Muse, el agente de IA de Meta, ya es la segunda app más descargada de EE. UU.

La nueva app de inteligencia artificial de Meta supera las 83.000 descargas en iOS en EE. UU. y escala hasta el puesto número 2 del App Store, aunque su arranque queda lejos del de Threads o ChatGPT.
Meta ha puesto en marcha Muse, su nueva aplicación de inteligencia artificial, y los primeros datos ya permiten hacerse una idea de cómo está respondiendo el público. Según las estimaciones de la consultora Sensor Tower, la app acumula más de 83.000 descargas en iOS en Estados Unidos, su único mercado por ahora. Ese empujón la ha llevado hasta el puesto número 2 de la lista de aplicaciones más descargadas del App Store estadounidense, después de haber arrancado en cuarta posición el miércoles. El mercado lo ha recibido con optimismo: tras el lanzamiento del martes, las acciones de la compañía han empezado a cotizar mejor y el tema se ha convertido en uno de los más comentados entre los profesionales del sector.
Ahora bien, el arranque de Muse es modesto si se compara con otros estrenos recientes de la propia Meta. Threads superó los 4,3 millones de descargas en Estados Unidos el día de su lanzamiento, y la app de Meta AI logró 108.000 descargas en su debut. La distancia es aún mayor frente a ChatGPT, que en su momento llegó a medio millón de instalaciones en su primera semana en el mercado estadounidense, lo que equivale a unas 83.300 descargas diarias de media: ese ritmo es el que Muse ha tardado el doble de tiempo en alcanzar. Tampoco ayuda que su versión para Android vaya muy rezagada: apenas ocupa el puesto 338 en la categoría de Productividad de Google Play, y sus cifras de descargas en esa plataforma todavía no se conocen. Además, Muse también está disponible en web y a través de WhatsApp, dos vías que no entran en estos recuentos.
Más allá de los números, lo relevante es qué es Muse y por qué Meta se lo juega tanto con ella. La compañía sostiene que el futuro de la inteligencia artificial de consumo está en los llamados "agentes": asistentes capaces de hacer cosas por nosotros, no solo de responder preguntas. Para el gigante tecnológico, esta apuesta es al menos tan importante como lo fue el cambio de nombre de Facebook a Meta para perseguir la realidad virtual. Y no está sola en la carrera: Google tiene su Gemini Spark, Anthropic su Claude Cowork y hay toda una generación de agentes centrados en gestionar el trabajo o la vida familiar. Pero en el segmento de agentes sencillos para el usuario de a pie, el duelo parece plantearse entre Muse y Instinct, un agente que funciona por mensajes de texto y que acaba de ser valorado en 2.500 millones de dólares.
Instinct es el rival a batir, y no solo por su valoración. Cuenta con 350 millones de dólares en caja y va a un ritmo de novedades difícil de seguir: esta misma semana ha activado direcciones de correo electrónico para todos sus usuarios, ha anunciado la creación de una suerte de red social en la que el agente de una persona habla con el de sus amigos para organizar planes, y ha lanzado integraciones con Stripe y 1Password, además de una función de ubicación para poder ejecutar tareas que dependen de saber dónde estás. La idea de fondo es potente: si los agentes son el futuro, construir un mapa de relaciones a partir de con quién hablas y quedas de verdad podría valer más que el grafo social de Meta, que mezcla a personas que conoces con gente a la que solo sigues.
El momento elegido para lanzar Muse tampoco es neutral. La aplicación exige al usuario entregar más información personal a Meta, y llegó apenas unos días después de que la compañía aceptara un acuerdo de 18.000 millones de dólares con varios estados por los daños que causan las redes sociales a los consumidores. A eso se suma un historial largo de escándalos de datos y de multas por parte de la Comisión Federal de Comercio (FTC) estadounidense por vulnerar la privacidad. Con ese ruido de fondo, el reto de Muse no es solo captar descargas, sino convencer al usuario de que merece la pena confiarle sus datos y, más adelante, encontrar una forma de ganar dinero con ello.
El análisis de Salseo
- Las descargas son la métrica más ruidosa y menos útil para juzgar un agente de IA. Que Muse sea el número 2 del App Store mide impulso, no negocio: lo que de verdad decidirá si la apuesta sale bien es cuánta gente sigue usándolo semanas después. Conviene vigilar datos de usuarios activos recurrentes (y no de instalaciones) cuando Meta los publique, porque Threads también batió récords de descargas y luego su uso se normalizó muy rápido.
- El suspenso está en Android: un puesto 338 en Productividad en Google Play con 83.000 descargas en iOS apunta a que la mitad del mercado estadounidense está prácticamente sin tocar. Puede leerse como recorrido por delante si Meta mejora la distribución, o como señal de que el tirón inicial se limita a los usuarios de iPhone más predispuestos a probar novedades. Es el dato más informativo de los próximos meses.
- El competidor que debería preocupar a Meta no es OpenAI, sino Instinct. Con 350 millones de dólares para gastar, correo propio, integraciones de pagos y la idea de conectar agentes entre amigos, está construyendo un mapa de relaciones basado en interacciones reales, justo el terreno donde Meta ha mandado siempre. Si las conversaciones se trasladan a los agentes y salen de sus aplicaciones, Meta pierde por un lado los datos y por otro los espacios donde colocar publicidad.
- El calendario del lanzamiento añade un riesgo regulatorio concreto: Muse pide más datos personales al usuario justo después de un acuerdo de 18.000 millones de dólares por daños al consumidor y con la FTC ya multándole antes por privacidad. La pregunta incómoda que nadie responde aún es cómo se monetiza un agente: un asistente que resuelve tareas no encaja de forma natural con el modelo publicitario, así que cualquier pista sobre suscripciones o comisiones cambiará la valoración de esta apuesta.