Nano Nuclear compra a Radnostix activos de combustible nuclear por 13,5 millones

Nano Nuclear se hace con una licencia de la NRC y la tecnología de Radnostix para procesar hexafluoruro de uranio empobrecido, pagando 9,5 millones en efectivo y 4 millones en acciones propias. Radnostix se centra en radioisótopos médicos.
Radnostix, la compañía antes conocida como International Isotopes (OTCQB: INIS), ha firmado un acuerdo definitivo de compraventa de activos con NANO Nuclear Energy (NASDAQ: NNE) y su filial HALEU Energy Fuel. En virtud del pacto, Radnostix y su subsidiaria International Isotopes Fluorine Products se desprenden de sus activos estadounidenses de procesamiento de combustible nuclear, entre ellos una licencia de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (la NRC, por sus siglas en inglés), propiedad intelectual relacionada, análisis de ingeniería y seguridad, materiales de permisos y equipos asociados a la desconversión de hexafluoruro de uranio empobrecido (DUF6) y a la extracción de flúor. Se trata de un subproducto que se acumula en el proceso de enriquecimiento de uranio y que la industria lleva años buscando cómo reconvertir en algo manejable, así que quien tenga los permisos para hacerlo tiene una llave valiosa. La instalación prevista en la licencia estaría ubicada en el condado de Lea (Nuevo México) y nunca llegó a construirse.
El precio pactado es de 9,5 millones de dólares en efectivo más 4 millones en acciones ordinarias de NANO Nuclear, que se abonarán y emitirán en el momento del cierre. Ese cierre no es automático: queda pendiente del consentimiento de la NRC para transferir la licencia, de otras aprobaciones y permisos (incluidos los de las autoridades de Nuevo México), de que se resuelvan satisfactoriamente los acuerdos sobre el emplazamiento y de las condiciones habituales de este tipo de operaciones. Las partes calculan que tardará entre 90 y 120 días, aunque el calendario dependerá de esos trámites.
Para NANO Nuclear, el atractivo está en que se lleva activos de ciclo de combustible ya cubiertos por la licencia 10 CFR Part 40 de la NRC, además de un volumen importante de trabajo técnico y regulatorio ya realizado. En un sector donde el gran cuello de botella no es tanto el dinero como el tiempo que tardan los permisos, heredar papeles ya aprobados equivale a ahorrarse años. La operación encaja en su estrategia de convertirse en una compañía nuclear verticalmente integrada, es decir, que controle varias fases del negocio, no solo una.
En el lado de Radnostix, la venta es un giro de timón: la empresa se queda con sus cuatro segmentos de tecnología de radioisótopos y refuerza su balance. Con los ingresos netos quiere acelerar el crecimiento de esas divisiones mediante más inversión en investigación y desarrollo y nuevas compras. Su negocio incluye la fabricación de yoduro de sodio I-131 genérico para hipertiroidismo y cáncer de tiroides, la fabricación por contrato de distintos fármacos, el suministro de principios activos radioisotópicos para clientes de teranóstico y los estándares de calibración y referencia para farmacias nucleares y equipos de imagen SPECT/PET bajo su marca RadQual. "Tenemos total confianza en NANO para llevar estos activos de desconversión de DUF6 y extracción de flúor hasta la meta y cubrir una necesidad importante del sector del ciclo de combustible nuclear estadounidense", ha señalado Shahe Bagerdjian, consejero delegado de Radnostix, que ha añadido que la operación les da "lo mejor de ambos mundos": conservan parte del recorrido futuro a través de las acciones de NANO mientras se centran en sus tecnologías de radioisótopos para aplicaciones médicas e industriales.
El análisis de Salseo
- Lo que NANO compra de verdad no es una planta, sino tiempo regulatorio: una licencia de la NRC ya emitida, análisis de seguridad, permisos y registros históricos de un proyecto. En el negocio nuclear, conseguir permisos puede llevar más años que construir, así que pagar por papeleo ya hecho es la forma más rápida de saltarse la cola. El riesgo, en cambio, es que la instalación nunca se levantó y habrá que ver con qué dinero y en qué plazos la construyen.
- NANO paga una parte con sus propias acciones (4 de los 13,5 millones): es una forma de no tocar caja y, además, deja a Radnostix como accionista. Eso alinea intereses, porque si el activo sale mal, el vendedor también lo sufre. El matiz contrario: cada operación pagada en papel diluye un poco al accionista actual y solo funciona mientras el mercado valore bien esas acciones.
- El cierre todavía no está garantizado: depende del visto bueno de la NRC, de las autoridades de Nuevo México y de cerrar los acuerdos sobre el emplazamiento, con un plazo estimado de 90 a 120 días. La señal concreta que hay que vigilar es la transferencia de la licencia; si se retrasa o se complica, el calendario de todo el proyecto se va detrás.
- Para Radnostix supone un cambio de piel: sale del negocio de química del flúor y se queda con los radioisótopos médicos e industriales (I-131 para tiroides, estándares de calibración RadQual, servicios de fabricación por contrato), un terreno con márgenes y demanda más estables. La clave a partir de ahora es en qué se gasta el dinero: si las compras y la inversión en I+D empiezan a mover las ventas, la venta habrá merecido la pena; si no, será solo un balance más saneado sin crecimiento detrás.