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Microsoft vuela y Meta se hunde: la IA separa a los gigantes tecnológicos

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Microsoft vuela y Meta se hunde: la IA separa a los gigantes tecnológicos

Los resultados trimestrales de Microsoft y Meta muestran dos caras opuestas de la inteligencia artificial: mientras el negocio en la nube de Microsoft se acelera, Meta enfrenta dudas sobre el retorno de sus enormes inversiones.

Ayer, dos de los titanes tecnológicos estadounidenses, Microsoft y Meta, presentaron sus cuentas trimestrales y el mercado reaccionó de forma radicalmente distinta. Las acciones de Microsoft se dispararon más de un 4% en las operaciones posteriores al cierre, mientras que las de Meta se desplomaban cerca de un 15%. ¿El motivo? La inteligencia artificial, que está actuando como un acelerador para unos y un lastre para otros.

Microsoft reportó unos ingresos de 61.900 millones de dólares, superando las expectativas de los analistas, impulsados principalmente por su división de nube inteligente. Azure, su plataforma cloud, creció un 31% interanual, con 7 puntos porcentuales de ese crecimiento atribuidos directamente a los servicios de IA. La compañía ya está monetizando la inteligencia artificial a través de herramientas como Copilot, integradas en Office 365 y otros productos empresariales, lo que convence a los inversores de que la fuerte inversión en infraestructura está dando frutos.

En la otra cara de la moneda, Meta Platforms también superó las previsiones de ingresos, con 36.500 millones de dólares, pero sus acciones cayeron con fuerza. El motivo: la compañía elevó su previsión de gastos de capital para todo el año hasta un rango de 35.000-40.000 millones de dólares, muy por encima de lo esperado, debido a las fuertes inversiones en centros de datos y chips para IA. Aunque la publicidad sigue siendo un motor sólido, los inversores temen que el retorno de esta apuesta por la IA sea más lento y menos tangible que en el caso de Microsoft.

Mark Zuckerberg, CEO de Meta, defendió la estrategia durante la llamada con analistas, argumentando que construir una infraestructura de IA de vanguardia es esencial para el futuro de la compañía, incluyendo el desarrollo del metaverso y los asistentes virtuales. Sin embargo, el mercado parece haber perdido la paciencia con promesas a largo plazo y prefiere ver resultados concretos, como los que ya exhibe su rival de Redmond.

Esta divergencia pone de manifiesto que, en la carrera por la IA, no basta con invertir: hay que demostrar que la tecnología se traduce en ingresos recurrentes y márgenes saludables. Mientras Microsoft capitaliza su posición dominante en el software empresarial, Meta aún debe convencer de que su apuesta por la IA generativa no es solo un pozo sin fondo.

El análisis de Salseo

  • La clave no es cuánto se gasta en IA, sino cómo se monetiza: Microsoft ya integra la IA en productos que millones de empresas usan a diario (Office, Azure), mientras que Meta aún depende de la publicidad y no ha mostrado un camino claro para rentabilizar sus inversiones en IA generativa más allá de mejorar el feed de noticias.
  • El castigo a Meta refleja el miedo a un ciclo de inversión sin retorno a corto plazo. Con un capex previsto de hasta 40.000 millones de dólares, el mercado descuenta que los márgenes se resentirán antes de que lleguen los beneficios, algo que ya penalizó a otras tecnológicas en el pasado.
  • Para el inversor, la señal a vigilar es el crecimiento de los servicios de IA en Azure: si Microsoft sigue acelerando esa parte del negocio, validará que la IA en la nube es un motor de ingresos real. En Meta, habrá que seguir de cerca la evolución de sus herramientas de IA para anunciantes y si logran aumentar el precio de los anuncios gracias a la personalización.

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Fuente: Fast Company