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RBC ve en la IA un motor para Micron: la memoria sigue tensa y la acción sube

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RBC ve en la IA un motor para Micron: la memoria sigue tensa y la acción sube

Micron subió hasta un 3,1% después de que RBC Capital Markets asegurara que su valoración no refleja del todo el tirón de la memoria para inteligencia artificial. La clave estará en los resultados del 30 de septiembre.

Micron Technology vivió el viernes una jornada de subidas en bolsa: sus acciones llegaron a avanzar un 3,12% después de que RBC Capital Markets publicara un informe en el que sostiene que la valoración del fabricante de chips de memoria no recoge del todo su exposición al boom de la memoria ligado a la inteligencia artificial. El analista de RBC Srini Pajjuri reiteró su visión positiva sobre la compañía y defendió que el mercado todavía le concede poco crédito a su negocio actual.

El argumento central del informe es sencillo: la demanda de memoria para IA sigue por encima de lo que la industria es capaz de fabricar. ¿Los motivos? El crecimiento acelerado de la memoria de alto ancho de banda (HBM), que es la que usan los aceleradores de IA para mover datos a toda velocidad; la capacidad limitada de las salas limpias donde se fabrican los chips, y la escasez de equipos de litografía ultravioleta extrema (EUV), máquinas carísimas y difíciles de conseguir. A esto se suma el auge de la llamada IA agéntica, sistemas capaces de actuar con más autonomía y de encadenar varias tareas a la vez, lo que dispara la cantidad de memoria que necesitan.

RBC también apunta a un cambio de fondo en un sector históricamente muy cíclico. Hasta ahora, el consumo de memoria dependía sobre todo de cuántos equipos se vendían y de cuánta memoria llevaba cada dispositivo, lo que ataba al negocio a los ciclos de renovación de hardware. Sin embargo, los márgenes de Micron muestran una tendencia claramente alcista desde 2022 y la compañía ha superado las expectativas del mercado en varios trimestres consecutivos. La próxima prueba de fuego llega el 30 de septiembre, cuando Micron publica sus resultados.

En el terreno de la valoración, RBC calcula que la empresa cotiza a unas 6,5 veces el beneficio esperado para los próximos doce meses, un múltiplo que considera modesto y que, en su opinión, apenas refleja el valor de sus acuerdos con clientes estratégicos y de los pactos de precio mínimo. Estos contratos a largo plazo, cada vez más habituales en el sector, fijan compromisos de compra futuros de productos DRAM y NAND: dan más visibilidad sobre la demanda y son un reflejo de lo ajustado que está el mercado.

La otra pata del argumento es la oferta, que no puede reaccionar rápido. Ampliar capacidad física exige construir instalaciones, instalar equipos, cualificarlos y elevar el ritmo de producción, un proceso que lleva tiempo. A eso se añaden unas barreras de entrada elevadas y un número reducido de competidores con escala global y experiencia en crisis anteriores. Además, las decisiones de inversión se toman cada vez más pensando en la rentabilidad y menos en ganar cuota a base de producir más. Ese desequilibrio entre oferta y demanda es lo que está sosteniendo los precios de la memoria, y para Micron la combinación de consumo impulsado por la IA, capacidad limitada y contratos de largo plazo será el eje de su historia justo antes de rendir cuentas el 30 de septiembre.

El análisis de Salseo

  • El dato clave no es la subida del 3%, sino el múltiplo: Micron cotiza a unas 6,5 veces el beneficio esperado, un nivel propio de un negocio cíclico al que el mercado no cree capaz de sostener sus ganancias. La tesis de RBC es que, si los contratos a largo plazo y el tirón de la IA hacen que los beneficios sean menos montaña rusa, ese múltiplo puede subir y la acción revalorizarse sin que las ganancias tengan que crecer.
  • Lo interesante es por qué la oferta no responde: montar salas limpias y conseguir máquinas EUV lleva años, no meses. En los ciclos anteriores, los precios altos animaban a todos a producir más y acababan hundiendo el mercado; si ahora la capacidad no puede dispararse, la fase buena puede durar más de lo que sugiere la historia del sector. La señal a vigilar: los planes de inversión que anuncien los grandes fabricantes de memoria.
  • Los pactos de clientes con precio mínimo y los compromisos de compra de DRAM y NAND son un arma de doble filo: protegen el suelo de los márgenes si el mercado se tuerce, pero también pueden limitar cuánto gana Micron cuando los precios se disparan. En los resultados del 30 de septiembre habrá que mirar qué porcentaje de los ingresos ya está atado con estos contratos.
  • Lectura contraria: esto es una nota de analista, no un hecho de la compañía, y mueve la acción un día. Si el gasto en centros de datos de los grandes clientes de IA se frena o los rivales aumentan producción de HBM más rápido de lo previsto, el relato de demanda estructural se agrieta con la misma facilidad con la que se ha construido. La cita del 30 de septiembre es la que valida o desmonta todo.

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Fuente: Invezz