Micron: un inversor estrella ve otro ciclo largo y recompras masivas de acciones

El inversor Stone Fox Capital mantiene su apuesta alcista por Micron: cree que los contratos plurianuales de memoria y el previsible despegue de las recompras de acciones a finales de 2026 sostendrán a la acción durante años, pese al histórico carácter cíclico del sector.
Micron (NASDAQ:MU) sigue arrastrando el estigma de ser una acción de memoria, un negocio con una larga historia de ciclos violentos de auge y caída que la hace difícil de mantener cuando los precios de la memoria acaban girando a la baja. Sin embargo, sus resultados actuales y la previsión de beneficios hacen que la valoración parezca llamativamente barata, un escenario muy distinto al que se encontraba el inversor hace solo un año.
Los últimos resultados trimestrales de la compañía (su cuarto trimestre fiscal) muestran hasta qué punto ha cambiado el negocio: los ingresos saltaron un 379% interanual hasta los 54.230 millones de dólares, mientras que el beneficio por acción ajustado (no-GAAP) alcanzó los 33,42 dólares, un salto enorme desde los 3,03 dólares de un año antes. La acción cotizaba por debajo de los 100 dólares el año pasado y ahora la empresa genera más de 33 dólares de beneficio por trimestre.
Con esa foto, el inversor Stone Fox Capital (SFC), situado en el 4% de mejores gestores de TipRanks, se mantiene alcista. La clave, según su tesis, está en los Acuerdos Estratégicos con Clientes (SCAs, por sus siglas en inglés): contratos de largo plazo en los que el cliente se compromete a comprar una cantidad mínima de memoria a un precio mínimo pactado. Micron empezó el trimestre con 16 de estos acuerdos que representaban 100.000 millones de dólares en ingresos mínimos acumulados y ahora tiene 26 que cubren aproximadamente el 35% de los ingresos esperados hasta 2030, además de obligaciones pendientes reportadas de 150.000 millones. Según sus cálculos, esos contratos podrían llegar a representar unos 433.000 millones de dólares de ingresos. Para el cliente, este tipo de acuerdo da certeza sobre el suministro de memoria para infraestructura de inteligencia artificial; para Micron, mucha más visibilidad sobre la demanda futura.
Esa demanda podría además ampliarse más allá de los centros de datos tradicionales. Los vehículos autónomos y los robots humanoides necesitarán enormes cantidades de memoria y almacenamiento: la compañía ha señalado que sus productos de "IA física" podrían requerir más de 200 GB de memoria y varios terabytes de almacenamiento. La oferta también juega a favor, según la tesis: Micron espera condiciones de oferta y demanda más ajustadas en los ejercicios fiscales 2027 y 2028, mientras que el crecimiento de capacidad de la industria se proyecta en torno al 20% y la nueva capacidad tarda en llegar, con la fábrica de Nueva York que no arrancaría hasta 2030.
Aun así, la valoración refleja el escepticismo del mercado: la acción cotiza a unas seis veces el beneficio por acción previsto para el ejercicio 2027, de 176 dólares. SFC argumenta que la enorme generación de caja y unas recompras de acciones potencialmente muy relevantes podrían elevar notablemente el beneficio por acción futuro. Micron cerró su ejercicio 2026 con 73.500 millones de dólares en caja e inversiones y generó 62.300 millones en flujo de caja libre ajustado. Hasta ahora, sus acuerdos vinculados a la ley de chips estadounidense (CHIPS Act) limitaban su capacidad de devolver capital, pero esas restricciones expiran el 9 de diciembre de 2026 (el segundo aniversario de sus acuerdos definitivos). La dirección ha dicho que a partir de esa fecha piensa aumentar la retribución al accionista y, con el tiempo, devolver el 100% del exceso de caja, principalmente mediante recompras. Por todo ello, Stone Fox Capital otorga a Micron una calificación de compra fuerte (Strong Buy), en línea con la mayoría de analistas: 25 compras frente a 1 mantener y un precio objetivo medio de 1.581,40 dólares, que implicaría un recorrido del 48,5% a doce meses.
El análisis de Salseo
- Los Acuerdos Estratégicos con Clientes son el verdadero cambio de tesis: pasar de vender memoria a precios de mercado (volátiles y capaces de hundir los márgenes) a contratos plurianuales con precio mínimo y obligación de compra reduce el riesgo de que un desplome de precios se coma los beneficios. Es lo que permite empezar a mirar a Micron como algo menos cíclica que antaño.
- El detalle que no cuenta el titular: parte del 'colchón' para el accionista no depende de los resultados, sino de una fecha regulatoria. Las restricciones de retorno de capital ligadas a la CHIPS Act expiran el 9 de diciembre de 2026, y ahí es cuando las recompras podrían acelerarse de verdad. Es un catalizador con fecha concreta que conviene vigilar.
- La otra pata es la oferta: si la capacidad de la industria solo crece en torno al 20% y la fábrica de Nueva York no arranca hasta 2030, el equilibrio entre oferta y demanda puede seguir tenso en 2027 y 2028, alargando el ciclo. El riesgo clásico del sector sigue ahí: si alguien añade capacidad de golpe, el ciclo se gira y los precios caen.
- El matiz incómodo: cotizar a unas seis veces el beneficio previsto para 2027 es barato, pero es justo lo que el mercado hace con los valores cíclicos en la cresta del ciclo, porque descuenta que los beneficios actuales no son sostenibles. Todo el caso alcista depende de que este ciclo dure más que los anteriores, algo que todavía no está demostrado.