¿Es Micron una trampa? Un inversor top cree que el ciclo de la memoria ha cambiado

Un conocido inversor defiende que los beneficios récord de Micron no son el aviso del techo de otro ciclo de la memoria, porque la IA y los contratos a varios años han cambiado las reglas del juego.
Micron está en una posición poco habitual. En una empresa de chips de memoria, unos beneficios récord suelen ser motivo de preocupación más que de celebración, porque históricamente anuncian que el ciclo está a punto de girar. Esta vez, sin embargo, hay quien sostiene lo contrario: que esos números estratosféricos podrían formar parte del argumento para comprar. La compañía se está beneficiando de una escasez extraordinaria de chips de memoria, provocada porque los centros de datos de inteligencia artificial consumen suministro mucho más rápido de lo que la industria es capaz de reponerlo. Sus últimos resultados reflejaron hasta qué punto ha llegado el boom, con ingresos y rentabilidad de récord mientras la demanda supera con holgura a la oferta.
Pero hay una pega, y es grande: la memoria es un negocio terriblemente cíclico. La historia dice que unos márgenes excepcionalmente altos acaban seguidos de precios a la baja, beneficios más flojos y un bache doloroso. Eso plantea la pregunta clave: ¿está Micron acercándose al techo de otro ciclo, o la IA está cambiando el ciclo de raíz? El inversor Keithen Drury, colaborador de Motley Fool y situado entre el 3% de mejores inversores en TipRanks, opina que no hay que dar por hecho que la historia se vaya a repetir tal cual. El motivo de fondo es que la memoria es cíclica porque sus productos son poco diferenciados: Micron compite con Samsung y con SK hynix, y los clientes pueden cambiar de proveedor cuando encuentran mejor precio. Por eso la oferta y la demanda mandan tanto sobre los beneficios del sector.
Ahora mismo, la demanda no se parece a nada que Micron haya visto antes. Las grandes tecnológicas que gestionan la nube están gastando sumas enormes en centros de datos de IA, y esas instalaciones necesitan cantidades gigantescas de memoria. La demanda ha crecido más rápido de lo que Micron y sus rivales pueden ampliar la producción, lo que ha creado una escasez que ha disparado los precios. La propia empresa reconoce que la demanda impulsada por la IA avanza a más velocidad que la capacidad de la industria para aumentar el suministro. El resultado son unos márgenes extraordinarios. Y aquí entra en juego el argumento histórico: en las dos últimas décadas la rentabilidad de Micron ha oscilado con violencia al ritmo del ciclo, con desplomes importantes durante la crisis financiera de 2008-2009 y de nuevo en 2023, y con un pico previo de márgenes que se truncó después. Antes del actual máximo, la rentabilidad había tocado techo en el cuarto trimestre fiscal de 2018, cuando el margen bruto llegó al 61% y el operativo al 51,9%. El miedo evidente es que el boom actual acabe igual: si las nuevas fábricas ponen en el mercado capacidad suficiente, la oferta alcanzará a la demanda, los precios caerán y arrastrarán márgenes y beneficios.
El argumento de Drury es que, esta vez, los tiempos pueden ser muy distintos. La dirección de Micron espera que la actual estrechez de suministro se mantenga más allá de 2027, lo que daría a la compañía un periodo más largo de demanda excepcionalmente fuerte. Y aunque la capacidad adicional acabe aliviando la escasez, eso no implica necesariamente que termine el boom de gasto en IA: el despliegue de infraestructura de inteligencia artificial debería continuar durante años y mantener la demanda elevada incluso cuando pase el actual cuello de botella. Hay otra diferencia relevante: Micron ha firmado acuerdos estratégicos plurianuales con clientes importantes que incluyen volúmenes comprometidos y protecciones de precio, algo que, según la empresa, da más visibilidad y estabilidad y puede hacer que sus resultados sean más predecibles que en ciclos anteriores. Eso no significa que los márgenes se queden en niveles récord para siempre; el propio Drury espera que la rentabilidad acabe normalizándose. Pero si la IA mantiene la demanda fuerte hasta el final de la década, Micron podría seguir siendo muy rentable incluso después de que se acabe la escasez actual. «No creo que la historia se repita para las acciones de Micron hasta 2030, y eso la convierte en una compra clara ahora mismo», resume este inversor. El consenso de analistas, con 30 recomendaciones de compra frente a una sola de mantener, llega a una conclusión parecida y espera una subida del 51% en el próximo año. Conviene recordar que todo esto son opiniones: el artículo recoge el punto de vista del inversor destacado y no constituye una recomendación.
El análisis de Salseo
- El mecanismo del ciclo es sencillo y conviene tenerlo claro: cuando los precios de la memoria suben, todos los fabricantes (Micron, Samsung, SK hynix) se lanzan a construir capacidad, y cuando esa nueva oferta entra en el mercado de golpe los precios se hunden y con ellos los márgenes. Por eso la pregunta que de verdad importa no es cuánto gana Micron hoy, sino cuándo empiezan a producir sus nuevas fábricas.
- El cambio estructural que puede romper el patrón son los contratos multianuales con volúmenes comprometidos y precios pactados. Es un arma de doble filo: en la fase de subida Micron captura menos subida de precios de lo que cabría esperar, pero en la bajada tiene ingresos más blindados. La señal a vigilar es cuánto pesan esas ventas comprometidas sobre el total y si los clientes siguen dispuestos a firmar más.
- El histórico de Micron es el mejor aviso: su pico de márgenes de 2018 (61% bruto) fue seguido de una caída seria, y en 2023 volvió a sufrir un desplome. Si la dirección acierta y la escasez se alarga más allá de 2027, el mercado podría tardar en descontar el techo del ciclo, pero cuando lo haga el ajuste suele ser rápido y anticipado, no espera a que los precios caigan de verdad.
- Ojo con la lectura contraria y con el efecto rebaño: que el boom de IA absorba la nueva capacidad no está garantizado. Si el gasto de las grandes tecnológicas se enfría justo cuando entra en juego la nueva oferta, coincidirían los dos factores del peor escenario posible. Además, con 30 compras frente a 1 mantener, la opinión mayoritaria ya está descontada: cuando todo el mundo comparte el mismo relato, el margen para sorpresas positivas se estrecha.