NASA paga 950 millones más a SpaceX por tres vuelos tripulados a la ISS

La NASA amplía su contrato con SpaceX con tres misiones tripuladas extra de la cápsula Dragon hasta 2030, una inyección cercana a los 950 millones que eleva a 17 los vuelos operativos del acuerdo.
La NASA ha ampliado su contrato con SpaceX para que la compañía de Elon Musk realice tres vuelos tripulados adicionales de su cápsula Dragon a la Estación Espacial Internacional (ISS) hasta 2030. La ampliación ronda los 950 millones de dólares y la empresa ingresará hasta 946 millones a medida que complete esas misiones, según ha confirmado la agencia espacial. Con este añadido, SpaceX acumula ya 17 vuelos operativos dentro del contrato conocido como Commercial Crew Transportation Capability (CCtCap), el programa con el que la NASA compra asientos y lanzamientos a empresas privadas para no depender de nadie más para llegar a la estación.
El movimiento no es solo dinero para SpaceX: también es la constatación de que la NASA quiere mantener a dos proveedores en liza. El otro es Boeing, cuya nave Starliner acumula retrasos: está previsto que vuele sin tripulación en unos meses y que empiece a hacer misiones con astronautas a partir del tercer trimestre de 2027. Mientras Boeing se pone al día, SpaceX se encarga de todo el paquete: operaciones en tierra, lanzamiento, actividad en órbita, retorno y recuperación de la cápsula, transporte de carga en cada misión y una función de 'bote salvavidas' para la tripulación mientras la nave permanece atracada en la estación.
El contrato refuerza además el negocio de lanzamientos de SpaceX, que vive en buena parte de los encargos públicos de la NASA y del Departamento de Defensa. La compañía salió a bolsa en junio en la mayor salida al mercado registrada hasta la fecha, y con este acuerdo habrá ingresado 5.920 millones de dólares procedentes de la agencia espacial. Los próximos pasos ya tienen fecha aproximada: el lanzamiento de la Crew 13 con SpaceX está previsto para octubre y el de la Crew 14 apunta a la próxima primavera.
Hay, sin embargo, una paradoja de fondo: SpaceX estaría cerrando su programa Dragon, el mismo que empezó a llevar humanos al espacio hace solo seis años. La idea es utilizar su cohete Starship, todavía en desarrollo, para la mayoría de sus lanzamientos futuros. Es decir, la NASA está firmando vuelos con una cápsula que su dueño quiere jubilar, y la transición depende de que Starship esté listo a tiempo.
Todo esto ocurre mientras el sector aeroespacial y de satélites vive un momento de fuerte competencia por los contratos institucionales, con la ISS como gran escenario y con dos programas de vuelo tripulado —Dragon y Starliner— jugándose la credibilidad ante la agencia.
El análisis de Salseo
- La clave no es el titular de los 950 millones, sino que la NASA confirma que quiere seguir teniendo dos proveedores: si Boeing y su Starliner siguen acumulando retrasos (vuelo sin tripulación en unos meses y con astronautas no antes del tercer trimestre de 2027), SpaceX gana peso negociador y la agencia queda más expuesta a depender de un solo socio.
- Ojo con cuándo entra el dinero: no es un pago inmediato, se reparte por misiones y se cobra a medida que se completan, con el horizonte en 2030. Para el inversor, eso significa ingresos visibles pero escalonados, no un golpe de caja de un trimestre.
- La contradicción a vigilar: SpaceX quiere apagar Dragon y pasar todo el volumen a Starship, que aún está en desarrollo, mientras estos vuelos se alargan hasta 2030. Si Starship se retrasa más de lo previsto, la compañía tendrá que mantener viva una cápsula que ya daba por amortizada, con el coste y la gestión extra que eso implica.
- El negocio de lanzamiento sigue atado al cliente público (NASA y Departamento de Defensa), y eso es lo que sostiene los ingresos recurrentes. La señal a seguir no es otro contrato, sino cuánto peso ganan las líneas comerciales —como Starlink— frente a lo institucional en sus próximas cuentas.