Micron se juega esta noche su corona: Morgan Stanley ve margen de sobra para la memoria

Micron publica resultados con el listón altísimo: se espera que multiplique por diez su beneficio y que sea el mayor motor de crecimiento de beneficios del S&P 500. Morgan Stanley cree que el buen momento del sector memoria durará años, no trimestres.
Micron Technology, que cotiza en bolsa, presenta hoy sus cuentas del cuarto trimestre fiscal en una posición que pocos habrían imaginado para un fabricante de chips de memoria: podría ser la empresa que más aporte al crecimiento de beneficios del S&P 500 en este trimestre, arrebatándole ese trono a Nvidia. Wall Street espera que el beneficio de Micron se multiplique aproximadamente por diez respecto al año anterior, mientras que los ingresos subirían más del 350%. Con esas cifras sobre la mesa, la pregunta ya no es si la inteligencia artificial está creando un negocio enorme para la memoria (eso el mercado ya lo tiene más que asumido), sino qué es capaz de poner Micron encima de la mesa después de una subida tan bestia.
Y es que la acción acumula una revalorización de en torno al 280% en 2026. Tal es el nerviosismo por lo que pueda pasar esta noche que el mercado de opciones descuenta un movimiento del 7% en el precio, tanto hacia arriba como hacia abajo, una vez se publiquen las cifras. Entre los analistas que llegan a la cita con una visión optimista está Joseph Moore, de Morgan Stanley, que figura en el 1% de mejores analistas de Wall Street según los rankings del sector. Su diagnóstico es claro: el debate ha pasado de "¿hasta qué punto puede mejorar esto?" a "¿cuánto tiempo puede mantenerse así?". Es una discusión más difícil de ganar, admite, pero él tiene convicción en que aguantará.
Moore cree que el entorno favorable para la memoria tiene por delante "varios años", no solo unos trimestres. La infraestructura de inteligencia artificial sigue absorbiendo toda la producción disponible y la capacidad adicional no parece que vaya a llegar lo bastante rápido como para aflojar el mercado a corto plazo. Parte de esa confianza viene de lo que escucha en la industria: sus contactos esperan que la oferta esté aún más tensionada respecto al consumo en 2027 y 2028, incluso contando con más inversión en fábricas y con las previsiones de mayor producción de DRAM. Tampoco ve probable que los fabricantes chinos crezcan lo suficiente como para dar la vuelta a esa foto.
Para la publicación de hoy, eso sí, el analista no espera ese enorme ajuste al alza de las estimaciones al que Micron tiene acostumbrados a los inversores. Cree que las previsiones subirán tras el informe, pero menos que en trimestres recientes. En sus números, los precios medios de venta de la memoria DRAM subirían un 16% respecto al trimestre anterior en el periodo de agosto, y un 20% los de la memoria NAND. Para el trimestre de noviembre asume otro 12% en DRAM y un 10% en NAND. Con eso, calcula unos ingresos de 57.560 millones de dólares en ese trimestre de noviembre (por encima de los 56.640 millones que espera el consenso) y un beneficio por acción de 35,57 dólares, también por encima de los 35,07 que maneja el mercado.
Hay matices que conviene no perder de vista. Micron tiene acuerdos de largo plazo con topes de precios, lo que significa que parte de sus ventas de memoria no capturará de inmediato las tarifas más altas del mercado. Además, su trimestre de agosto tiene 14 semanas, lo que hace más dura la comparación respecto al trimestre anterior. Y Moore avisa de que no hay que contar todavía con un anuncio agresivo de recompra de acciones: las restricciones ligadas a la financiación pública de la ley de chips de Estados Unidos limitan la flexibilidad de la compañía hasta diciembre. Su argumento más relevante es, quizá, cómo cree que acabará el ciclo: "seguimos pensando que este ciclo terminará probablemente si y cuando se frene el gasto en IA, no por un aumento de la oferta", aunque mantiene la vigilancia sobre lo que ve en la industria. Moore sigue siendo optimista con Micron, con una recomendación de compra y un precio objetivo de 1.200 dólares que deja un recorrido de alrededor del 13%. El resto de Wall Street está igual de alineado: 20 compras y una sola recomendación de mantener entre 21 analistas, con un precio objetivo medio a doce meses de 1.469,25 dólares, un 37% por encima de los niveles actuales.
El análisis de Salseo
- El listón ya no es crecer, es aguantar. Con el beneficio multiplicándose por diez, la acción no se mueve por el dato de este trimestre sino por la previsión de los siguientes: lo que de verdad se juega Micron es cuántos trimestres de precios altos es capaz de insinuar. La clave está en la oferta: si las nuevas fábricas de DRAM y NAND tardan años en arrancar, los precios se sostienen aunque el gasto en IA se modere.
- Los topes de precio en los contratos de largo plazo son el matiz que casi nadie mira. Parte de las ventas se pactan a precios fijados, así que Micron no cobra de inmediato las tarifas de mercado: eso amortigua el pico de beneficios cuando los precios se disparan, pero también protege sus ingresos cuando el mercado se enfría. El resultado es un negocio algo menos elástico y, por tanto, algo menos cíclico de lo que sugiere el titular.
- La señal que hay que vigilar no está en Micron, sino en los presupuestos de las grandes tecnológicas. El propio analista admite que este ciclo se acaba si el gasto en IA se frena, no porque aparezca más oferta. Es decir: los anuncios de inversión de los gigantes de la nube y los pedidos de chips de cómputo son el verdadero termómetro. Y ojo, el mismo analista reconoce que prefiere los nombres de cómputo a los de memoria.
- Un consenso tan unánime (20 compras de 21 analistas) es en sí mismo un riesgo: cuando todo el mundo está dentro, el margen para decepcionar es mínimo y cualquier detalle flojo en la previsión se paga caro. A eso se suma que las recompras de acciones, el otro posible acelerador de la cotización, están limitadas por las condiciones de la ley de chips hasta diciembre.