Nebius se dispara un 158% en 2025: ¿qué hay detrás del neocloud que compite con los gigantes?

La acción de Nebius (NBIS) acumula una subida del 158% en lo que va de año. Analizamos las claves de su negocio como neocloud de IA y qué puede deparar el futuro para la compañía.
Nebius Group, que cotiza con el ticker NBIS, se ha convertido en una de las grandes sorpresas del mercado en 2025. La compañía, que se define como un 'neocloud' centrado en inteligencia artificial, ha visto cómo sus acciones se revalorizaban un 158% en lo que va de año. Para ponerlo en perspectiva, hablamos de un rendimiento que deja muy atrás al del S&P 500 y que refleja el enorme apetito inversor por todo lo que tenga que ver con la infraestructura de IA.
Pero, ¿qué hace exactamente Nebius? A diferencia de los proveedores de nube tradicionales como AWS o Google Cloud, Nebius alquila potencia de cálculo basada en GPUs, las unidades de procesamiento gráfico que son el motor de los modelos de inteligencia artificial. Su propuesta es ofrecer acceso a clústeres de GPUs de última generación —incluyendo las codiciadas H100 de Nvidia— a startups y empresas que necesitan entrenar o ejecutar modelos de IA sin tener que invertir millones en hardware propio.
El negocio ha despegado con fuerza porque resuelve un problema real: la escasez de chips avanzados. Gigantes como Meta o las propias grandes tecnológicas acaparan gran parte de la producción de Nvidia, dejando a las empresas más pequeñas con pocas opciones. Nebius actúa como un intermediario ágil, comprando grandes lotes de GPUs y alquilándolos por horas. Su modelo de ingresos se basa en contratos a largo plazo que aportan visibilidad, y su base de clientes incluye desde laboratorios de investigación hasta unicornios tecnológicos.
La pregunta que se hacen ahora los inversores es si esta subida tiene más recorrido o si el mercado ya ha descontado todo el potencial. Por un lado, la demanda de computación para IA no muestra signos de desaceleración. Cada nuevo modelo generativo requiere más potencia, y los analistas estiman que el gasto en infraestructura de IA se multiplicará en los próximos años. Por otro lado, la competencia se intensifica: los propios fabricantes de chips y las grandes nubes están lanzando servicios similares, y el riesgo de que los precios de alquiler de GPUs caigan cuando la oferta se normalice es real.
Además, Nebius tiene una estructura financiera peculiar. La compañía surgió de la escisión de los activos rusos de Yandex, y aunque ahora cotiza en el Nasdaq, su herencia corporativa y su exposición a ciertos mercados pueden generar incertidumbre regulatoria. Aún así, los resultados recientes han sido sólidos, con un crecimiento de ingresos de triple dígito y una cartera de pedidos que se ha disparado. El mercado parece estar premiando la ejecución, pero la volatilidad podría aparecer en cualquier momento.
El análisis de Salseo
- El subidón del 158% no es solo hype: Nebius está capitalizando la escasez de GPUs alquilando potencia de cálculo a precios muy rentables. Mientras la oferta de chips de Nvidia siga estrangulada, su margen de maniobra es amplio, pero ese mismo desequilibrio es un arma de doble filo: si la producción se normaliza, los precios de alquiler podrían desplomarse.
- El verdadero foso de Nebius no es la tecnología, sino los contratos a largo plazo y la rapidez para desplegar clústeres. Si logra fidelizar a startups que luego crezcan, podría asegurarse ingresos recurrentes incluso cuando la competencia apriete. La métrica clave a vigilar es la duración media de los contratos y la tasa de renovación.
- Hay que leer la letra pequeña: Nebius nace de una escisión de Yandex, lo que arrastra riesgos geopolíticos y de gobierno corporativo. Cualquier sanción o ruido regulatorio relacionado con sus orígenes rusos podría golpear la cotización, por mucho que el negocio vaya bien.
- Para el inversor particular, la señal más práctica es seguir los envíos de GPUs de Nvidia y los precios de alquiler en el mercado spot. Si empiezan a bajar, será la primera pista de que el ciclo se enfría y tocará reevaluar si Nebius puede mantener su ritmo de crecimiento.