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Nebius cae un 5% pese al 'comprar' de Truist por el agujero de 250.000 millones

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Nebius cae un 5% pese al 'comprar' de Truist por el agujero de 250.000 millones

Truist empieza a cubrir Nebius con recomendación de compra y un precio objetivo de 355 dólares, pero la acción cae por el miedo a cómo financiar los 250.000 millones que exige su plan de centros de datos para IA.

Las acciones de Nebius (NBIS) caían alrededor de un 5% este jueves, y eso que la jornada traía una noticia que, en principio, suena a espaldarazo: el analista de Truist Arvind Ramnani ha iniciado la cobertura del valor con una recomendación de compra ('Buy') y un precio objetivo de 355 dólares por acción. Es decir, la casa de análisis cree que la compañía vale bastante más de lo que cotiza, pero el mercado decidió mirar hacia otro lado.

El motivo de la caída no está en Nebius en sí, sino en el ambiente y en una frase de su consejero delegado. Por un lado, la presión general del mercado: los intereses de la deuda pública estadounidense (los bonos del Tesoro) y el petróleo estaban subiendo, algo que suele castigar especialmente a las empresas tecnológicas que prometen beneficios lejanos porque encarece el dinero. Por otro, Arkady Volozh, máximo responsable de la compañía, explicó en la conferencia Citi 2026 Global TMT que el plan de alcanzar 5 gigavatios (GW) de capacidad de cómputo para inteligencia artificial en 2030 requiere unos 250.000 millones de dólares de financiación total, y que de momento solo está asegurado el 20%. Traducido: falta por conseguir el 80% de una cifra gigantesca.

Pese a ello, Truist defiende que el crecimiento de Nebius está infravalorado. Ramnani sostiene que el consenso del mercado para los ingresos anuales recurrentes (ARR, lo que la empresa factura de forma repetida cada año) de 2027 se queda corto, teniendo en cuenta los precios que se están firmando: entre 20 y 25 millones de dólares por megavatio en contratos de uno a tres años, y entre 40 y 50 millones por megavatio en contratos de menor duración. Con esas tarifas, el analista calcula que el ARR de 2027 superará con holgura lo que espera la media de los analistas. Además, ve una oportunidad de ingresos anuales de 2,1 billones de dólares en la capa de nube para 2030, y cree que la escasez de infraestructura de IA y unas condiciones de contrato favorables pueden llevar a Nebius a un margen de beneficio operativo (EBIT ajustado) de entre el 20% y el 30% a medio plazo.

En conjunto, Wall Street mantiene una opinión moderadamente positiva sobre el valor: siete analistas recomiendan comprar y tres mantener. El precio objetivo medio es de 288,33 dólares, lo que implicaría un potencial de subida de alrededor del 26% desde los niveles actuales. La foto final es la de una compañía con un relato de crecimiento enorme y un analista recién llegado dispuesto a pagar por él, pero con una losa muy concreta: convencer a los inversores de que podrá financiar su expansión sin diluir en exceso a los accionistas actuales.

El análisis de Salseo

  • El debate ya no es si Nebius crecerá, sino quién pone el dinero para que crezca. De los 250.000 millones necesarios para llegar a 5 GW en 2030 solo está cubierto el 20%, así que cada futura ampliación de capital, emisión de deuda o acuerdo con un socio será un examen para la acción: si se financia con nuevas acciones, los actuales accionistas ven diluida su participación; si se hace con deuda, el coste financiero se come parte del margen.
  • El dato más revelador está escondido en los precios por megavatio: 20-25 millones en contratos de uno a tres años frente a 40-50 millones en contratos más cortos. Eso significa que la duración del contrato es una palanca de rentabilidad en ambos sentidos: los acuerdos largos dan ingresos recurrentes más estables (lo que gusta a la bolsa) pero se cobran peor, mientras que los cortos pagan el doble y dependen de que la demanda de cómputo siga igual de caliente cuando toque renovar.
  • Que una recomendación de compra con un 25% de recorrido teórico no levante el precio es la señal de verdad. Cuando el flujo de noticias positivas ya no mueve la cotización, el mercado está descontando otro riesgo: en este caso, el de la financiación y la posible dilución. Y no ayuda tener delante a gigantes tecnológicos que financian sus centros de datos con la caja que generan ellos mismos, sin necesidad de pedir prestado.
  • El hueco entre el objetivo de Truist (355 dólares) y la media de Wall Street (288,33) muestra que nadie se pone de acuerdo en cuánto valen los gigavatios futuros. La señal concreta a vigilar no son los anuncios de nueva capacidad, sino los contratos ya firmados: cuántos megavatios se comprometen, con qué duración y a qué precio. Ahí es donde se ve si las previsiones de ingresos se sostienen o se quedan en una promesa de PowerPoint.

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Fuente: TipRanks