Micron, Sandisk y SK Hynix: la memoria encara su siguiente tramo al alza
Las acciones de memoria corrigieron con fuerza desde los máximos del verano por pura saturación de posicionamiento, no por deterioro del negocio. Con la demanda de IA apretando y las estimaciones de beneficio al alza, los líderes del sector vuelven a subir.
Las empresas de memoria han sido uno de los grandes ganadores del boom de la inteligencia artificial, pero su rally se había vuelto tan masificado que cualquier chispa podía hacer saltar todo por los aires. Y así fue: tras meses de subidas espectaculares, Micron, Sandisk, SK Hynix y el resto del grupo corrigieron con fuerza desde los máximos de principios del verano. El detonante no fue un mal dato del negocio, sino el exceso de posicionamiento: todo el mundo estaba en las mismas acciones, el optimismo era eufórico y la liquidación de un fondo de IA muy apalancado (el Situational Awareness AI) provocó un desmontaje en cadena de las posiciones. Ahora, después de varias semanas digiriendo el golpe, los líderes del sector vuelven a girar al alza y el ETF Roundhill Memory (DRAM), muy expuesto a Micron, SK Hynix y Sandisk, ha marcado máximos de un mes.
Conviene entender qué aporta cada una de estas compañías, porque no juegan el mismo papel dentro de la infraestructura de IA. Micron y SK Hynix son dos de los mayores fabricantes del mundo de memoria DRAM y, sobre todo, de memoria de alto ancho de banda (HBM), el tipo de memoria que se coloca junto a las GPU y otros aceleradores de IA para darles de comer datos a toda velocidad durante el entrenamiento y la inferencia de los modelos. A medida que los sistemas de IA se hacen más grandes, el ancho de banda de memoria se ha convertido en un cuello de botella tan importante como la propia capacidad de cálculo. Eso ha disparado la demanda de HBM y, de rebote, ha tensionado la oferta de DRAM convencional, porque los fabricantes dedican cada vez más capacidad de producción a la memoria para IA, que es más rentable. El efecto se ve en las cuentas de Micron: sus ingresos del tercer trimestre fiscal saltaron a 41.460 millones de dólares desde 9.300 millones un año antes, con 13.770 millones procedentes de memoria para la nube, y la compañía orientó sus ventas del cuarto trimestre hacia unos 50.000 millones.
Sandisk juega en otra parte de la cadena. Su negocio principal es la memoria NAND flash y las unidades de estado sólido (SSD) para empresas, el almacenamiento rápido que necesitan los centros de datos durante todo el ciclo de vida de la IA. Y esa oportunidad se está agrandando rápido a medida que la inferencia gana peso: ventanas de contexto más largas, sistemas que consultan bases de datos externas, aplicaciones que actúan de forma autónoma y volúmenes enormes de datos generados exigen guardar más información y acceder a ella más deprisa. Buena prueba de ello es que los ingresos de SSD empresarial de Sandisk más que se duplicaron respecto al trimestre anterior.
El último catalizador llegó con el lanzamiento por parte de OpenAI del GPT-6 Astra, que según Axios se desarrolló con el mayor esfuerzo de entrenamiento de la compañía hasta la fecha, con más de 100.000 GPU en su instalación Stargate de Texas. La implicación es directa: mejores modelos siguen exigiendo cantidades enormes de cómputo, y todo ese cómputo necesita memoria. Además, la relación entre OpenAI y los fabricantes de memoria es cada vez más estrecha: Samsung y SK Hynix ya han firmado acuerdos para suministrar memoria avanzada a la infraestructura Stargate, y esta misma semana OpenAI ha dicho que profundiza su trabajo con Samsung en chips de nueva generación. Eso explica que el anuncio de Astra reavivara al instante el interés por el sector.
El otro pilar del argumento son las estimaciones de beneficio, que no han dejado de subir incluso después de las fuertes subidas ya acumuladas. Micron y SK Hynix cuentan con calificación Zacks de compra (puesto 2) y Sandisk con un mantener (puesto 3). Y las valoraciones no parecen disparadas: tanto Micron como Sandisk cotizaban recientemente a unas 6-7 veces los beneficios esperados para los próximos doce meses, un descuento notable frente al conjunto del sector tecnológico. Todo ello mientras la memoria sigue con una oferta muy restringida. Aun así, no hay que olvidar que son negocios profundamente cíclicos: todos los grandes picos de la memoria han acabado históricamente en exceso de capacidad y precios a la baja.
El análisis de Salseo
- La clave de esta corrección es que fue de 'posicionamiento', no de fundamentales: cuando todo el mercado está en el mismo lado del barco, basta con que un fondo apalancado se vea obligado a vender para que el precio se derrumbe sin que el negocio haya empeorado. La prueba de que el ciclo sigue vivo es que las estimaciones de beneficio han seguido subiendo durante la caída, algo que rara vez ocurre cuando un sector se agota de verdad.
- El mecanismo que sostiene los precios de la memoria es la propia escasez: cada oblea que los fabricantes dedican a HBM (la memoria más cara para IA) es una oblea que dejan de dedicar a DRAM convencional. Es decir, no solo se benefician del tirón de la IA, sino que se están beneficiando de que su producto 'clásico' también está más escaso. Ahí está la palanca que explica que Micron haya pasado de 9.300 a 41.460 millones de dólares de facturación trimestral y apunte a 50.000 millones el próximo trimestre.
- Si la demanda se desplaza del entrenamiento hacia la inferencia, la pata ganadora puede cambiar de nombre: Sandisk, centrada en NAND y SSD empresariales, es la menos glamurosa del grupo y por eso cotiza con descuento, pero cada consulta de un modelo, cada contexto largo y cada agente que trabaja solo genera datos que hay que almacenar. El hecho de que sus ventas de SSD empresarial se duplicaran de un trimestre a otro sugiere que ese trasvase ya está ocurriendo.
- Las dos señales concretas que conviene vigilar: primero, que los acuerdos de suministro con Stargate y el trabajo de OpenAI con Samsung se traduzcan en contratos con volumen y precio confirmados, no solo en titulares. Segundo, el múltiplo: si el mercado empieza a valorar de nuevo estas acciones como empresas cíclicas corrientes en vez de darles credibilidad hasta 2027, poco importará que las estimaciones de beneficio sigan subiendo. El otro riesgo, el clásico, es que la nueva capacidad de fabricación que se está construyendo llegue toda a la vez y convierta la escasez actual en sobreoferta, como ha pasado en cada gran pico del sector.