Nebius sube un 20% los precios de sus GPUs y CoreWeave se diluye: ¿por qué van en direcciones opuestas?

Nebius sube en bolsa tras conocerse que encarecerá varias GPUs de Nvidia alrededor de un 20% desde octubre, mientras CoreWeave cae más de un 4% por una emisión de 3.000 millones en bonos convertibles y un programa de venta de hasta 35 millones de acciones.
Las acciones de Nebius y CoreWeave, dos de los nombres más seguidos dentro del negocio de infraestructura para inteligencia artificial, han tomado caminos distintos en la sesión del jueves. Nebius avanzaba más de un 1%, mientras que CoreWeave retrocedía más de un 4%. La diferencia no está en la demanda de sus servicios, que sigue siendo fuerte en ambos casos, sino en el tipo de noticia que cada compañía ha puesto sobre la mesa: una sube precios y la otra emite papel para financiarse.
Nebius se ha visto impulsada por las informaciones que apuntan a que elevará alrededor de un 20% el precio de varias de las GPUs de Nvidia que ofrece a sus clientes, un ajuste que entraría en vigor el próximo 1 de octubre. Traducido a la vida real: la empresa alquila capacidad de cálculo (esas máquinas que entrenan y hacen funcionar modelos de IA) y ahora cobrará bastante más por ella. Cuando una compañía puede permitirse subir precios sin que sus clientes se marchen, significa que hay escasez de capacidad y que tiene margen para ganar más con la misma infraestructura. Ese es, precisamente, el mensaje que el mercado ha premiado.
En el caso de CoreWeave el relato es más agridulce. La compañía también constata una demanda potentísima: según el artículo, sus nuevos contratos de cómputo se están firmando a un precio de unos 40 millones de dólares por megavatio. Sin embargo, la acción ha caído después de anunciar una emisión de bonos convertibles por 3.000 millones de dólares y un programa para colocar hasta 35 millones de acciones. Un bono convertible es deuda que puede acabar transformándose en acciones si el precio sube, y vender acciones nuevas significa que el pastel se reparte entre más comensales: cada inversor actual pasa a tener una porción más pequeña de la empresa. En un negocio que consume enormes cantidades de dinero para construir centros de datos, esa financiación puede ser necesaria, pero el mercado la lee hoy como un coste para el accionista.
Merece la pena mirar también quién está detrás de cada una, porque marca cómo se mueven sus acciones. En CoreWeave, las empresas cotizadas y los inversores particulares controlan el 33,85% del capital, seguidos de otros inversores institucionales (32,62%), los fondos cotizados o ETF (18,74%), los fondos de inversión tradicionales (10,72%) y los directivos y personas con información privilegiada (4,07%). El mayor accionista es Vanguard, con un 7,10%, seguido de Vanguard Index Funds (5,34%) y Calamos Investment Trust (3,57%). Entre los ETF destacan el Vanguard Total Stock Market ETF (2,63%) y el Invesco QQQ Trust (2,07%).
En Nebius, el bloque de empresas cotizadas y particulares es aún mayor: un 45,49%, por delante de otros institucionales (31,80%), ETF (12,68%), fondos de inversión (8,57%) e insiders (1,46%). El principal accionista es iShares, con un 4,30%, seguido de Invesco (2,93%), el Invesco QQQ Trust (1,97%), el iShares Core MSCI EAFE ETF (0,64%), Lazard Funds (1,85%) y Janus Investment Fund (1,17%). Es decir, en ambos casos los grandes fondos tienen un peso relevante, pero hay una bolsa muy grande de accionistas no institucionales que suele amplificar los movimientos cuando llegan titulares como los de hoy.
El análisis de Salseo
- La clave del día no es la demanda, sino la financiación. CoreWeave está firmando contratos a unos 40 millones de dólares por megavatio, lo que evidencia que el apetito por capacidad de cálculo sigue intacto, pero el mercado prefiere hoy a quien sube precios (Nebius) antes que a quien emite deuda convertible y acciones nuevas (CoreWeave). Cuando la demanda es tan fuerte en los dos lados, lo que decide el precio de la acción es quién necesita pedir dinero y quién puede cobrar más por lo mismo.
- Subir un 20% el precio de las GPUs de Nvidia es una señal de escasez de capacidad, pero también un arma de doble filo: si el encarecimiento responde a que los propios chips cuestan más, parte de la subida se la queda el proveedor y Nebius no verá ese margen extra. La prueba de fuego llegará después del 1 de octubre: si los clientes aceptan el nuevo precio sin reducir pedidos, se confirma poder de negociación; si empiezan a buscar alternativas, era solo un ajuste obligado por costes.
- Los 3.000 millones en bonos convertibles y los hasta 35 millones de acciones de CoreWeave son el peaje de un negocio que devora capital para construir centros de datos. El convertibles es cómodo ahora (se paga poco interés y solo se convierte en acciones si el valor sube), pero traslada el problema al futuro: si la acción no acompaña, la empresa tendrá que devolver el dinero; si sube mucho, se diluye a los accionistas actuales. La métrica a seguir de aquí en adelante es si el precio por megavatio de los nuevos contratos crece lo suficiente como para compensar esa financiación.
- Hay un detalle de propiedad que explica la volatilidad: en CoreWeave cerca del 34% del capital está en manos de empresas cotizadas y particulares, y en Nebius casi la mitad (45,49%), porcentajes muy altos frente a lo habitual en una gran tecnológica. Con bloques tan grandes fuera de los fondos institucionales, cualquier titular mueve la acción más de lo normal. Además, Vanguard controla el 7,10% de CoreWeave y es su primer accionista, mientras que en Nebius el peso lo tienen iShares e Invesco, dos perfiles de inversor pasivo que no reaccionan a las noticias comprando o vendiendo, sino a los flujos de los índices.