Mirendil ata un acuerdo de 100 millones con Google Cloud para impulsar su IA que se mejora sola

El laboratorio de IA Mirendil firma un contrato millonario con Google Cloud para acceder a sus chips TPU y GPU, buscando escalar su ambiciosa tecnología de IA auto-mejorable.
El laboratorio de inteligencia artificial Mirendil ha cerrado un acuerdo de varios años con Google Cloud para obtener la potencia de cálculo que necesita en su investigación de IA auto-mejorable, según ha sabido TechCrunch en exclusiva. El contrato supera los 100 millones de dólares, una cifra que equivale aproximadamente a la mitad de lo que la startup levantó en su ronda semilla a finales de junio, cuando alcanzó una valoración de 1.000 millones de dólares.
Este movimiento refleja dos tendencias claras en el sector: por un lado, los gigantes de la nube cortejan a las startups con compromisos de infraestructura cada vez más grandes; por otro, las empresas de IA se apresuran a cerrar acuerdos de computación para asegurarse el acceso a los recursos que necesitan a medida que escalan. En este caso, Mirendil podrá usar tanto las unidades de procesamiento tensorial (TPU) propias de Google como las GPU de Nvidia, además de clústeres de entrenamiento gestionados.
La tecnología de Mirendil se centra en la llamada IA auto-mejorable o mejora recursiva, un concepto en el que sistemas de inteligencia artificial se perfeccionan a sí mismos de forma iterativa. La ambición es que, con el tiempo, una sola IA pueda asumir el trabajo de todo un laboratorio de investigación puntero. Sus fundadores, procedentes de Anthropic, creen que este enfoque automatizará gran parte de la investigación científica y ayudará a hacer progresos en campos como la medicina, la biología o la ciencia de materiales.
Entrenar este tipo de sistemas requiere una cantidad descomunal de computación. Por eso, la flexibilidad que ofrece Google Cloud con distintos tipos de chips es clave. El cofundador Harsh Mehta explica que sus modelos son capaces de asignar las cargas de trabajo adecuadas a los chips más eficientes, lo que reduce costes tanto para Mirendil como para sus futuros clientes. Amin Vahdat, director de tecnología de IA e infraestructura de Google, subraya que el avance en IA ya no depende solo del rendimiento de los chips, sino de cómo se orquestan sistemas completos de inteligencia.
Para Google, el acuerdo supone asegurarse un socio estratégico que está construyendo tecnología de frontera en IA recursiva, algo que eventualmente podría ofrecer a sus clientes empresariales. Para Mirendil, más allá del músculo financiero, el acceso a la infraestructura de Google le permite acelerar su hoja de ruta en un campo tan competitivo como incipiente.
El análisis de Salseo
- El acuerdo es una señal de que la carrera por la IA auto-mejorable se acelera y que los grandes proveedores de nube están dispuestos a invertir fuerte para no quedarse fuera. Google no solo vende computación, sino que apuesta por una tecnología que podría redefinir cómo se entrena la IA en el futuro.
- Para Mirendil, el riesgo es depender en exceso de un único proveedor de infraestructura, pero la flexibilidad de usar tanto TPU como GPU mitiga parcialmente ese riesgo. Además, el acuerdo le da estabilidad para centrarse en I+D sin la presión inmediata de buscar más financiación para cómputo.
- El verdadero desafío no es solo el dinero o los chips, sino demostrar que la mejora recursiva funciona de forma fiable y escalable. Si Mirendil lo logra, podría cambiar las reglas del juego en investigación científica, pero cualquier retraso o fallo técnico podría enfriar el entusiasmo inversor en este nicho.
- Conviene vigilar los próximos hitos técnicos de Mirendil y si otras startups similares (como Recursive Superintelligence) consiguen acuerdos parecidos. La competencia por el talento y los recursos de cómputo en este ámbito apenas comienza.