Micron bate previsiones y presume de cartera: 150.000 millones en pedidos firmados

Micron supera expectativas con un beneficio por acción ajustado de 33,42 dólares e ingresos de 54.200 millones, mientras su cartera contratada de 150.000 millones apuntala la idea de un ciclo de memoria más largo y menos cíclico.
Micron Technology ha presentado los resultados del cuarto trimestre de su año fiscal y ha vuelto a batir las expectativas del mercado. El beneficio por acción ajustado se situó en 33,42 dólares, frente a los 31,77 que esperaban los analistas, y los ingresos alcanzaron los 54.200 millones de dólares, por encima de los 51.300 millones previstos. Dentro del negocio, el dato más llamativo es el del área de centros de datos tradicional, cuyos ingresos se multiplicaron por más de diez en un año, al pasar de 1.500 millones a 18.000 millones de dólares.
La acción llegó a esa cita tras un rally espectacular: cotiza por encima de los 1.000 dólares por título, sube cerca de un 495% en los últimos doce meses y más de un 280% en lo que va de año, con una capitalización que supera los 1,2 billones de dólares. Con semejante dosis de optimismo ya incorporada al precio, la reacción tras los resultados fue más tibia de lo que cabría esperar en unas cuentas tan buenas. El debate ya no es si Micron gana mucho dinero, sino cuánto tiempo puede mantener este nivel de beneficios y si merece dejar de ser tratada como una empresa puramente cíclica.
Aquí entra en juego la carta que, según los partidarios de la compañía, cambia el guion: la cartera de pedidos contratados (backlog), que alcanzó los 150.000 millones de dólares frente a los 100.000 millones del trimestre anterior. La empresa suma ya 26 acuerdos estratégicos con clientes que incluyen volúmenes de compra garantizados (take-or-pay: el cliente paga aunque no retire el pedido) y precios definidos, ya sean fijos o con un suelo y un techo. Micron sostiene que incluso trabajando con los precios del suelo, sus márgenes seguirían por encima de los máximos que alcanzó en ciclos anteriores. En la práctica, se está intentando convertir unos ingresos históricamente volátiles en algo mucho más previsible.
Los márgenes respaldan, de momento, ese relato. El margen bruto ajustado fue del 87%, por encima del 84,9% del trimestre anterior, y el margen operativo ajustado llegó al 82,3%. Para el trimestre en curso, la compañía prevé un margen bruto ajustado de alrededor del 86,25% con unos ingresos cercanos a los 61.500 millones de dólares, lo que deja el margen operativo implícito en torno al 83%. Ese ligero descenso es el argumento de los más escépticos, que ven el inicio de una normalización, pero la dirección asegura que este primer trimestre será el punto más bajo del margen en el ejercicio y que después volverá a subir.
La valoración es el otro gran asunto. Con un beneficio esperado de unos 176 dólares por acción para el próximo ejercicio, Micron cotiza a unas seis veces beneficios futuros, frente a las aproximadamente 23 veces que paga de media el sector. Esa brecha tiene sentido si uno piensa que los beneficios actuales son el pico del ciclo y van a desplomarse, que es la lectura tradicional de esta compañía. Si los contratos con suelo de precios y la escasez de oferta hacen que ese beneficio sea más predecible, el mercado podría estar dispuesto a pagar más por cada dólar ganado sin necesidad de otro pelotazo en las cuentas. En Wall Street, la mayoría compra esa tesis: de los 25 analistas que siguen el valor, 24 recomiendan comprar y solo uno mantener.
El análisis de Salseo
- Lo que de verdad cambia la tesis no son los beneficios del trimestre, sino la letra pequeña de los contratos: volúmenes garantizados y precios con suelo convierten buena parte de los ingresos futuros en algo parecido a un ingreso fijo. La señal a vigilar es si esa cartera sigue engordando —pasó de 100.000 a 150.000 millones en un solo trimestre— o si se estanca, porque ahí se verá si los clientes siguen dispuestos a firmar a estos precios.
- La acción cotiza a unas seis veces beneficios futuros, un múltiplo propio de una empresa a la que el mercado da por agotada la racha. Ese es el verdadero motor: no hace falta que Micron gane mucho más, basta con que el mercado deje de descontar que los beneficios se van a hundir. Es la diferencia entre 'barata porque es cíclica' y 'barata porque el ciclo dura más de lo que todos creían'.
- El matiz que el titular no cuenta: la propia empresa guía una caída del margen bruto en el trimestre en curso y el precio ha subido más rápido que las estimaciones de beneficios. A partir de ahora hacen falta dos cosas a la vez —revisiones al alza de los analistas y ganas de pagar más por cada dólar de beneficio— y si una de las dos falla, el margen para sorprender positivamente es pequeño.
- El tirón del negocio de centros de datos, que pasó de 1.500 a 18.000 millones de dólares en un año, ata la tesis de Micron al gasto en infraestructura de inteligencia artificial de los grandes clientes. Si esos planes de inversión se frenan, o si la oferta de memoria se relaja y los precios dejan de apretar, el suelo de los contratos protege menos de lo que parece.