Micron: un analista le da el mayor objetivo de Wall Street y prevé un 187% de subida

D.A. Davidson eleva el precio objetivo de Micron de 2.100 a 3.000 dólares, el más alto de todo Wall Street, y asegura que el mercado todavía no entiende cuánta memoria va a necesitar la inteligencia artificial.
Las acciones de Micron (NASDAQ: MU) empezaron la jornada del miércoles con caídas, lastradas por el miedo a una posible huelga en su planta de Taoyuan, en Taiwán, uno de sus centros de fabricación más importantes. Cerca del 99% de los afiliados al sindicato que votaron respaldaron autorizar una huelga tras un pulso con la compañía por los bonus y el reparto de beneficios. Por ahora no hay fecha decidida para el parón, así que la amenaza está sobre la mesa pero sin calendario.
El giro al alza llegó después, y el detonante parece haber sido la última nota del analista Gil Luria, de D.A. Davidson. Luria se reunió con el equipo de relación con inversores de Micron y salió convencido de que los accionistas apenas están empezando a entender el tamaño de la oportunidad que tiene delante este gigante de la memoria. "Concluimos que los inversores están al principio de su camino para comprender el valor de MU y creemos que ese camino les llevará a asignarle un múltiplo mucho más alto", señala. Con ese punto de partida, mantiene su recomendación de compra y sube su precio objetivo desde 2.100 hasta 3.000 dólares, el más alto recogido por Wall Street, lo que implicaría una revalorización del 187% en el próximo año. Ese objetivo equivale a unas 19 veces el beneficio que el analista estima para el ejercicio fiscal de 2027.
El argumento central de Luria es sencillo: cuanta más memoria tiene un sistema de inteligencia artificial, mejor funciona. Más capacidad permite mejores modelos, más velocidad y ventanas de contexto más amplias, lo que genera un incentivo enorme para que las empresas de IA consuman cada vez más memoria. El analista espera que la demanda supere a la oferta durante 2027 y 2028. Por eso cree que el llamado "de-specing" (que los clientes reduzcan la memoria por equipo por falta de suministro) no debería interpretarse como algo negativo: si Nvidia y otros clientes usan menos memoria porque no hay, sus productos funcionarán peor, y eso les empujará a asegurarse aún más suministro más adelante. Para explicarlo recurre a un símil con Tesla: si esperaba vender un millón de coches con baterías grandes y la demanda se duplicara de golpe, podría montar baterías más pequeñas para entregar más coches ya; tendrían menos autonomía, pero los ingresos totales serían mayores y su necesidad futura de baterías, todavía más fuerte.
Luria también ve un cambio de fondo en los contratos de suministro a largo plazo (los llamados SCA, acuerdos estratégicos con clientes). Tener alrededor del 50% de la producción comprometida da visibilidad sin renunciar a todo el potencial alcista si la demanda se dispara. Y con clientes como Amazon, Microsoft, Google, Nvidia y Apple, el riesgo de que sencillamente abandonen sus compromisos debería ser menor que en ciclos anteriores de la memoria. Sobre China, su lectura es que "ha estado en las cuentas, y sigue estando": los fabricantes chinos ganan cuota en su propio país, pero la demanda interna china crece por encima de su oferta, así que el país puede absorber su producción sin necesariamente socavar la oportunidad global de Micron. A esto se suma el retorno de capital: cuando expiren en diciembre las restricciones derivadas de la CHIPS Act, Micron ha dicho que piensa destinar todo el exceso de caja a recomprar acciones. "Si la compañía opta por el enfoque disciplinado y oportunista que ha demostrado con los precios de sus productos, esperaríamos que esta recompra se convierta en un gran problema para los bajistas", añade.
El propio analista reconoce que un objetivo de 3.000 dólares parece exagerado frente al precio actual, pero asegura que ha sometido su tesis a presión a propósito y sigue viendo recorrido: "Usamos los dos últimos días para intentar convencernos de que este precio objetivo era demasiado alto, y no lo conseguimos". Su razonamiento final es que una empresa bien posicionada, en un mercado importante y que va a crecer en beneficios más rápido que el conjunto del mercado durante los próximos tres a cinco años, debería cotizar al menos a un múltiplo de mercado. Luria puede ser el mayor optimista con Micron, pero no está solo: con 26 recomendaciones de compra y solo una de venta, el valor tiene consenso de compra fuerte, y el precio objetivo medio de 1.630 dólares implica una subida del 56% a un año vista.
El análisis de Salseo
- El dato importante no es el 3.000, sino el mecanismo que hay detrás: que los clientes instalen menos memoria por sistema por falta de suministro es síntoma de escasez, no de menor demanda. El cuello de botella se traslada al rendimiento de los productos de IA, lo que refuerza la necesidad de comprar más memoria después, no menos.
- Los contratos a largo plazo (SCA) con cerca del 50% de la producción comprometida son, sobre el papel, lo que puede romper el estigma del sector: la memoria siempre se ha castigado en bolsa por ser cíclica y por el miedo a que los clientes se descuelguen cuando bajan los precios. Si eso cambia de verdad, el mercado podría empezar a pagar múltiplos más altos por Micron, que es justo lo que sostiene el analista.
- La palanca menos visible es la recompra de acciones: cuando caduquen en diciembre las restricciones ligadas a la CHIPS Act, Micron dice que usará todo el exceso de caja en recomprar títulos. Con 26 compras frente a una sola venta entre los analistas, una recompra agresiva en un valor con mucho dinero apostando en contra es el escenario que más podría tensar a los bajistas.
- El matiz que el titular no cuenta: esto es una nota de analista, no un hecho de negocio, y depende de que se cumplan unas previsiones de beneficio a tres años vista (el objetivo equivale a unas 19 veces el beneficio estimado para 2027). Además, la amenaza de huelga en Taoyuan sigue viva y sin fecha, así que la parte industrial de la historia no está resuelta.