Morgan Stanley ve en EchoStar la puerta barata para invertir en SpaceX

El banco inicia la cobertura de EchoStar con recomendación de compra y un precio objetivo que implicaría un recorrido del 45%. Su tesis: la compañía cotiza con un descuento excesivo frente al valor de las acciones de SpaceX que recibirá por vender su espectro.
Morgan Stanley ha empezado a cubrir EchoStar, la compañía de servicios de comunicaciones por satélite, con una recomendación de compra. El equipo de analistas que lidera Sean Diffley fija un precio objetivo de 134 dólares por acción, lo que daría un recorrido al alza de cerca del 45% desde los niveles actuales. La idea que hay detrás no es que el negocio tradicional de televisión por satélite vaya a dispararse, sino que EchoStar es, según estos analistas, «un punto de entrada atractivo para acceder a SpaceX (SPCX) con descuento».
El origen de todo está en la venta de su licencia de espectro a SpaceX, anunciada en septiembre del año pasado y valorada en unos 17.000 millones de dólares. El pago se reparte a partes iguales: hasta 8.500 millones en efectivo y hasta 8.500 millones en acciones de SpaceX. Cuando la operación se cierre, previsiblemente en noviembre del próximo año, Morgan Stanley calcula que EchoStar tendrá en sus manos alrededor del 2% de SpaceX, unas 262 millones de acciones. Ese paquete valdría casi 40.000 millones de dólares, una cifra que supera con holgura la capitalización bursátil completa de EchoStar (es decir, lo que el mercado valora hoy al conjunto de la empresa): 27.000 millones. Dicho de otro modo, el mercado está pagando por toda la compañía menos de lo que valdría solo una parte de lo que va a recibir. Las acciones de EchoStar caen alrededor de un 15% en lo que va de año, hasta unos 92 dólares, y el analista considera que ese descuento es «demasiado amplio para ignorarlo».
A eso se suma el activo nuclear de EchoStar: el espectro, el conjunto de ondas de radio que las telecos necesitan para dar cobertura a sus clientes. Morgan Stanley lo considera un recurso escaso y que se revaloriza con el tiempo, y recuerda que hay muy pocas empresas cotizadas que permitan invertir directamente en él. Además, la firma ve una mejora clara en la situación de deuda: la venta de espectro a la teleco AT&T por unos 23.000 millones de dólares sirvió para devolver una parte importante de sus compromisos, y su filial de televisión de pago por satélite (DISH DBS) está inmersa en un proceso de reestructuración para aligerar la carga financiera.
No todo es brillo en el informe. Los propios analistas señalan que algunos de sus activos están en proceso de bancarrota y que es poco probable que la compañía lance recompras de acciones a corto plazo, pese a que en julio elevó hasta 5.000 millones el importe autorizado para ello. También sigue sobre la mesa la posible fusión de su servicio de televisión de pago DISH Networks con el rival DirecTV, una operación que ya fracasó en 2024 pero que el banco sigue viendo como un desenlace favorable. En el conjunto de Wall Street, el consenso es de compra clara: seis recomendaciones positivas en los últimos tres meses y un precio objetivo medio de 127,33 dólares, un 37% por encima del precio actual.
El análisis de Salseo
- El descuento no es un regalo caído del cielo: buena parte del pago llega en acciones de SpaceX y no se materializa hasta el cierre, previsto para noviembre del próximo año. Ese intervalo explica por qué el mercado exige un precio más bajo: hay riesgo de calendario, de aprobaciones regulatorias y de que la valoración de SpaceX cambie por el camino. El dato concreto a vigilar son los hitos regulatorios y de cierre de la operación.
- Si una porción tan grande del valor de EchoStar depende de su participación en SpaceX, la acción deja de comportarse como una teleco y pasa a ser un vehículo indirecto para apostar por la compañía espacial. Eso atrae a inversores que no tienen otra forma de entrar, pero también implica que el precio se moverá más por las noticias de SpaceX (nuevas rondas, cambios de valoración, contratos) que por los resultados trimestrales de EchoStar.
- Con el espectro ocurre algo parecido a lo que pasa con el suelo en el sector inmobiliario: es limitado, cada vez hace falta más para dar servicio móvil y satelital, y quien lo posee puede venderlo caro. EchoStar se ha convertido en uno de los pocos intermediarios cotizados para esa apuesta y ya ha monetizado parte de su cartera. El riesgo es que esas ventas se dediquen sobre todo a tapar deuda en vez de a crecer.
- La fusión con DirecTV es el catalizador binario de la historia: si sale adelante, habría consolidación en la televisión de pago y más margen para recortar costes; si vuelve a caer, todo se queda como está. Conviene recordar que ya fracasó una vez, así que el mercado no debería darla por hecha. Y las recompras autorizadas no son dinero gastado: hasta que se ejecuten, no mueven nada.