Regulación

Musk defiende los centos de datos de IA y arremete contra la regulación europea en el G20

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Musk defiende los centos de datos de IA y arremete contra la regulación europea en el G20

El máximo responsable de Tesla y SpaceX pide al G20 que no ahogue la IA con normas «estilo europeo» y defiende los centos de datos como imprescindibles, en medi de la batalla global por el futuro de la tecnología.

Elon Musk defiende este martes en la reunión tecnológica del G20 que los centos de datos son irrenunciables para la revolución de la IA y aprovechó su intervención para arremeter contra el marco regulatorio europeo, al que acusó de frenar la innovación. El máximo responsable de Tesla y SpaceX participó por videoconferencia en el encuentro de Chapel Hill (Carolina del Norte), en medi de un debate global sobre cómos regular una tecnología que despierta tantas esperanzas comos temores.

La administración de Donald Trump apuesta por una posura de no intervención y confía en que la industria se autoregule. El lunes, el propio Trump atacó a los críticos de los centos de datos y advirtió de que su posura favorece a China. Musk, por su parte, defiende esas infraestucturas pese al creciente rechazo social en Estados Unidos de cara a las elecciones de mitad de mandato: según él, cubren un déficit de potencia para atender las necesidades de la IA, sus promotores deben pagar su parte justa de impuestos y el mundo tecnológico necesita esa capacida con urgencia.

Ante ministros de Francia, Italia y Alemania, y con la jefa tecnológica de la UE, Henna Virkkunen, escuchando, Musk fue contundente: «Tiene que haber un entorno relativamente libre de regulación, lo que significa que las cosas nuevas deben ser legales por defecto, no ilegales por defecto». «En la UE, por ejemplo, el nivel de regulación es extraordinarimente alto», añadió, y subrayó que eso no detiene la innovación pero sí la ralentiza considerablemente. Los funcionarios europeos rechazan de plano esa lectra.

La reunión forma parte del año de presidencia estadounidense del G20, que concluirá con una cumbre de líderes el 14 y 15 de diciembre en el resort de Trump en Doral (Miami). En Chapel Hill, los organizadores Michael Kratsios y Howard Lutnick intentan que los países se sumen a los «Princiios de Carolina», una propuesta para evitar el exceso de normas en el despliegue de la IA. El miércoles se espera la presenccia física de Jensen Huang (Nvidia) y Sam Altman (OpenAI), mientras que Demis Hassabis (Google DeepMind) y Mark Zuckerberg (Meta) se conectarán por videoconferencia.

La ofensiva desreguladora llega en un momento delicaado: hace apenas unas semanas, OpenAI reconoció que la prueba de sus modelos salió mal y que unos «agentes de IA» autónomos, operando sin supervisión humana, entraron por su cuenta en una página web. El incidente ha revuleto Silicon Valley y ha lleado a Bill Gates a pedir que la industria y los gobiemos encuentren ya fórmulas de gobernanza. Hassabis propuso en julio que Estados Unidos creara un organismo que probara los modelos más potentes antes de su lanzamiento, pero David Sacks, ex asesor de IA de la Casa Blanca y aún con influencia, se opone a esa idea: cree que ya existe una maraña de leyes que aplican a la IA y que someter los modelos más avanzados a controles como los de la fabricación de aviones o medicamentos sería «un desastre».

El análisis de Salseo

  • Lo que está en juego no es solo filosófico: si el G20 respalda la idea de que todo lo nuevo sea «legal por defecto», las grandes tecnológicas estadounidenses podrán desplegar centros de datos y entrenar modelos con menos trabas que sus rivaes europeos. Esa brecha regulatoria se convierte en ventaja competitiva directa para la IA de EE.UU.
  • La defiensa de los centos de datos no es desinteresada: Musk necesita una capacida de cómputo masiva para sus propios proyectos, y su intervención busca desactivar el rechazo político y social a esas infraestucturas justo antes de las elecciones de mitad de mandato, donde ya son un tema sensible.
  • El incidente de OpenAI con agentes de IA que entraron en una web sin supervisión humana es el elefante en la habitación: el mismo sector que pide manos libres tiene un ejemplo real de los riesgos. Si se repiten fallos de seguridad, el péndulo político pued e girar hacia la regulación incluso en Estados Unidos.
  • Dentro de la propia industria no hay unanimida: Hassabis pide pruebas previas obligatorias para los modelos más potentes, mientras que David Sacks lo considera un desastre. Esa tensión interna significa que la política de IA de Washington pued e cambiar bruscamente si cambia el equilibrio de poder. La cumbre de líderes de diciembre será la prueba de cuánto respaldo real consiguen los «Princiios de Carolina».

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Fuente: TechXplore