Micron vs. AMD: Wall Street ve más de un 40% de recorrido en el chip de memoria

Los analistas siguen alcistas con los dos grandes valores de chips ligados a la IA, pero el potencial que les dan es muy distinto: un 43% para Micron y apenas un 3% para AMD, que acaba de superar el billón de dólares de capitalización.
El tirón de la inteligencia artificial ha vuelto a disparar este año a los fabricantes de chips, y pese al ruido sobre la competencia creciente, la sostenibilidad del gasto en IA y las tensiones generales del mercado, los analistas de Wall Street siguen siendo optimistas con buena parte del sector. TipRanks ha puesto frente a frente a Micron Technology y a Advanced Micro Devices con una de sus herramientas de comparación para ver cuál de las dos ofrece más recorrido desde los precios actuales. Y el resultado no es un empate: hay una diferencia enorme entre las dos.
Micron, especializada en memoria, acumula una subida del 284% en lo que va de año, a pesar de los temores sobre la presión de competidores chinos y surcoreanos y sobre cuánto puede durar el tirón de la IA. La demanda de memoria DRAM y NAND para inteligencia artificial ha disparado los pedidos a Micron y a sus competidores. La cita clave está marcada: presenta resultados del cuarto trimestre de su ejercicio fiscal 2026 el próximo 30 de septiembre, y las expectativas son altas. El consenso de analistas espera un beneficio por acción de 31,43 dólares, muy por encima de los 3,03 dólares del mismo trimestre del año anterior, y unos ingresos de 50.820 millones de dólares, casi un 350% más, gracias a la demanda de memoria y a unos precios al alza porque lo que se pide supera a lo que se produce. La analista de Deutsche Bank Melissa Weathers mantiene la recomendación de compra y cree que los fundamentales seguirán «fuertes durante más tiempo»: sus cálculos apuntan a que el desequilibrio entre oferta y demanda de DRAM empeorará en 2027 y 2028, se equilibrará hacia 2029 y podría convertirse en exceso de oferta en 2030. Aun así, prevé que la demanda de DRAM crezca a un ritmo anual compuesto de alrededor del 21% hasta 2030, muy por encima del crecimiento histórico, mientras que la oferta de obleas subiría más de un 15% anual, más que su estimación anterior pero todavía por debajo de la demanda. Desde Stifel, Brian Chin también recomienda comprar y fija un precio objetivo de 1.500 dólares: espera que Micron supere las previsiones, aunque por un margen menor que en trimestres recientes. Con 29 compras y un solo mantener, el consenso es de compra fuerte, con un precio objetivo medio de 1.564,44 dólares, lo que implicaría cerca de un 43% de potencial de subida.
En el otro lado, AMD superó el 21 de septiembre por primera vez el billón de dólares de capitalización bursátil, reflejo del optimismo sobre la demanda de sus procesadores para servidores y de sus chips gráficos para IA. En ese ánimo ayudó el arranque prometedor del agente de IA Muse, de Meta Platforms, que los inversores leyeron como una señal de que los procesadores de AMD tendrán hueco en la llamada IA «agéntica», esa en la que el modelo no solo responde, sino que ejecuta tareas por su cuenta. Las acciones de AMD suben más del 190% en el año y sus cuentas del segundo trimestre de 2026 respaldaron el argumento alcista: ingresos de 11.540 millones de dólares, un 50% más interanual, con la división de centros de datos creciendo un 107%.
El analista de Truist William Stein mantiene la compra con un precio objetivo de 594 dólares. Tras la ronda de contactos previa al periodo de silencio, destaca que la dirección se muestra confiada en el momento de la demanda y en una ejecución sólida, aunque anticipa una presión temporal sobre el margen bruto en el cuarto trimestre. La demanda de servidores de IA (soluciones de rack Helios basadas en sus chips Instinct) y de procesadores para servidores sigue fuerte, y la cadena de suministro está alineada para cumplir los compromisos. Como la compañía espera un golpe algo mayor en el margen bruto del cuarto trimestre de 2026, Stein rebaja su previsión para ese periodo del 55,4% al 55% y su estimación de beneficio por acción de 2,50 a 2,48 dólares, aunque mantiene intacta la de 2027, en 14,45 dólares. El consenso de Wall Street es de compra fuerte, con 29 compras y seis mantener, y un precio objetivo medio de 644,62 dólares que solo deja un 3,3% de recorrido.
La conclusión es que a los analistas les gustan las dos historias, pero no al mismo precio. En Micron ven margen para subir más del 40% si la memoria mantiene precios altos y la oferta sigue por detrás de la demanda; en AMD, el mercado parece haber digerido ya casi todo lo bueno que tenía que decir. Con esa diferencia, todas las miradas están puestas en los resultados de Micron del 30 de septiembre.
El análisis de Salseo
- La distancia entre objetivos es la noticia: un 43% de recorrido para Micron frente a un 3,3% para AMD significa que los analistas creen que el buen momento de AMD ya está en el precio (de ahí el billón de capitalización), mientras que el de Micron aún no. La razón de fondo es que Micron vende un producto con precios al alza por escasez, y eso se traduce directamente en beneficios; AMD, en cambio, compite en un mercado donde el crecimiento ya se da por descontado.
- El propio modelo de Deutsche Bank pone fecha de caducidad al ciclo: desequilibrio entre oferta y demanda de DRAM hasta 2028, equilibrio en 2029 y posible exceso de oferta en 2030. Es decir, incluso los más optimistas dibujan un negocio cíclico que acabará girando. La señal a vigilar no es solo el resultado del 30 de septiembre, sino si la oferta de obleas crece más rápido de lo previsto (ahora se estima más de un 15% anual): si eso pasa, los precios de la memoria podrían pincharse antes de lo que dice el guion.
- Las cifras que se esperan de Micron son tan extremas (beneficio por acción de 31,43 dólares frente a 3,03 un año antes, ingresos casi un 350% mayores) que el riesgo real no es fallar, sino superar las previsiones por menos de lo acostumbrado. Eso es justo lo que anticipa Stifel. Con el valor un 284% arriba en el año, un «buen resultado pero no espectacular» puede bastar para que la acción respire, incluso sin ninguna mala noticia de fondo.
- El detalle que más se está pasando por alto es el papel de Meta. Que su agente Muse funcione bien no es solo una noticia de software: si la IA «agéntica» exige mucha capacidad de proceso general, no solo tarjetas gráficas, se abre demanda para procesadores de servidor como los de AMD. Eso amplía el mapa de ganadores más allá del fabricante dominante de chips de IA y explica por qué los analistas de AMD se centran en CPUs y racks, no únicamente en GPUs.
- El matiz incómodo para AMD es el margen bruto: la compañía avisa de una presión temporal en el cuarto trimestre y Truist ya recorta su previsión del 55,4% al 55%. Montar racks de IA a toda velocidad es caro. La pregunta clave es si esa presión es puntual, como dice la dirección, o si anticipa que crecer en centros de datos se hace a costa de ganar menos por cada dólar vendido.