Mobileye se lanza a operar robotaxis en EE. UU. y competirá con sus propios clientes

La empresa de tecnología de conducción autónoma planea lanzar un servicio de robotaxi en una ciudad estadounidense en 2027, con una flota inicial de 100 vehículos y la ambición de escalar a 17.000 en cinco años.
Mobileye, conocida hasta ahora como proveedora de tecnología para la conducción autónoma, ha decidido dar un paso más y convertirse también en operadora de su propio servicio de robotaxis. La compañía, que cotiza en bolsa y es filial de Intel, anunció este martes que lanzará un servicio de robotaxi en una ciudad de Estados Unidos en 2027. No ha querido revelar cuál será esa ciudad, pero sí ha dado algunas cifras: empezará con una flota de 100 vehículos autónomos que se irán incorporando de forma gradual a lo largo de ese año.
Si el proyecto funciona, Mobileye tiene planes ambiciosos: escalar hasta unos 17.000 robotaxis en los cinco años siguientes. Así lo explicó Amnon Shashua, fundador y consejero delegado de la empresa, quien destacó que la revolución del robotaxi apenas está comenzando y que el sector depende cada vez más de un número reducido de proveedores de tecnología y modelos de negocio.
Mobileye se ha hecho un nombre suministrando a los fabricantes de automóviles millones de chips de visión por computadora para sistemas de seguridad y asistencia a la conducción. Después empezó a desarrollar chips y software para conducción autónoma y probó su tecnología en varias ciudades. Actualmente suministra su sistema de conducción autónoma a Volkswagen y a su filial MOIA. Con este movimiento, Mobileye quiere quedarse con una parte del mercado de los robotaxis, aunque eso signifique competir directamente con las empresas a las que les vende su tecnología.
Estas aspiraciones no son nuevas. En una entrevista con TechCrunch en 2020, Shashua ya dijo que el 'Santo Grial' era la autonomía total para coches particulares, pero que para llegar a eso primero había que pasar por el negocio de los robotaxis. Ahora, Mobileye creará una nueva unidad de negocio para operar el servicio, que utilizará su propio sistema de conducción autónoma. La empresa gestionará la flota y aprovechará Moovit, la aplicación de tránsito y movilidad que posee, para la parte de cara al consumidor.
Mobileye insiste en que este nuevo negocio complementará su actividad como proveedor y no la sustituirá. 'Esta iniciativa no es un reemplazo de nuestras alianzas actuales; es una extensión de ellas', afirmó Shashua. La compañía no ha especificado qué vehículo utilizará en su flota, solo que trabajará con 'fabricantes de plataformas de vehículos preparados para conducción autónoma'. Sin embargo, en la imagen que acompaña al comunicado de prensa se ve lo que parece un Ora iQ modificado, un crossover eléctrico del fabricante chino Great Wall Motors.
El análisis de Salseo
- Mobileye deja de ser solo el que vende la tecnología y se convierte también en el que la opera. Esto le da un doble papel: por un lado, ingresa por vender su sistema a otros; por otro, captura directamente los ingresos del servicio de robotaxi, que pueden ser mucho mayores a largo plazo.
- El movimiento tiene un riesgo evidente: competir con sus propios clientes. Volkswagen y MOIA usan su tecnología, y ahora Mobileye se convertirá en rival directo en el mercado de robotaxis. Habrá que ver si esos clientes se sienten cómodos o si buscan alternativas para no depender de un competidor.
- La cifra de 17.000 robotaxis en cinco años es muy agresiva. Para ponerla en contexto, Waymo, el líder actual, tiene unos pocos miles de vehículos en circulación. Si Mobileye quiere llegar a esa escala, necesitará una ejecución casi perfecta y mucho capital, algo que no está garantizado.
- La elección del vehículo es una incógnita relevante. La imagen sugiere un Ora iQ de Great Wall Motors, un fabricante chino. Si Mobileye usa vehículos chinos en EE. UU., podría enfrentar barreras regulatorias o arancelarias, lo que añade incertidumbre al plan.