Mizuho ve un 19% de subida en IonQ por el despegue del Superion en 2027

Mizuho repite su recomendación de compra sobre IonQ y su precio objetivo de 52 dólares, un 19% por encima del cierre del viernes. El banco pone el foco en el sistema cuántico Superion, que debería empezar a venderse en 2027, y en la integración de SkyWater para fabricar en casa.
Mizuho se mantiene firme con IonQ. El banco de inversión ha repetido su recomendación de compra (Outperform) y su precio objetivo de 52 dólares por acción, lo que dejaría un recorrido al alza de cerca del 19% desde los 43,77 dólares a los que cerró la compañía el viernes, con un descenso del 0,50% en la sesión. El analista responsable, Vijay Rakesh, uno de los más seguidos en el sector tecnológico, señala al sistema cuántico Superion —en su versión de 256PQ— como el gran motor de crecimiento de cara a 2027.
El Superion es, en lenguaje llano, la máquina que IonQ quiere empezar a vender a partir de 2027. Mizuho calcula que cada unidad saldrá al mercado por entre 25 y 30 millones de dólares y ve margen para pedidos repetidos de clientes como QuantumBasel. A eso se suma una ventaja que no depende solo del hardware: los sistemas de IonQ ya están disponibles a través de Google Cloud (Alphabet), Microsoft Azure y la plataforma Braket de Amazon Web Services, lo que permite lo que el banco llama "computación híbrida de inteligencia artificial y cuántica". En paralelo, la empresa avanza hacia un sistema modular con 10.000 cúbits físicos, su meta a más largo plazo.
La otra pata del argumento es la integración de SkyWater Technology, que Mizuho considera clave para la tesis de inversión. La idea es tener más capacidad de fabricación dentro de casa: eso podría recortar los ciclos de fabricación de unos ocho meses a apenas dos o tres. El analista estima que los ingresos de SkyWater en 2027 podrían crecer alrededor de un 100% interanual, con una cartera de unos diez clientes en el negocio de fundición (fabricar chips para terceros). También destaca que el giro de IonQ hacia arquitecturas CMOS, las mismas que usan los chips convencionales, debería facilitar escalar sus futuros sistemas.
Hay además un catalizador que no depende del sector privado: el gasto público. Mizuho espera que los esfuerzos de Estados Unidos en criptografía post-cuántica —protegerse frente a ordenadores cuánticos capaces de romper la seguridad actual— impulsen la demanda, con pruebas piloto previstas para 2027 y objetivos de cumplimiento más amplios hacia 2030-2031. En cuanto a la valoración, el banco asume que IonQ acabará capturando cerca del 16% del mercado de computación cuántica y paga unas 8 veces las ventas estimadas para 2030, lo que pone todo el peso sobre la ejecución: si el despliegue del Superion se retrasa, el castillo se tambalea. El consenso de analistas es de compra fuerte, con 12 valoraciones en los últimos tres meses y un precio objetivo medio de 71 dólares, un 62% por encima del precio actual.
El análisis de Salseo
- Ojo con el titular triunfalista: el precio objetivo de Mizuho (52 dólares) está muy por debajo de los 71 dólares que marcan de media los 12 analistas que cubren el valor. Es decir, el banco que suena más optimista en los titulares es en realidad uno de los más prudentes, y el mercado ya descuenta bastante más subida que él.
- El modelo de negocio cambia de naturaleza: IonQ pasaría de vender acceso a sus máquinas por la nube a vender sistemas completos de 25-30 millones de dólares cada uno. Eso hace que los ingresos vayan a saltos y dependan de un puñado de pedidos, así que un solo contrato grande —o su retraso— mueve la cuenta de resultados mucho más que en un negocio de suscripción recurrente.
- La parte menos vistosa pero más decisiva es la fabricación: bajar el ciclo de ocho meses a dos o tres permite corregir errores y sacar versiones nuevas mucho más rápido, algo crítico en una tecnología que cambia cada pocos meses. De paso, convierte a IonQ en algo más parecido a una empresa de semiconductores, con su propio negocio de fundición y unos diez clientes en cartera.
- La valoración asume que IonQ se llevará el 16% de un mercado que todavía prácticamente no existe y paga 8 veces las ventas de 2030, así que no es una apuesta a los próximos trimestres sino a una década. Señales concretas que vigilar: los primeros pedidos en firme del Superion para 2027, los pilotos de criptografía post-cuántica del Gobierno de Estados Unidos y si clientes como QuantumBasel repiten compra.