Regulación

Los 'neoclouds' se hunden por miedo a un frenazo en la IA: CoreWeave, la más golpeada

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Los 'neoclouds' se hunden por miedo a un frenazo en la IA: CoreWeave, la más golpeada

CoreWeave, Nebius e IREN se desploman en bolsa después de que varios líderes tecnológicos de EE.UU. respaldaran la petición del CEO de Anthropic de bajar el ritmo del desarrollo de la IA. Bernstein señala a CoreWeave como la más expuesta si el entrenamiento de modelos se enfría.

Las acciones de las llamadas compañías 'neocloud' —CoreWeave (CRWV), Nebius (NBIS) e IREN Limited (IREN)— se vendieron con fuerza en la sesión previa a la apertura del lunes. El detonante fue que, durante el fin de semana, varios líderes tecnológicos estadounidenses respaldaron la petición de Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, de frenar el ritmo "temerario" al que se está desarrollando la inteligencia artificial. Ese respaldo encendió las alarmas sobre la seguridad de las herramientas y los agentes de IA, y el mercado lo interpretó como un posible freno al negocio que alimenta a estas empresas. CoreWeave lideró las caídas con un desplome superior al 9%, hasta situarse en torno a los 81 dólares por acción.

Para entender el movimiento hay que saber qué hace un 'neocloud'. Estas compañías alquilan capacidad de GPU —los chips que necesitan los modelos de IA para funcionar— a empresas que no tienen suficiente. Como esa capacidad es escasa y está en el centro de la fiebre inversora por la IA, sus acciones funcionan en la práctica como un termómetro del sector: cuando el mercado se asusta con la IA, ellas se llevan la peor parte. En esta ocasión no fue una excepción. Los gigantes tecnológicos Google (Alphabet), Microsoft, Amazon y Meta también abrieron el lunes en rojo, aunque, según el artículo original, salvo Amazon, sus títulos lograron girar a verde con el paso de la sesión.

Los analistas Madison Rezaei y Nancy Wu, de Bernstein, matizaron en una nota que la petición de Amodei no va de recortar el gasto ni de parar el entrenamiento de modelos, sino de incorporar revisores independientes que evalúen los estándares de seguridad. Aun así, advierten de un efecto colateral relevante: si el entrenamiento se ralentiza, cae la demanda de centros de datos ubicados en zonas rurales, porque esas instalaciones están diseñadas para cargas de trabajo que consumen mucha potencia, no para responder con rapidez a las peticiones de los usuarios. Los analistas calculan que el 70% de los 488 gigavatios de capacidad en desarrollo en Estados Unidos se está construyendo pensando en el entrenamiento, y apuntan que "poco se discute" que la inferencia —es decir, usar el modelo ya entrenado para responder consultas— irá ganando peso con el tiempo.

Precisamente ahí está el problema de CoreWeave. Según Bernstein, la compañía es la que más notaría ese giro porque alrededor del 25% de sus carteras de potencia activas en Estados Unidos están en mercados de nivel 3 y 4 (mercados de centros de datos emergentes y ubicaciones rurales, respectivamente), y cerca del 74% de sus carteras contratadas se sitúan en esas mismas zonas. En el lado opuesto, entre los tres 'neoclouds' señalados, IREN Limited es el único que cuenta con un consenso de "compra fuerte" por parte de los analistas que recoge TipRanks.

El análisis de Salseo

  • El negocio de CoreWeave consiste en alquilar capacidad de GPU y su gran baza está en ubicaciones alejadas con mucha potencia disponible, ideales para entrenar modelos. Si el sector gira hacia la inferencia (responder consultas de usuarios), la demanda se acerca a las ciudades: ese suelo 'rural' pierde valor relativo y con él la ventaja competitiva que el mercado le estaba pagando.
  • Ojo con el matiz que deja Bernstein: la petición de Amodei no pide recortar inversión ni parar entrenamientos, sino sumar revisores independientes de seguridad. Es decir, el castigo bursátil responde más a un titular político que a un cambio real de negocio, pero como los 'neoclouds' se usan como apuesta indirecta a la IA, cualquier duda regulatoria les golpea primero y más fuerte.
  • La tensión de fondo es de sobrecapacidad: el 70% de los 488 GW en desarrollo en EE.UU. está pensado para entrenamiento. La señal a vigilar no es lo que digan los políticos, sino si los grandes (Alphabet, Microsoft, Meta) empiezan a retrasar o reorientar sus planes de centros de datos hacia inferencia en sus próximos resultados y presentaciones a inversores.
  • La sesión dejó una lectura reveladora: Alphabet y Meta, que tienen modelos y usuarios propios para monetizar la IA, recuperaron terreno, mientras los que solo alquilan capacidad se quedaron en el suelo. En un giro hacia la inferencia, el eslabón más frágil es el que vende infraestructura genérica, no el que controla el producto final.

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Fuente: TipRanks