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El miedo a la IA china hunde a los fabricantes de chips y tiñe de rojo la semana en Wall Street

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El miedo a la IA china hunde a los fabricantes de chips y tiñe de rojo la semana en Wall Street

Las bolsas estadounidenses cerraron una semana perdedora arrastradas por el desplome de los semiconductores, ante el temor a que los modelos de IA chinos, más baratos, erosionen el dominio tecnológico y el gasto masivo de las grandes tecnológicas.

Los principales índices bursátiles de Estados Unidos terminaron el viernes con fuertes caídas, cerrando una semana en números rojos. El Dow Jones perdió 380 puntos, un 0,7%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq se dejaron un 1% y un 1,4% respectivamente. La jornada estuvo marcada por un desplome generalizado en el sector de los semiconductores, provocado por el creciente temor a que la inteligencia artificial china esté recortando distancias con la estadounidense a una velocidad inesperada.

El detonante inmediato fue el anuncio de la empresa china Moonshot, que presentó un nuevo modelo de IA de código abierto con capacidades que, según afirma, rivalizan con las de las estadounidenses Anthropic y OpenAI. Esto se suma al lanzamiento, apenas dos semanas antes, de un modelo de la startup china Z.ai que ya se ha colado entre los diez bots más populares del mundo. La percepción de que la brecha entre la IA estadounidense y la china se está cerrando rápidamente ha puesto en jaque las elevadas valoraciones de las compañías que lideran esta carrera.

El golpe fue especialmente duro para los fabricantes de chips, cuyas acciones se hundieron: Samsung cayó un 8,8%, TSMC un 2,8%, AMD un 1,1% y Broadcom un 0,5%. Incluso Nvidia, el gran beneficiado del auge de la IA, perdió un 2,7%, cediendo el trono de empresa más valiosa de Estados Unidos a Apple, que logró una ligera subida del 0,1%. El inversor Elon Musk también sintió el impacto: su fortuna se redujo a 807.100 millones de dólares, según Forbes, después de que las acciones de SpaceX se desplomaran más de un 13%.

A la tormenta tecnológica se sumó la escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Nuevos bombardeos entre Estados Unidos e Irán cerca del golfo Pérsico, después de que el presidente Trump declarara roto el alto el fuego con Teherán, dispararon los precios del crudo. El barril de Brent subió un 3,9% hasta los 87,44 dólares, y el West Texas Intermediate avanzó un 3,8% hasta 81,92 dólares. Kuwait denunció un ataque iraní a una planta de agua y electricidad, mientras el Mando Central de EE.UU. confirmaba su sexta noche consecutiva de ataques contra Irán.

Los analistas advierten de que la combinación de dudas sobre la rentabilidad de las enormes inversiones en IA y el temor a una burbuja en el sector llevan semanas generando volatilidad en las acciones tecnológicas. La irrupción de modelos chinos más baratos amenaza el modelo de negocio de los laboratorios estadounidenses, que cobran precios elevados por los 'tokens' necesarios para alimentar sus chatbots. La pregunta que flota en el ambiente es si el gasto masivo en infraestructura de IA está justificado o si estamos ante una corrección más profunda.

El análisis de Salseo

  • La caída de los fabricantes de chips no es solo un susto puntual: refleja el miedo a que la ventaja competitiva de EE.UU. en IA se base más en el gasto que en una superioridad tecnológica duradera. Si los modelos chinos, más baratos y de código abierto, igualan las prestaciones, el argumento para seguir invirtiendo cifras récord en hardware se debilita.
  • El mercado está revaluando el riesgo de concentración en Nvidia y otros semiconductores. Que Apple haya recuperado el primer puesto por capitalización sin hacer nada espectacular muestra que los inversores buscan refugio en negocios más predecibles cuando la narrativa de la IA se tambalea.
  • La coincidencia del anuncio de Moonshot con una sesión ya nerviosa por las dudas sobre la economía de la IA amplificó el pánico. Conviene vigilar dos señales: los próximos resultados de las grandes tecnológicas, que revelarán si el gasto en IA se mantiene, y la evolución de los precios de los chips, que podrían sufrir presión adicional si la oferta china sigue mejorando.
  • El repunte del petróleo por las tensiones en Oriente Medio añade un factor de riesgo macro que no estaba en el radar hace unas semanas. Un crudo por encima de 85 dólares de forma sostenida podría enfriar el consumo y complicar la lucha contra la inflación, justo cuando la Fed necesita margen para bajar tipos.

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