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Las mineras de bitcoin ya no siguen al bitcoin: ahora van de centros de datos de IA

·NeutralImpacto medio
Las mineras de bitcoin ya no siguen al bitcoin: ahora van de centros de datos de IA

El bitcoin cayó un 31% en un año y, aun así, cuatro de las cinco mayores mineras subieron en bolsa. El motivo: están alquilando su energía a la inteligencia artificial.

Durante años, invertir en una minera de bitcoin fue poco menos que comprar bitcoin con palanca: si el token subía, la acción volaba; si caía, se hundía. Esa relación se ha roto. Según un informe reciente de CoinShares, el bitcoin se dejó alrededor de un 31% en los doce meses que van hasta el 1 de septiembre, y en ese mismo periodo Hut 8 subió un 188,1%, Riot Platforms un 29,9% y CleanSpark un 22,7%. Cuatro de las cinco mayores mineras del mundo no copiaron al bitcoin: le ganaron la partida.

El giro tiene una explicación muy terrenal. Las mineras ya no se limitan a convertir electricidad en bitcoins: cada vez más están alquilando esos mismos contratos de energía a centros de datos de inteligencia artificial. Es decir, lo que antes era una apuesta sobre el precio de un token se ha convertido en una apuesta sobre infraestructura digital. Los números lo dejan claro: Core Scientific obtuvo en el segundo trimestre el 83% de sus ingresos de servicios de alojamiento (colocation) para IA, no de la minería. Riot firmó en agosto un contrato de alquiler de 191 megavatios a 20 años, con unos ingresos contratados de 9.100 millones de dólares. Y Hut 8 ha reunido 949 megavatios de capacidad para IA valorados en 26.600 millones, aunque, eso sí, todavía no tiene ni un solo megavatio conectado a la red.

La segunda pata del informe es la eficiencia, y aquí se ve quién gana y quién pierde con la misma factura de la luz. A finales de agosto, las máquinas más modernas (las que consumen menos de 14 julios por terahash) convertían un megavatio-hora en unos 136 dólares de bitcoin. Las que gastan entre 25 y 38 julios por terahash solo sacaban unos 51 dólares del mismo megavatio-hora. Con el precio medio industrial de la electricidad en Estados Unidos en 8,85 centavos por kilovatio-hora en julio, las flotas eficientes salían a flote y las viejas perdían dinero. De ahí la tentación de dedicar esa energía a la IA, donde el comprador paga mejor.

El propio vehículo de inversión que nació para este sector ha cambiado de rumbo. El ETF CoinShares Bitcoin Mining and Digital Power (WGMI) modificó su estrategia el 11 de agosto y una semana después cambió de nombre. Ahora su mandato va más allá de las mineras: incluye centros de datos a gran escala, semiconductores para IA y generación de energía. Entre sus posiciones están Nebius Group y CoreWeave, además de mineras como Cipher Digital, Hut 8 y Riot. La lectura de fondo es sencilla: analizar hoy a una minera es analizar el mercado eléctrico y los calendarios de construcción de centros de datos, no solo la economía de la minería.

Pero el giro a la IA no siempre suma. En el mes que va hasta el 26 de agosto, el bitcoin subió un 22,5% y precisamente las mineras más volcadas en inteligencia artificial acabaron planas o en negativo. Lideraron el mercado tres de los operadores de bitcoin «puro» con las cuentas más tensas y las mayores pérdidas. Es decir, alejarse del bitcoin tiene un precio: la acción deja de subir cuando sube el token y pasa a depender de la demanda de cómputo, de los tipos de interés y de plazos de obra. CoinShares y VettaFi han organizado para el 22 de septiembre, a las 12:30 hora del este, una sesión sobre esta convergencia entre minería de bitcoin e IA, con la vista puesta en qué necesitan realmente los grandes proveedores de la nube y en qué papel juega WGMI en una cartera.

El análisis de Salseo

  • El negocio real de estas compañías ya no es el bitcoin, sino el suelo y la electricidad. Al alquilar sus contratos de energía a centros de datos de IA, lo que determina si ganan o pierden dinero es la demanda de cómputo y el precio de la luz, no la cotización del token. Consecuencia práctica: comparar sus resultados solo con el bitcoin ya no sirve, y su acción depende cada vez más de factores tecnológicos e industriales.
  • La eficiencia energética es la línea que separa a los ganadores de los perdedores, y la diferencia es brutal: mismas máquinas, mismo megavatio-hora, 136 dólares de ingresos frente a 51. Quien no renueve su flota no es que gane menos, es que con la luz a 8,85 centavos pierde dinero, así que prefiere alquilar esa energía a la IA. Es una carrera obligatoria: el que no invierte en equipos nuevos, queda fuera por aritmética.
  • Cuidado con confundir contratos con caja. Hut 8 presume de 949 megavatios y 26.600 millones de valor, pero todavía no ha conectado ni un solo megavatio; Riot habla de 9.100 millones contratados a 20 años. Son proyectos y acuerdos firmados, no ingresos que ya estén entrando. Ahí está el riesgo: los retrasos en conexión a la red o en la financiación de las obras convertirían titulares millonarios en promesas incumplidas.
  • La lectura contraria que casi nadie cuenta: en el mes hasta el 26 de agosto, el bitcoin subió un 22,5% y las mineras más metidas en IA se quedaron planas o cayeron, mientras las más endeudadas y «puras» lideraban. El pivote a la IA no es gratis, porque desconecta la acción del rally del token y la ata a plazos de construcción y al coste del dinero.
  • El propio ETF del sector (WGMI) cambió de estrategia en agosto y ya incluye nombres como Nebius o CoreWeave junto a las mineras. Es una señal de que el dinero que quiere exponerse a esta tendencia busca infraestructura digital en conjunto, lo que pone a las mineras a competir por los mismos clientes que los proveedores de nube. La cita a vigilar: la sesión del 22 de septiembre sobre dónde encaja cada uno en una cartera.

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Fuente: ETF Trends