Micron, SK Hynix y SanDisk rebotan: el petróleo y los bonos dan aire a los chips de memoria

Las grandes fabricantes de chips de memoria suben entre un 4% y un 5,5% tras una semana negra, impulsadas por la caída del crudo y de la rentabilidad del bono americano, y con los analistas reafirmando que la escasez de memoria sigue siendo el gran motor del sector.
Las acciones de los grandes fabricantes de chips de memoria vivieron este jueves un respiro más que notable. Micron Technology se anotó alrededor de un 5,5%, SK Hynix subió más de un 4% y SanDisk avanzó cerca de un 5%. El movimiento llega después de varios días de castigo: solo en las cinco sesiones anteriores, Micron había cedido cerca de un 2%, SK Hynix más de un 5% y SanDisk en torno a un 7%. Es decir, no estamos ante una subida aislada, sino ante la recuperación de parte de lo perdido.
El detonante de la caída previa fue el miedo. Los inversores empezaron la semana preocupados por la posibilidad de que una desaceleración en el desarrollo de la inteligencia artificial acabe traduciéndose en menos pedidos de chips y de los equipos de memoria que sostienen todo ese negocio. A eso se sumó la reunión de tipos de la Reserva Federal del miércoles, que sirvió para confirmar que el banco central sigue centrado en contener la inflación, y unas condiciones de mercado poco amables para las tecnológicas.
Porque ahí está la clave de lo ocurrido este jueves: lo que se movió no fue el negocio de estas compañías, sino el entorno. El petróleo retrocedió alrededor de un 3% y tocó mínimos de una semana después de que se conocieran nuevos cargamentos de crudo saudí circulando por Omán, lo que alivió los temores sobre el suministro. El Brent cayó un 2,1%, hasta 103,65 dólares por barril, y el West Texas Intermediate bajó un 1,46%, hasta 100,93 dólares, aunque ambos siguen por encima de la barrera de los 100 dólares por el riesgo de un conflicto más amplio en Oriente Medio. A la vez, la rentabilidad del bono americano a 10 años bajó 5 puntos básicos (cinco centésimas de punto porcentual) hasta quedarse cerca del 4,96%. Cuando el petróleo y los intereses se relajan, las empresas de crecimiento respiran, porque se abarata financiarse y mejora el ánimo general.
Más allá del alivio puntual, los analistas insisten en que la foto de fondo sigue siendo buena para la memoria. Vivek Arya, de Bank of America, calcula que el mercado total de semiconductores pasará de unos 1,7 billones de dólares este año a 3,2 billones en 2030, con los chips de memoria y los centros de datos como principales motores, apoyados por la recuperación del automóvil y la industria. Arya asegura que no ve "señales de desaceleración" en los pedidos, en los acuerdos a largo plazo, en los compromisos de suministro ni en los precios, y describe 2026 como un año prácticamente ya reservado y contratado, con 2028 todavía "tenso" porque la demanda seguirá absorbiendo toda la capacidad disponible. Entre los beneficiados de ese impulso cita a Micron, Intel y a los fabricantes de equipos Lam Research y Applied Materials.
A ese relato se suman dos voces más. Krish Sankar, de TD Cowen, cree que Micron podría vivir una revalorización al alza conforme el mercado se convenza de que este ciclo de memoria es más duradero de lo que parece: la compañía cotiza a unas 5,77 veces los beneficios estimados para el próximo año, lo que la convierte en uno de los valores más baratos del S&P 500, y ya habría recorrido cerca del 80% de su típico ciclo de expansión de márgenes de 18 meses, así que las estimaciones podrían dejar de subir tan rápido. Su escenario curioso es que los beneficios bajen desde máximos y la acción siga subiendo. Mientras, Lip-Bu Tan, consejero delegado de Intel, avisó en un foro en Santa Clara de que la escasez de memoria va a ir a peor: la capacidad es muy limitada, hay proyectos retrasados por no conseguir chips, los precios se han multiplicado entre cinco y siete veces y, además, la disponibilidad de electricidad y de infraestructura de refrigeración podrían convertirse en los siguientes cuellos de botella del sector.
El análisis de Salseo
- El rebote del jueves es un movimiento de "fuera hacia dentro": no ha cambiado nada del negocio de Micron o SK Hynix, lo que cambió es el precio del petróleo (-3%) y el del bono a 10 años (-5 puntos básicos, hasta el 4,96%). Es el mecanismo clásico: si se enfrían el crudo y los intereses, las tecnológicas valen más porque se descuenta menos su crecimiento futuro. Señal a vigilar: si el Brent recupera con fuerza los 105-110 dólares por el riesgo en Oriente Medio, la presión sobre estos valores vuelve sola.
- Lo verdaderamente relevante no es el rebote de un día, sino el argumento de Bank of America: un mercado de semiconductores que pasaría de 1,7 a 3,2 billones de dólares en 2030, con 2026 ya "totalmente reservado" y 2028 "tenso". Fíjate en el matiz: la tesis no descansa en que la IA explote mañana, sino en que la capacidad está atada con contratos a largo plazo. El día que esos acuerdos se firmen a la baja o se cancelen, la historia se cae. Eso, y no el precio del petróleo, es lo que hay que seguir.
- El punto más interesante llega de TD Cowen: Micron ya habría recorrido cerca del 80% de su ciclo de expansión de márgenes, así que las estimaciones de beneficios podrían dejar de subir tan rápido. Su tesis es que la acción suba igualmente porque el mercado empiece a creer que el ciclo es más duradero. Y ahí está el gancho: cotiza a unas 5,77 veces beneficios estimados, uno de los valores más baratos del S&P 500, de modo que cualquier confirmación de que la escasez se mantiene se traduce en subida de golpe. Vigila si los márgenes tocan techo mientras el valor aguanta: eso confirmaría el escenario.
- Intel mete el contrapunto que el titular no cuenta: su consejero delegado dice que la escasez de memoria se va a agravar y que los precios ya se han multiplicado entre cinco y siete veces. Para los fabricantes de memoria eso es poder de negociación y buenas noticias; para quien compra esos chips (móviles y portátiles baratos, por ejemplo) es un problema de costes, y para el propio Intel, un obstáculo. Además apunta a dos cuellos de botella nuevos, electricidad y refrigeración, que trasladan el problema a otras partes de la cadena: ahí pueden aparecer los próximos ganadores y perdedores del sector.