Muse, el asistente de Meta, arrasa en descargas: el reto ahora es que se vuelva un hábito

La app de agente personal de Meta lidera las descargas en la App Store y ha impulsado la acción un 20% en un mes, pero la clave es si los usuarios seguirán usándola cuando pase la novedad.
Muse, el asistente personal de inteligencia artificial de Meta, se ha colocado en lo más alto de las listas de descargas de aplicaciones. La compañía lo presenta como la pieza central de toda su estrategia en IA, y el mercado lo ha celebrado: la acción acumula una subida de alrededor del 20% desde el lanzamiento de la app hace un mes y firmó en septiembre su mejor mes desde 2022. Ahora bien, el verdadero desafío no es que la gente se la descargue, sino que se acostumbre a usarla. Es decir, que deje de ser la novedad de moda y se convierta en una herramienta del día a día para el gran público.
Según Meredith Whalen, directora de investigación de IDC, Muse tiene una baza a su favor: es un asistente que "completa tareas", no un simple chatbot de preguntas y respuestas, y eso le da opciones de enganchar al usuario. El problema, señala, es la confianza. Para que un asistente digital sea realmente útil hay que darle acceso a datos personales muy íntimos (correos, gustos, hábitos de compra) y no está claro que la gente esté dispuesta a hacerlo. En el caso de Meta el obstáculo es mayor, porque la compañía acaba de acordar un pago de casi 17.000 millones de dólares con un grupo de estados que la acusaban de ocultar el alcance del daño a la salud mental de los menores provocado por aplicaciones como Facebook e Instagram. "La verdadera cuestión es la confianza", resume Whalen.
De momento, Meta ofrece Muse gratis y lo plantea tanto para consumidores como para pequeñas empresas, con tareas como organizar el correo personal, buscar ofertas de compra o localizar clientes potenciales. El dinero llegará después: la compañía vende planes de suscripción mensual de 20 o 100 dólares, en función de los "tokens" consumidos, una medida que se usa para calcular la potencia que necesita un agente de IA para completar cada tarea. Según Whalen, lanzarlo gratis al principio permite a Meta entender cómo y por qué usa la gente el producto, porque "el precio llega más tarde, cuando el hábito ya está establecido".
El contexto competitivo es exigente. Meta va por detrás de rivales como OpenAI y Google en la carrera de la IA, y algunos analistas, como los de Bank of America, ya han avisado de que Muse podría llegar a amenazar a Apple, porque un asistente que resuelve tareas puede convertirse en la puerta de entrada al teléfono y comerse parte del uso que hoy hacen las apps. Aun así, los expertos recuerdan que el sector está en pañales: Ketan Karkhanis, consejero delegado de ThoughtSpot, cree que la adopción de agentes de IA en las empresas "está todavía en la página uno, capítulo uno", y que no ha visto esos casos de uso imbatibles que hagan a Muse algo más que un "Alexa o Siri de nueva generación" para preguntar el tiempo.
El resto del sector persigue la misma meta con estrategias parecidas. Marissa Mayer, ex consejera delegada de Yahoo, prueba el "pruébalo antes de pagar" con Dazzle, su nueva startup de agentes de IA centrada en las fotos: analiza las imágenes personales del usuario para entender su entorno (familiares, aficiones) y luego actúa, por ejemplo avisando de que unas zapatillas que buscó están de rebajas. Mayer, que considera que los agentes de consumo son útiles para acercar la tecnología al gran público pero poco revolucionarios, estudia cobrar por comisión de transacción o suscripción, y compara su enfoque con la evolución de Uber, que arrancó con coches de lujo antes de abaratarse. En Wajo AI, la startup de la exdirectiva de Amazon y Facebook Shivani Poddar, también regalan el servicio por ahora para investigar, reservar citas o encargar regalos. Andrew Geller, de la productora 1stAveMachine, resume la sensación: usó pronto OpenClaw, la herramienta de código abierto para gestionar agentes de IA que se popularizó este año, y descubrió que el uso personal de estos asistentes es divertido, pero "un poco banal" si se compara con lo que aportan cuando se emplean para programar.
El análisis de Salseo
- Liderar las descargas no es ganar dinero: Muse es gratis y solo cobra 20 o 100 dólares al mes por suscripciones según el consumo de "tokens". La métrica que de verdad importa no es cuánta gente lo instala, sino cuánta vuelve cada día. Si la retención no aguanta, la subida del 20% en bolsa se queda sin argumento.
- El cuello de botella es la confianza, no la tecnología. Un asistente personal necesita acceso a correos, fotos y hábitos de compra, y Meta llega a ese terreno con el lastre de un acuerdo de casi 17.000 millones de dólares por el caso de la salud mental de los menores. Un usuario que desconfía no le abre su bandeja de entrada.
- La amenaza no es solo OpenAI o Google: si Muse se convierte en la puerta de entrada al móvil, el damnificado puede ser el ecosistema de apps de Apple, como ya apuntan los analistas de BofA. Señal a vigilar: cuánto tiempo de uso roba Muse a funciones que hoy se hacen en otras aplicaciones.
- La fiebre actual puede ser curiosidad, no adopción. Todo el sector (Dazzle de Marissa Mayer, Wajo AI) regala el servicio para descubrir qué casos de uso enganchan, y los expertos admiten que no ha aparecido aún el "killer use case" para el gran público. Traducción: la app puede desinflarse cuando pase el efecto novedad.