Micron, a las puertas de sus resultados: la apuesta de un gran inversor

Micron publica resultados el 30 de septiembre tras subir cerca de un 275% en lo que va de año. Un inversor destacado de TipRanks cree que las cifras pueden devolver a la acción a máximos históricos y sostiene que su valoración sigue siendo muy barata.
Micron Technology, uno de los grandes protagonistas de la bolsa este año, está a punto de vivir una cita clave. La compañía publica sus resultados el 30 de septiembre y sus acciones llegan a ese examen con una subida aproximada del 275% en lo que va de año, aunque todavía un 16% por debajo del máximo histórico que marcó a finales de junio. Es decir, el mercado ya le ha reconocido mucho mérito, pero aún le queda camino para volver a su techo.
Para entender el porqué del tirón hay que mirar qué fabrica Micron: chips de memoria, tanto DRAM como NAND, dos componentes que se han vuelto imprescindibles para construir la infraestructura de la inteligencia artificial. El gasto descomunal en centros de datos ha disparado la demanda de memoria, mientras los fabricantes han sido incapaces de ampliar su capacidad de producción al mismo ritmo. Ese desajuste entre lo que se pide y lo que se puede fabricar ha empujado los precios al alza y ha creado un entorno muy favorable para la empresa.
El riesgo evidente es que la memoria es, en esencia, un producto básico: se vende por precio y por disponibilidad, y el sector ha sido históricamente muy cíclico. Cuando la oferta acaba alcanzando a la demanda, los precios suelen desplomarse. El inversor Keithen Drury, situado en el 2% mejor de TipRanks, cree que ese momento aún queda lejos: Nvidia calcula que el gasto anual en IA podría llegar a entre 3 y 4 billones de dólares en 2030, y que solo los cinco mayores gigantes de la nube se dejarán unos 1,3 billones en 2027. La propia Micron espera que la escasez se mantenga más allá de 2027, en parte porque sus nuevas fábricas no empezarán a producir hasta 2027 y 2028. Cuando esa capacidad entre en funcionamiento la oferta mejorará, pero Drury sostiene que el volumen de demanda previsto para esas mismas fechas evitaría un desplome de los beneficios.
El otro argumento es el precio. La acción cotiza a unas 6,6 veces los beneficios que se esperan para los próximos doce meses, frente a unas 24 veces los beneficios ya registrados. Esa distancia tan grande cuenta una historia: el mercado sospecha que el actual pico de ganancias es temporal y por eso no está dispuesto a pagar mucho por ellos. Si los resultados y, sobre todo, las previsiones que presente la compañía demuestran que la demanda ligada a la IA tiene mucho recorrido por delante, esa desconfianza podría cambiar y atraer a más compradores.
El consenso de analistas parece pensar en la misma dirección: de 29 valoraciones, 28 son de compra y solo una de mantener, lo que deja una recomendación global de compra clara, con un precio objetivo medio de 1.557,12 dólares que implicaría una revalorización del 47,5% a doce meses. Conviene no perder de vista que buena parte de este relato se apoya en la opinión de un inversor concreto y no en un hecho consumado, así que serán las cifras del 30 de septiembre las que pongan —o quiten— la razón.
El análisis de Salseo
- El corazón del caso Micron no es la IA en abstracto, sino un desajuste de oferta y demanda muy concreto: la demanda de memoria se disparó y la capacidad de fabricación no se amplía de un día para otro. Micron dice que sus nuevas plantas no producirán hasta 2027 y 2028, lo que actúa como una especie de suelo para los precios durante los próximos trimestres.
- La valoración es la verdadera apuesta. Cotizar a 6,6 veces los beneficios esperados frente a 24 veces los ya ganados significa que el mercado da por hecho que este pico de ganancias se desinflará. Si la compañía confirma con sus previsiones que el ciclo es más largo de lo que se teme, lo que podría moverse no son los beneficios, sino el múltiplo que los inversores están dispuestos a pagar por ellos.
- La señal a vigilar no es solo el resultado del trimestre, sino la previsión de precios y de capacidad que dé la empresa para los próximos trimestres, y el ritmo de gasto real de los grandes gigantes de la nube. Si esos presupuestos se recortan o se retrasan, el argumento de la escasez prolongada se agrieta por el lado de la demanda, no por el de la oferta.
- El matiz que el titular se deja fuera: la memoria sigue siendo un producto poco diferenciado. Quien tenga fábricas puede añadir oferta y presionar los precios cuando el ciclo gire, y cuando las plantas de 2027-2028 entren en marcha habrá que ver si el mercado sigue tan apretado como hoy. La tesis descansa en que esta vez el ciclo es distinto; el histórico dice que conviene exigir pruebas.