Micron, volátil antes de sus resultados: Wall Street espera otro pelotazo

La acción de Micron se mueve arriba y abajo en la semana previa a sus resultados del 30 de septiembre, con el mercado dividido entre el boom de la memoria para IA y el miedo a los tipos de interés.
Micron Technology vive una semana de montaña rusa. La acción cayó alrededor de un 0,30% en la sesión posterior al cierre del jueves, después de haber subido un 0,81% durante la jornada normal. El lunes se anotó un 2,8% y el martes un 5%, pero el miércoles se dejó un 2,2%. Detrás de estos bandazos hay factores que no tienen nada que ver con la propia compañía: la subida de la rentabilidad de los bonos del Tesoro ante las dudas sobre nuevos recortes de tipos, el petróleo caro y el temor a que el tirón de la inteligencia artificial se enfríe. Con ese telón de fondo, los inversores esperan con ganas las cuentas del cuarto trimestre de su año fiscal 2026, que se publican el 30 de septiembre.
¿Y qué se espera? Pues cifras de otro planeta. La gran mayoría de los analistas de Wall Street sigue siendo optimista con Micron gracias a la fortísima demanda de memoria que exige la inteligencia artificial y a unos precios al alza porque la oferta va justa. El consenso calcula que la compañía ganará 31,49 dólares por acción, frente a los 3,03 dólares del mismo trimestre del año anterior, y que sus ingresos se disparen en torno a un 350%, hasta 50.910 millones de dólares. Para entenderlo en cristiano: la memoria es una pieza básica de cualquier centro de datos de IA, y si el mundo sigue construyendo esos centros a este ritmo, alguien tiene que fabricar los chips que los alimentan.
Los analistas más seguidos han movido ficha antes de la publicación. Kevin Cassidy, de Rosenblatt, mantiene su recomendación de comprar con un precio objetivo de 1.500 dólares y espera que la empresa vuelva a superar lo previsto y suba sus propias estimaciones ('beat and raise', en la jerga). Cassidy cree que los inversores se fijarán en los SCA, los acuerdos estratégicos con clientes: espera que se firmen más que en el trimestre anterior y que lleguen a representar hasta el 40% de los chips producidos en los próximos tres a cinco años. También prevé que los precios medios de venta sigan subiendo en el primer trimestre del ejercicio 2027, lo que impulsaría el margen bruto. Sobre la preocupación por el llamado 'de-specing' (que los clientes dejen de pedir versiones personalizadas de memoria HBM), el analista lo interpreta justo al revés: como una prueba de que el desequilibrio entre oferta y demanda puede durar hasta 2027.
En la misma línea, Chris Caso, de Wolfe Research, también repite comprar con objetivo de 1.500 dólares. Su tesis se apoya en unos precios más fuertes tanto de la memoria estándar como de la HBM, una ampliación de capacidad muy rápida y unas devoluciones de caja que deberían ser sólidas hasta 2028. Caso sostiene que la demanda va a seguir muy por encima de la oferta al menos hasta ese año y que los precios continuarán subiendo desde el rally que arrancó a finales de 2025.
El retrato que deja el consenso es de unanimidad: 28 recomendaciones de compra y una sola de mantener, lo que se traduce en una valoración media de compra fuerte. El precio objetivo medio está en 1.557,12 dólares, lo que implicaría un potencial de subida del 44,1% desde los niveles actuales, y la acción acumula una revalorización del 279% en lo que va de año. Es decir, mucho de lo bueno ya está en el precio y el listón para el 30 de septiembre es altísimo.
El análisis de Salseo
- El listón es el problema: cuando una acción sube un 279% en el año, 'batir expectativas' ya no basta. El mercado descuenta un 'beat and raise' y cualquier matiz sobre precios o sobre el ritmo de pedidos puede provocar una corrección, por buena que sea la cifra. La volatilidad de estos días refleja esa pelea entre el relato de la IA y el miedo a los tipos de interés.
- Los SCA (acuerdos con clientes estratégicos) son la clave de verdad de esta historia. Si se firman a plazos largos y precios pactados, cambian la naturaleza del negocio de la memoria: pasa de ser puramente cíclico (sube y baja con el mercado) a tener ingresos más previsibles. Que puedan suponer hasta el 40% de los chips producidos en tres a cinco años es lo que puede hacer que el mercado empiece a valorar a Micron de otra manera.
- El debate del 'de-specing' en la memoria HBM merece atención porque es el punto donde los analistas no se ponen de acuerdo: unos lo ven como una amenaza a los precios y otros, como Cassidy, como la prueba de que la escasez va a durar. Ese matiz puede mover la acción más que el propio titular de resultados.
- Cuidado con el contexto: los bonos del Tesoro, las dudas sobre los recortes de tipos y el petróleo están pesando sobre todo el sector de semiconductores, así que unas cuentas buenas podrían quedar en nada si el mercado está de mal humor ese día. Además, la comparación con el año anterior es fácil (se parte de una base baja), por lo que el foco real estará en las previsiones para el trimestre siguiente y en la evolución de los precios, no en la foto del trimestre cerrado.