Muse, el agente de IA personal de Meta, ya es la app más descargada en EE. UU.

El nuevo asistente personal de Meta, Muse, se coloca una semana después de su lanzamiento como la app gratuita número 1 en la App Store estadounidense, por delante de ChatGPT. Los primeros usuarios ya presumen de compras y gestiones hechas solas, pero también aparecen fallos y dudas sobre hasta dónde puede llegar un agente que actúa por ti.
Meta ha colocado su nuevo agente de inteligencia artificial personal, Muse, en lo más alto de la lista de aplicaciones gratuitas más descargadas de la App Store de Apple en Estados Unidos, por delante de ChatGPT. El hito llega apenas una semana después de su lanzamiento y apunta a que la apuesta de Mark Zuckerberg por llevar la "superinteligencia personal" a todo el mundo empieza a coger algo de tracción. Eso sí, el propio entorno de la compañía reconoce que sus modelos más punteros van por detrás de los de OpenAI y Anthropic en algunas pruebas de referencia del sector, así que el éxito de Muse se apoya más en la distribución y en el producto que en la potencia bruta de la tecnología.
La diferencia clave con un chatbot al uso es que Muse no se limita a responder preguntas: está diseñado para actuar en nombre del usuario. Según Meta, puede investigar, rellenar formularios, comprar artículos online, reservar mesa en un restaurante, buscar un cuidador de perros y conectarse a servicios como el correo electrónico, el calendario, Spotify, Instagram u OpenTable. Además, recuerda las preferencias de cada persona y pide aprobación antes de ejecutar acciones delicadas, como pagar o cancelar algo.
Los primeros usuarios ya están compartiendo ejemplos llamativos. El emprendedor Joe Devoy contó en X que subió su póliza de seguro de coche y le pidió a Muse una cobertura idéntica más barata: en unos cinco minutos encontró una que le ahorraba 3.500 dólares al año, la contrató y canceló la antigua. Otro usuario relató que el agente localizó una chaqueta acolchada verde, buscó códigos de descuento activos, los aplicó y completó la compra al precio más bajo, y que también era capaz de encontrar una receta y meter sus ingredientes en el carrito de Whole Foods.
No todo ha sido brillante. Un usuario se quejó de que Muse no pudo resumir un vídeo de entrenamiento que tenía guardado en Instagram porque solo era capaz de ver el primer fotograma, a pesar de que Instagram pertenece a Meta. Y más allá de los fallos concretos, sobre la mesa están las dudas sobre los errores, la privacidad y la dependencia de datos de precios y productos que estén actualizados. Ahí aparece un pulso de fondo: los agentes necesitan navegar por webs ajenas, mientras minoristas como Amazon tienen buenos motivos para frenar a los bots que podrían convertir sus tiendas en un simple servicio de reparto para otro.
La competencia tampoco se queda quieta. Muse no solo tiene enfrente a ChatGPT: en Silicon Valley se está viralizando Instinct, un asistente por invitación que juega en la misma liga. La batalla real es por convertirse en la puerta de entrada del usuario a la inteligencia artificial, el mismo papel que en su día jugaron los buscadores, y ahí Meta parte con la ventaja de tener ya a miles de millones de personas dentro de sus aplicaciones.
El análisis de Salseo
- Ser la app gratuita número 1 no es un dato de negocio, es un dato de distribución: Meta puede empujar Muse a sus miles de millones de usuarios sin gastar en publicidad, algo que OpenAI o Anthropic no pueden hacer. La pregunta que de verdad importa es cuánta gente se queda usándolo y si eso acaba traduciéndose en suscripciones, comisiones o más publicidad.
- :El salto de chatbot a agente es lo que mueve el avispero. Un asistente que compra, contrata seguros y cancela cosas por ti se mete justo en el terreno donde Meta gana dinero con anuncios: si Muse empieza a decidir compras, Meta pasa de cobrar por mostrar productos a intermediar en la operación, y eso puede tensionar la relación con los anunciantes que hoy le pagan.
- :El punto débil está en la fiabilidad y en los accesos. El fallo con el vídeo de Instagram demuestra que el agente depende de que otras aplicaciones le dejen ver y hacer cosas, y que no siempre ocurre ni dentro de casa; con los minoristas pasa lo mismo, porque a Amazon no le interesa que un bot convierta su web en un almacén para otro. La señal a vigilar es si Muse consigue acuerdos o integraciones con grandes comercios o si, por el contrario, empieza a chocar con bloqueos.
- :Meta reconoce que sus modelos van por detrás en algunos benchmarks, pero ha ganado la primera batalla que se decide en el bolsillo del usuario. Aun así, el mercado está en fase de 'quién se queda con la capa de entrada' y no solo compite ChatGPT: Instinct, un asistente por invitación que se está viralizando en Silicon Valley, recuerda que el liderazgo en esta categoría puede cambiar muy rápido.