Micron dispara sus ingresos un 256% por la IA, pero la acción cae un 1,23%

Micron presenta su informe anual ante la SEC con ingresos récord de 133.190 millones de dólares impulsados por la IA, pero el mercado recibe la noticia con una ligera caída. Las nuevas fábricas de Nueva York e Idaho y las subvenciones públicas marcan el siguiente capítulo.
Micron Technology ha presentado ante la SEC su informe anual (el conocido como 10-K) correspondiente a su ejercicio fiscal 2026, un documento en el que la compañía estadounidense de semiconductores presume de ingresos récord. Lo llamativo es que la acción reaccionó a la baja: cayó un 1,23% ese viernes, a pesar de que las cifras sobre el papel son espectaculares. El informe sirve, además, para ver con detalle cómo el tirón de la inteligencia artificial ha aterrizado en las cuentas de la empresa.
Los números son de los que hacen ruido. La facturación total del ejercicio alcanzó los 133.190 millones de dólares, un 256% más que el año anterior. Por segmentos, el negocio dominante de DRAM generó 100.680 millones, con un crecimiento del 252%, mientras que el de NAND se quedó en 31.790 millones pero fue el que más aceleró en términos relativos, con un 274% más. Para quien no esté familiarizado con la jerga: la DRAM es la memoria de trabajo del ordenador (lo que popularmente llamamos RAM) y la NAND es la memoria de almacenamiento, la que se usa en los discos de estado sólido (SSD) que guardan la información en los centros de datos.
El motor de todo esto es la inteligencia artificial. El auge de la IA ha disparado la demanda de componentes para servidores, y esos servidores viven en los grandes centros de datos. Ese exceso de demanda ha provocado escasez de memoria en el conjunto del mercado y ha empujado los precios al alza, incluso en componentes de consumo. La tensión es tal que Lisa Su, consejera delegada de AMD, llegó a pedir a las compañías de memoria que "construyan más rápido, lo antes posible" para atender la demanda.
Precisamente por eso Micron está ampliando su capacidad de fabricación, con nuevas plantas de obleas (wafer) previstas en Nueva York e Idaho. Los proyectos cuentan con el respaldo de 6.400 millones de dólares en subvenciones de la Ley CHIPS, un crédito fiscal del 35% sobre la inversión cualificada y hasta 5.500 millones adicionales en incentivos que podrían llegar desde el estado de Nueva York. En cuanto a Wall Street, el consenso de los analistas que siguen el valor se mantiene claramente favorable, según recoge el propio informe de cobertura de la firma.
En resumen: Micron está en el epicentro del ciclo de la memoria, con unas cifras anuales extraordinarias y un plan de expansión industrial de gran calado. El detalle de que la acción no haya celebrado el récord es una pista de que el mercado ya daba por hecho buena parte de esta historia y ahora mira hacia lo que viene después.
El análisis de Salseo
- Un 10-K es la foto de un año ya cerrado, no una sorpresa. El mercado llevaba meses descontando el tirón de la IA en la memoria, y por eso unas cifras que crecen un 256% apenas movieron el precio (de hecho, cayó un 1,23%): el inversor ya está mirando el siguiente trimestre, no el ejercicio pasado.
- El negocio de la memoria es profundamente cíclico: cuando hay escasez los precios suben y los fabricantes ganan muchísimo, pero ese mismo precio alto es el que empuja a todo el sector a construir más fábricas. La pregunta clave es si Micron amplía capacidad justo en la cresta del ciclo, porque cuando la oferta alcance a la demanda los precios suelen corregir con fuerza.
- Las ayudas públicas (6.400 millones de la Ley CHIPS, un crédito fiscal del 35% y hasta 5.500 millones de Nueva York) rebajan el riesgo de las nuevas plantas, pero atan a la compañía a un gasto de capital enorme durante años. Si la demanda de IA se enfriase, esas fábricas recién construidas pesarían en las cuentas antes de dar beneficios.
- La presión de los clientes es la señal más reveladora: que la CEO de AMD pida 'construir más rápido, lo antes posible' confirma que hoy el poder de negociación está del lado de los fabricantes de memoria. El termómetro a vigilar son los precios de contrato de DRAM y NAND y los niveles de inventario, que avisan de cuándo gira el ciclo.