Producto

Muse, el agente de IA de Meta, destrona a ChatGPT en la App Store

·PositivoImpacto alto
Muse, el agente de IA de Meta, destrona a ChatGPT en la App Store

La nueva app de agente personal de Meta se coloca como la más descargada gratis en la App Store de EE.UU., por delante de ChatGPT, y las acciones de la compañía pegan un salto de más del 11%.

Meta ha vuelto a mover el avispero de la inteligencia artificial. Su nueva aplicación, Muse, un agente personal de IA lanzado a comienzos de septiembre, se ha convertido en la app gratuita más descargada de la App Store de Estados Unidos, por delante de uno de los pesos pesados del sector: el ChatGPT de OpenAI. La reacción en bolsa fue inmediata: las acciones de Meta Platforms llegaron a subir un 11,43% en la jornada, hasta los 741,25 dólares, según los datos que acompañan a la noticia.

La clave de Muse no es que sea un chatbot más, sino que está diseñado para hacer cosas. La compañía lo describe como un "agente" capaz de conectarse a las aplicaciones del usuario en categorías como el correo electrónico, el calendario, los pagos, la salud, las compras y el hogar inteligente. A partir de ahí puede enviar correos de forma autónoma, reservar viajes, vender un coche o negociar la rebaja de una factura. El usuario decide a qué aplicaciones da acceso al agente y puede retirar ese permiso en cualquier momento. La herramienta se inspira en OpenClaw, un agente de IA de código abierto, y funciona con Muse Spark, el modelo que Meta ha construido específicamente para este tipo de tareas en el mundo real.

El funcionamiento es lo que lo diferencia de un asistente convencional. Cada agente de Muse corre en su propia máquina virtual, una suerte de ordenador personal en la nube, lo que le permite seguir trabajando en segundo plano aunque la persona no esté usando el móvil. Cuando alguien le cuenta un objetivo, Muse elabora un plan personalizado, coordina tiempo y recursos y avanza por su cuenta: abre navegadores, rellena formularios e incluso negocia en nombre del usuario. En tareas largas puede continuar con la aplicación cerrada y reaparecer cuando algo cambia o cuando necesita aprobación, por ejemplo antes de enviar un email o de hacer una compra. Además, recuerda preferencias: puede convertir un vídeo de recetas guardado en Instagram en una lista de la compra y generar después un menú para una cena teniendo en cuenta las restricciones alimentarias de los amigos que ya conoce de otras ocasiones.

Tanta capacidad también trae riesgos. Conectar el agente a aplicaciones que contienen datos personales amplía lo que puede hacer, pero multiplica las posibilidades de que algo salga mal si actúa de forma incorrecta. Meta reconoce ese equilibrio y asegura que retrasó el lanzamiento de Muse en abril precisamente para reforzar su seguridad: ese trabajo extra le permitió, según Vishal Shah, vicepresidente de productos de IA de la compañía, cruzar el umbral y cumplir los requisitos mínimos de seguridad del producto, privacidad, rendimiento del modelo y otras métricas. Para finales de este año la empresa planea lanzar Muse Confidential VM, que mantendrá los datos y las comunicaciones con el agente cifrados de forma que solo el usuario tenga la llave. Todo esto encaja con la visión que viene defendiendo el consejero delegado, Mark Zuckerberg, de poner una IA "superinteligente" en manos de todo el mundo, y con la batalla abierta contra OpenAI y Google por controlar la próxima gran puerta de entrada al móvil.

Más allá del titular, lo relevante es que el ranking del App Store es una foto muy volátil: mide descargas, no uso, y una app puede caer de esa posición en cuestión de días. Lo que de verdad se juega Meta no es un puesto en una lista, sino si los usuarios aceptan darle permisos sobre su correo, su dinero y su agenda. Si Muse consigue que la gente lo use de forma habitual, Meta dejaría de ser solo el sitio donde se ven anuncios para convertirse en el intermediario que ejecuta tareas y gestiona compras y reservas, un negocio con otras reglas. Si, por el contrario, la app acumula descargas y luego se abandona por miedo a los permisos o por fallos, el impulso bursátil se quedará en un subidón pasajero. La comparación con ChatGPT también hay que leerla con lupa: ganar en descargas gratuitas no equivale a ganar en uso ni en ingresos, y OpenAI, Google y Apple tienen distribución propia y capacidad para copiar funciones de agente.

El cuello de botella de todo esto no es el modelo de IA, es la confianza. Un error con una compra, un viaje o un dato de salud no es una molestia menor: puede convertirse en un problema reputacional y regulatorio, especialmente en Europa, donde las reglas de protección de datos y de competencia son mucho más estrictas. De ahí que Meta haya preferido retrasar el lanzamiento antes que arriesgarse a un desastre de imagen. En los próximos meses conviene fijarse en indicadores concretos: si Meta publica cifras de uso recurrente de Muse, si llegan a tiempo la versión cifrada para finales de año, cómo responden Gemini y ChatGPT con sus propios agentes y si la compañía mantiene su gasto récord en infraestructura de IA, que sigue siendo la principal amenaza para sus márgenes.

El análisis de Salseo

  • El cambio de fondo es que Meta deja de vender tiempo de atención (anuncios) y empieza a vender ejecución de tareas: si Muse acaba gestionando reservas, compras y facturas, Meta se mete en el terreno de intermediarios donde se puede cobrar por transacción, no solo por mostrar publicidad. Ahí está el negocio a largo plazo, no en el número de descargas.
  • El ranking de la App Store es una métrica de vanidad y muy volátil: mide instalaciones gratis, no usuarios activos. La señal que de verdad importa es cuánta gente conecta sus apps y datos y sigue usándolo semanas después; sin permisos sobre el correo o la agenda, Muse se queda en un chatbot más y el +11% en bolsa se desinfla.
  • El riesgo real está en el permiso, no en la tecnología: dar acceso a pagos, salud o correo multiplica el daño posible de un fallo. Por eso Meta retrasó el lanzamiento en abril y prepara Muse Confidential VM con cifrado en manos del usuario: la confianza, y no el modelo, es lo que limita el crecimiento.
  • Cuidado con leer la victoria como definitiva: superar a ChatGPT en descargas gratis no significa superarlo en uso ni en ingresos. OpenAI, Google y Apple tienen distribución propia y pueden replicar funciones de agente, así que la batalla real es quién controla la capa desde la que se ejecutan las tareas del móvil, y ahí Meta parte con ventaja de escala pero con la presión de un gasto en IA que sigue comiendo margen.

Empresas mencionadas

Fuente: Fox Business