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Mosseri, jefe de Instagram, niega en el juicio que ordene ocultar información

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Mosseri, jefe de Instagram, niega en el juicio que ordene ocultar información

Adam Mosseri, director de Instagram, testificó en el juicio por adicción a las redes sociales contra Meta y aseguró que no pide a su equipo que oculte información. La demanda de 29 fiscales generales busca sanciones de hasta 200.000 millones de dólares.

El jefe de Instagram, Adam Mosseri, testificó el martes en un tribunal federal de Oakland (California) en el marco del juicio por adicción a las redes sociales contra Meta. Su declaración fue contundente: "No estoy tratando de animar a mi equipo a ocultar nada". Lo dijo al responder a las preguntas del abogado Jason Slothouber, de la oficina del fiscal general de Colorado, en su primer día de testimonio.

El juicio, cuyos argumentos iniciales comenzaron la semana pasada, está co-liderado por los fiscales generales de California, Colorado, Nueva Jersey y Kentucky, que representan a un grupo bipartidista de 29 fiscales generales. Acusan a Meta de violar la ley federal de protección de privacidad infantil en línea (COPPA) y varias leyes de protección al consumidor, y piden sanciones que podrían alcanzar los 200.000 millones de dólares. La acusación sostiene que ejecutivos como Mosseri y el CEO Mark Zuckerberg tergiversaron públicamente funciones de seguridad infantil e investigaciones internas relacionadas con la salud mental de los menores. Meta lo niega.

Durante su testimonio, Mosseri admitió que la empresa limitó el número de empleados que podían acceder a ciertas investigaciones internas después de las filtraciones de Frances Haugen en 2021, que destaparon documentos sobre menores y salud mental. El ejecutivo justificó esa decisión: "No queremos que nada se saque de contexto", en línea con lo que Meta ya dijo sobre los documentos filtrados y publicados por The Wall Street Journal. También señaló que "no le sorprendería" que los abogados de la compañía revisaran investigaciones de seguridad infantil por razones legales y políticas complejas, pero que le chocaría si el motivo fuera cubrirse ante posibles litigios y engañar al público.

Mosseri también rechazó la versión de los demandantes de que Meta redujo el equipo de investigadores de salud mental juvenil tras las filtraciones: "No creo que el equipo fuera más pequeño, solo estaba centralizado", dijo. Su testimonio continuará el miércoles. Este caso es uno de los mayores desafíos legales a los que se enfrenta Meta y su resultado podría sentar precedente sobre cómo las plataformas manejan la investigación interna y la seguridad de los menores.

El análisis de Salseo

  • El riesgo real no es solo reputacional: los 29 fiscales generales piden hasta 200.000 millones de dólares en sanciones. Aunque el testimonio de Mosseri es solo una pieza del juicio, cualquier declaración que los demandantes puedan usar como admisión de opacidad acerca el listón a esa cifra.
  • Mosseri defiende una línea muy fina: no ordenó ocultar nada, pero sí restringió quién podía acceder a las investigaciones internas tras las filtraciones de Haugen. Para la acusación, eso es exactamente una forma de ocultar; para Meta, una medida para evitar que la información se saque de contexto. Quien convenza al juez o jurado marcará el rumbo del caso.
  • El hecho de que Mosseri diga que 'no le sorprendería' que los abogados revisaran investigaciones de seguridad infantil es un arma de doble filo: suena razonable, pero también admite que la compañía era plenamente consciente del riesgo legal que rodeaba a esos estudios. Ese matiz puede alimentar la tesis de que Meta anteponía la defensa jurídica a la transparencia.
  • Más allá de Meta, este juicio es una prueba para toda la industria de las redes sociales. Si los fiscales logran demostrar que la empresa ocultó información sobre daños a menores, el precedente podría endurecer la regulación y la responsabilidad legal de todas las plataformas, no solo de Instagram.

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Fuente: CNBC