Musk confirma conversaciones con TSMC y las acciones de Intel caen un 4%

El magnate admite en X que su proyecto de chips Terafab habla con TSMC para levantar una fábrica dedicada en exclusiva a Tesla, SpaceX y xAI, un papel que hasta ahora parecía reservado a Intel. La acción de la compañía estadounidense se dejaba un 4% antes de la apertura.
Elon Musk ha confirmado a través de un mensaje en X que su iniciativa de producción de semiconductores, bautizada como Terafab, está manteniendo conversaciones con TSMC. El posible acuerdo consistiría en que la compañía taiwanesa construya y opere una instalación dedicada en exclusiva a fabricar chips para las empresas del propio Musk: Tesla, SpaceX y xAI. El propio empresario quiso rebajar las expectativas con un escueto "solo son conversaciones, pero puede salir algo de esto". Al mercado le bastó ese mensaje para mover ficha: las acciones de Intel se dejaban alrededor de un 4% en la negociación previa a la apertura de Wall Street.
Para entender el movimiento hay que saber qué es una fundición. En el mundo de los chips, hay empresas que diseñan los procesadores y otras que los fabrican físicamente en fábricas enormes y carísimas. Ese segundo papel es el que juega TSMC, el gran fabricante por encargo del planeta, y es también el negocio al que Intel quiere engancharse con su división de fundición. Hasta ahora, el plan conocido pasaba porque fuera precisamente Intel la que suministrara a Terafab su tecnología de proceso 14A, de clase 1,4 nanómetros (cuanto más pequeño el número, más avanzado y eficiente es el chip). Es decir, Intel aparecía como el socio tecnológico de referencia de la iniciativa de Musk.
El detalle de que Musk esté tanteando en paralelo a TSMC cambia el relato por completo. La división de fundición de Intel es su gran apuesta de futuro, pero necesita algo que aún le falta: clientes externos de peso que confíen en su tecnología y llenen sus fábricas. Un nombre como el de Musk, con tres compañías ávidas de chips de inteligencia artificial y computación, sería una carta de presentación difícil de igualar. Si ese cliente acaba en manos de TSMC, Intel no solo pierde un pedido: pierde la prueba pública de que su proceso avanzado está listo para los grandes.
En el otro lado de la balanza, tampoco está escrito que el acuerdo salga adelante. TSMC ha construido su negocio sobre fábricas que sirven a decenas de clientes a la vez, porque ahí están las economías de escala que hacen rentables instalaciones de miles de millones de euros. Levantar una planta dedicada en exclusiva a un único grupo empresarial es un modelo poco habitual y obliga a negociar precios, plazos y capacidad con mucha precisión. Musk, mientras tanto, gana poder de negociación: tener a Intel y TSMC compitiendo por su proyecto le permite apretar condiciones. Conviene además recordar que estas conversaciones se conocen por un mensaje en redes sociales, sin contrato, sin cifras y sin calendario.
Lo que ocurra en las próximas semanas importa, y mucho, para los inversores en semiconductores. La pregunta clave es si Intel confirma que mantiene el papel central en Terafab o si, por el contrario, el proyecto se le escapa hacia Taiwán. Cualquier anuncio formal, o la ausencia del mismo, será la señal a seguir, junto con los comentarios que la dirección de Intel haga sobre su cartera de clientes de fundición en su próxima presentación de resultados.
El análisis de Salseo
- El negocio de fabricar chips para terceros se parece a 'el ganador se lo lleva casi todo': si Intel pierde a Terafab, no solo se queda sin ingresos, se queda sin su mejor escaparate. Sin un cliente ancla conocido, convencer a otras tecnológicas de que fabriquen con su proceso 14A se vuelve mucho más difícil.
- Musk está jugando a dos bandas y eso es, en sí mismo, noticia. Al reconocer conversaciones con TSMC mientras Intel sigue anunciada como su socio tecnológico, el empresario se coloca en posición de fuerza para negociar precio y plazos. El riesgo para Intel no es solo perder el proyecto, sino quedarse como el 'plan B' en el discurso público.
- El matiz que el titular no cuenta: una fábrica dedicada en exclusiva a un único cliente rompe el modelo de TSMC, que vive de atender a muchos clientes con las mismas instalaciones. Eso significa que el acuerdo, si llega, tendría condiciones económicas muy distintas a las habituales y probablemente plazos largos. No es un simple cambio de proveedor.
- Señal concreta a vigilar: si Intel sale a confirmar o desmentir su continuidad en Terafab en las próximas semanas y qué dice sobre su cartera de clientes de fundición en la próxima presentación de resultados. Ahí se sabrá si esto era un aviso serio o solo ruido de redes.