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Los mineros de bitcoin cambian las máquinas por la IA: el poder energético es el premio

·NeutralImpacto medio
Los mineros de bitcoin cambian las máquinas por la IA: el poder energético es el premio

Minar bitcoin ya cuesta más de lo que vale la moneda para las empresas cotizadas del sector, así que muchas están alquilando sus instalaciones eléctricas a la IA. El mercado paga hasta tres veces más por las que ya tienen contratos firmados.

Minar bitcoin se ha convertido en un mal negocio para las empresas cotizadas del sector. Según el informe del segundo trimestre de 2026 de CoinShares, producir una sola moneda costó de media unos 75.500 dólares en efectivo, mientras que el bitcoin cerró junio en 58.400 dólares, menos de la mitad de su máximo histórico de octubre de 2025. Ese desfase dejó al conjunto de las mineras cotizadas por debajo del umbral de rentabilidad: ganan menos de lo que se gastan. Ese "coste en efectivo" incluye el día a día (electricidad, personal, intereses), pero no el desgaste de las máquinas, así que la foto real es todavía peor de lo que sugiere la cifra.

Ante ese panorama, muchas compañías han dejado de esperar a que el bitcoin se recupere y han empezado a alquilar sus instalaciones eléctricas a clientes de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento (HPC). El informe calcula que la IA genera unos 1,5 millones de dólares de beneficio anual por cada megavatio de potencia, frente a los 0,5 millones que saca la minería. Ese cambio se refleja ya en la valoración: las empresas con contratos de IA o HPC firmados cotizaban a una media de 12,9 veces las ventas previstas para el próximo año, mientras que las que no los tienen se quedaban en 3,7 veces. Es decir, el mercado paga menos de un tercio por cada dólar facturado cuando no hay contratos de IA de por medio.

El motivo de fondo es que la energía se ha vuelto el recurso escaso. En Estados Unidos siguen vigentes al menos 151 restricciones al desarrollo de centros de datos y Nueva York aprobó en julio la primera pausa estatal a los permisos para grandes instalaciones. Además, hay proyectos de generación por unos 2.600 gigavatios esperando para conectarse a la red, aproximadamente el doble de la capacidad instalada del país. Con ese cuello de botella, los emplazamientos que ya tienen luz y conexión se han revalorizado: una operación de 3.500 millones de dólares por tres instalaciones de IA alquiladas en el norte de Virginia salió a unos 27 millones por megavatio, mientras que algunas mineras cotizadas ven valorados sus emplazamientos con potencia pero sin contrato por menos de 3 millones por megavatio.

Algunas compañías ya están pagando por salirse del negocio. Core Scientific (CORZ) desembolsó 41,9 millones de dólares para cancelar un pedido de chips de minería de última generación, los más eficientes fabricados hasta la fecha, y la minería solo aporta ya cerca del 13% de sus ingresos mientras reconvierte sus instalaciones hacia la IA; sus máquinas restantes funcionan a pérdida, solo para consumir la electricidad que ya se ha comprometido a comprar. Keel Infrastructure Corp. (KEEL, antes Bitfarms) dejó de minar el 29 de junio, lo que la convierte en la primera minera cotizada encaminada a cero ingresos por minería a partir del tercer trimestre. En IREN (IREN), los ingresos de nube de IA (70,5 millones) superaron por primera vez a los de minería (66,7 millones). Y Cipher Digital (CIFR), la mayor posición del fondo WGMI, probablemente saldrá de la minería a finales de 2027: en el primer semestre vendió 123,4 millones en bitcoins con unas pérdidas de 47,7 millones para financiar edificios destinados a inquilinos de centros de datos.

Conviene no perder de vista, eso sí, que la mayor parte de ese negocio de IA todavía no ha llegado. Más de 100.000 millones de dólares en contratos anunciados solo sostienen unos 1.100 millones de ingresos anuales reales de IA y HPC, según el informe. Varias de estas mineras son pilares del ETF CoinShares Bitcoin Mining and Digital Power (WGMI), que el 18 de agosto amplió su estrategia para incluir también operadores de centros de datos, fabricantes de chips de IA, productores eléctricos y firmas de HPC; el fondo gestionaba 291,5 millones de dólares a 28 de septiembre y cobra una comisión del 0,75%, y no invierte directamente en bitcoin.

El análisis de Salseo

  • El mercado ya no paga por minar, paga por tener contratos firmados: la brecha entre 12,9 veces ventas y 3,7 veces no mide cuánto bitcoin produces, mide cuántos ingresos recurrentes de IA tienes atados. La señal a vigilar no es el hashrate ni el precio del bitcoin, sino cuántas mineras anuncian acuerdos de alquiler en firme y a qué precio por megavatio.
  • Aquí el activo escaso no es el chip, es el enchufe. Con 151 restricciones activas, la pausa de Nueva York y 2.600 gigavatios en cola de conexión (el doble de la capacidad instalada del país), lo que vale dinero es el permiso y la conexión ya conseguidos. Por eso el mismo megavatio pasa de menos de 3 millones a 27 millones cuando lleva un inquilino de IA detrás: quien tarde en reconvertir su emplazamiento puede quedarse con un activo que el mercado valora a una fracción.
  • Ojo con el desfase entre titulares y caja: más de 100.000 millones en contratos anunciados sostienen solo unos 1.100 millones de ingresos anuales hoy. Eso significa que buena parte de la revalorización se apoya en promesas de varios años vista, con riesgo de retrasos en obra, en conexión eléctrica y en la llegada de los chips. Si los plazos se estiran, las valoraciones con múltiplos de dos cifras tienen poco colchón.
  • Cada empresa está jugando esta carta de forma distinta y eso se nota en el riesgo. Keel (KEEL) va a ingresos cero por minería desde el tercer trimestre, Core Scientific prefiere pagar 41,9 millones por cancelar chips antes que seguir minando a pérdida, e IREN ya gana más con la nube que con las máquinas. La lectura contraria: si el bitcoin rebotara con fuerza, esas mineras reconvertidas renunciarían a un negocio que volvería a ser rentable, y el mercado podría empezar a valorarlas como utilities con opción cripto en vez de como apuestas puras de IA.

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Fuente: ETF Trends