Musk lanza un pronóstico de ingresos de un billón de dólares para SpaceX y sueña con fábricas en la Luna

En su primera conferencia de resultados, Elon Musk deslumbró con previsiones de ingresos estratosféricas, menospreció la construcción de centros de datos y vislumbró un futuro con fábricas lunares y Starlink dominando internet.
SpaceX celebró este martes su primera conferencia de resultados tras su sonado estreno en bolsa en junio, y Elon Musk no defraudó. El CEO de la compañía aeroespacial soltó varias perlas que van desde una previsión de ingresos que dejaría en pañales a los gigantes del retail hasta la idea de construir fábricas en la Luna.
La más llamativa fue la actualización de sus metas financieras: Musk dijo a los analistas de Wall Street que las proyecciones internas apuntan a alcanzar un billón de dólares en ingresos en 2030, adelantando un año el objetivo previo a la salida a bolsa. Incluso dejó caer que hay una "posibilidad no nula" de lograrlo en 2029. Para ponerlo en contexto, Walmart y Amazon, las empresas que más facturan del planeta, ingresaron 706.000 y 717.000 millones de dólares respectivamente en su último ejercicio completo. SpaceX generó 12.500 millones en el primer semestre, un 54% más que en el mismo periodo de 2025.
Musk también restó mérito a la construcción de centros de datos, el quebradero de cabeza actual de las grandes tecnológicas. Aseguró que para sus ingenieros de cohetes, acostumbrados a lidiar con máquinas que "quieren desesperadamente hacerse añicos", levantar estas infraestructuras es "un problema trivial". Lo comparó con que los Yankees de Nueva York jugaran contra un equipo de ligas infantiles. Mientras Microsoft, Meta, Amazon, Alphabet y Oracle invierten cientos de miles de millones en este campo, SpaceX lo ve como un paseo.
En cuanto a Starlink, su división de internet por satélite, el magnate vaticinó que no es descabellado que acabe proporcionando "la mayoría del internet mundial" en los países donde se le permita operar, es decir, la gran mayoría. Y no en un futuro lejano, sino en "menos de 10 años". Aunque Starlink ya es clave para aviones, barcos y zonas remotas, todavía no ha hecho mella significativa en el negocio de banda ancha urbana de operadoras como T-Mobile o Verizon.
Por último, Musk se permitió soñar con "fábricas en la Luna" ayudadas por robots, algo que admitió que suena a ciencia ficción descabellada, pero que podría escalar la economía espacial hasta mil o incluso un millón de veces la terrestre. También elogió el lanzamiento del modelo de IA Claude 4.5 por parte de Anthropic el pasado septiembre, calificándolo de "un shock para el sistema", y pronosticó que a finales del año que viene la inteligencia artificial será capaz de hacer cualquier cosa digital.
El análisis de Salseo
- La previsión de un billón de dólares en ingresos para 2030 es puro músculo narrativo de Musk: SpaceX tendría que multiplicar por 80 su facturación semestral actual en apenas cuatro años. Ni siquiera los crecimientos más agresivos de Starlink o los lanzamientos de Starship justifican hoy esa cifra, lo que sugiere que el mercado debe tomar estas metas como una visión a muy largo plazo, no como una guía financiera firme.
- El desdén de Musk hacia la construcción de centros de datos es una puñalada dialéctica a sus competidores en la carrera de la IA. Si SpaceX realmente puede levantar estas infraestructuras más rápido y barato gracias a su talento en ingeniería extrema, podría convertirse en un socio estratégico para las grandes tecnológicas o incluso en un rival inesperado en el negocio de la nube y la computación.
- La promesa de Starlink de dominar el internet global en menos de una década choca con la realidad regulatoria y competitiva. Aunque su cobertura es inigualable en zonas sin infraestructura, arrebatar clientes urbanos a las telecos tradicionales requeriría una revolución de precios y capacidad que aún no se ha materializado. La clave estará en si SpaceX puede reducir los costes de sus terminales y aumentar el ancho de banda por satélite.
- Las fábricas lunares y la economía espacial mil veces mayor que la terrestre son el clásico 'moonshot' de Musk: una visión tan lejana que sirve más para inspirar y atraer talento que para modelar flujos de caja. Sin embargo, no hay que subestimar su capacidad para convertir ciencia ficción en contratos gubernamentales y avances tecnológicos que luego monetiza en la Tierra.