Micron: la IA y los contratos hasta 2030 pueden alargar el boom de la memoria

Micron presenta resultados el 30 de septiembre con expectativas de récord, pero la verdadera pregunta es si sus contratos de largo plazo con clientes pueden suavizar el próximo bajón del cíclico negocio de la memoria.
Micron, uno de los grandes fabricantes de memoria y almacenamiento para ordenadores y centros de datos, publica el 30 de septiembre sus resultados del cuarto trimestre fiscal. Wall Street espera unos ingresos de 50.590 millones de dólares y un beneficio por acción ajustado de 31,27 dólares. La propia compañía ha guiado hacia 50.000 millones de ingresos, un margen bruto ajustado del 86% y 31 dólares de beneficio ajustado por acción, prácticamente en línea con lo que anticipa el mercado. El motor detrás de estas cifras es la demanda de inteligencia artificial, que sigue tirando con fuerza de todo lo que huela a memoria.
Pero la IA no solo necesita memoria de alto rendimiento (HBM) pegada a las tarjetas gráficas. Micron está acelerando la producción de su HBM4 al doble de velocidad que la generación anterior y ya ha superado los 1.000 millones de dólares en ingresos por estos envíos; la siguiente versión, HBM4E, está en desarrollo y se espera que llegue a producción en volumen el año que viene. Además, los centros de datos necesitan servidores convencionales que coordinen tareas y mantengan la información a mano, y esos equipos usan memoria DRAM estándar. Ahí encaja el nuevo módulo DDR5 de 512 GB que la compañía acaba de presentar, capaz de guardar muchos más datos en la memoria del servidor y evitar viajes más lentos al almacenamiento. AMD e Intel están validándolo, y la producción en volumen se espera para el segundo semestre de 2027. El tirón ya se nota: los ingresos por memoria para la nube subieron un 78% respecto al trimestre anterior y el negocio principal de centros de datos creció un 103%. La dirección incluso elevó su previsión de crecimiento de unidades de servidores del sector para este año hasta la zona alta de la decena porcentual.
Todo esto se traduce en precios. La DRAM se encareció alrededor de un 60% en tasa intertrimestral, lo que ayudó a elevar el margen bruto ajustado hasta el 84,9%. La dirección cree que la oferta de DRAM y NAND seguirá ajustada más allá de 2027, aunque espera que las subidas de precios se moderen en el próximo trimestre. Conviene no dar por hecho que estos márgenes se mantengan eternamente, pero explican por qué el precio de la memoria no parece que vaya a bajar pronto.
El argumento más interesante es el de los contratos. Micron tiene 16 acuerdos estratégicos con clientes que, en general, se extienden hasta 2030 y cubren alrededor del 20% del volumen previsto de DRAM y un tercio del de NAND. Los clientes firman compromisos de compra obligatorios (lo que se conoce como 'take or pay': si no lo compran, pagan igual). Catorce de esos 16 acuerdos representan unos 100.000 millones de dólares en ingresos mínimos contratados durante su vigencia. Varios fijan suelos y techos de precio para productos existentes: los suelos sostienen márgenes por encima de picos anteriores del ciclo, pero los techos limitan cuánto puede ganar Micron si la escasez se agrava. Otros van a precio fijo o de mercado, así que la protección no es universal. A esto se suman unos 22.000 millones en depósitos y compromisos de clientes, de los que unos 18.000 millones llegarán como efectivo por adelantado y se registrarán en el cuarto trimestre dentro de los flujos de financiación; son cantidades que la empresa deberá devolver más adelante, así que son una señal de compromiso, no ingresos ni caja libre.
En bolsa, el debate es de precio. Micron cotiza a unas 14,2 veces el beneficio por acción ajustado que el consenso estima para el ejercicio 2026 (73,52 dólares) y a cerca de 6,5 y 5,9 veces los beneficios previstos para 2027 y 2028. Traducido: el mercado ya asume que las ganancias se disparan y que 2027 no será un pico aislado, con un crecimiento que se modera hacia el 12% en 2028. La memoria es un negocio cíclico y Micron perdió 5.800 millones de dólares en el ejercicio 2023, cuando llegó la sobreoferta tras años de expansión. Por eso, más que un trimestre algo mejor de lo previsto, lo que importa es la previsión para el ejercicio 2027: si los depósitos siguen entrando y los precios aguantan según se ponga en marcha la nueva oferta. En el lado de los riesgos, los sindicatos de las plantas de Micron en Taiwán han avisado de posibles huelgas, lo que añade incertidumbre sobre la producción. Casi todos los analistas que siguen la acción tienen una valoración positiva sobre ella.
El análisis de Salseo
- El mercado mira el número del trimestre, pero la clave está en el ejercicio 2027: con el beneficio que el consenso estima para entonces, la acción cotiza a unas 6,5 veces, lo que implica confiar en que las ganancias se dupliquen respecto a un año ya excepcional. Ahí es donde se juega la tesis: si 2027 resulta mucho más flojo, el múltiplo no es barato, es simplemente razonable.
- Los contratos convierten parcialmente un negocio de materia prima en uno con visibilidad: 16 acuerdos hasta 2030, compras obligatorias cubriendo un 20% del volumen de DRAM y un tercio del de NAND, y unos 100.000 millones de ingresos mínimos comprometidos en 14 de ellos. Eso no elimina el ciclo, pero puede suavizar la próxima caída y, con el tiempo, hacer que el mercado pague más por cada dólar de beneficio.
- Cuidado con los techos: varios acuerdos fijan precios mínimos que sostienen el margen, pero también máximos que recortan el beneficio extra si la escasez empeora. Y la protección no es homogénea, porque otras partes van a precio fijo o de mercado. Es decir, Micron compra tranquilidad renunciando a parte del pelotazo en el mejor escenario.
- Dos señales concretas que vigilar en los resultados: los depósitos de clientes (22.000 millones, con unos 18.000 millones en efectivo por adelantado contabilizados como financiación, no como ingresos, y que hay que devolver) y la amenaza de huelga en Taiwán, que pondría en riesgo la producción justo cuando se juega la adopción del módulo DDR5 de 512 GB que AMD e Intel están validando.