De Nvidia y Microsoft a Eaton: los nombres que el mercado ve ganadores con la IA

Un analista señala a Nvidia, Broadcom, Eaton y Applied Materials como beneficiarios a largo plazo del despliegue de infraestructura de inteligencia artificial, y anticipa una aceleración de sus ingresos.
El debate sobre la inteligencia artificial en bolsa ya no se limita a cuánto sube Nvidia. El analista Jed Ellerbroek ha señalado en la cadena Schwab Network una lista de compañías que, en su opinión, van a beneficiarse a largo plazo de todo el despliegue de infraestructura que requiere la IA: Nvidia (NVDA), Broadcom (AVGO), Eaton (ETN) y Applied Materials (AMAT). En la conversación también aparecía Microsoft (MSFT), como ejemplo de la pata más cercana a las aplicaciones y a los servicios. La idea de fondo del analista es que estas compañías no solo se benefician del tirón actual, sino que además podrían ver cómo el crecimiento de sus ingresos se acelera en los próximos años.
Para entender la tesis hay que ver la IA como una obra en varias fases. Nvidia diseña los chips que entrenan y ejecutan los modelos de IA, la pieza más conocida del puzzle. Broadcom aporta otra capa: chips diseñados a medida para las grandes tecnológicas y equipos de red que conectan todo ese músculo de cálculo. Applied Materials está un escalón más atrás, en la maquinaria con la que se fabrican los propios chips. Y Eaton representa la parte más terrenal y menos glamurosa: la gestión de la energía y el equipamiento eléctrico que necesitan los centros de datos, que consumen cantidades enormes de electricidad y requieren transformadores, cuadros eléctricos y sistemas de respaldo. Sin esa infraestructura física, los chips no sirven de nada.
¿Por qué importa esto para un inversor particular? Porque resume una forma clásica de invertir en una fiebre tecnológica: en lugar de apostar solo por el que vende el producto estrella, se compra a quienes venden las herramientas y los servicios a todo el sector, la conocida idea de vender picos y palas durante la fiebre del oro. Repartir la exposición entre distintas capas de la cadena reduce la dependencia de que una única compañía siga batiendo expectativas trimestre tras trimestre. Si el gasto en IA se mantiene, el dinero acaba recorriendo toda la tubería, desde el diseño de chips hasta el cableado eléctrico del edificio.
Dicho esto, conviene no perder de vista de qué tipo de noticia hablamos: es la opinión de un analista en televisión, sin cifras nuevas ni un hecho corporativo concreto detrás. Lo que de verdad mueve la aguja aquí es el gasto de capital que anuncian las grandes tecnológicas en sus resultados trimestrales. Ese dato es el que marca el ritmo de toda la cadena: si esa inversión se frena o se replantea, lo notan primero los fabricantes de chips, después los de maquinaria y también los proveedores de energía. Y hay un matiz importante: cuando se habla de crecimiento «acelerado», el listón sube, de modo que un trimestre simplemente bueno puede ser leído por el mercado como una decepción.
El análisis de Salseo
- El giro interesante es que la IA deja de ser solo un tema de chips. Eaton (energía y equipamiento eléctrico) y Applied Materials (maquinaria para fabricar semiconductores) representan la parte física del negocio: los centros de datos necesitan electricidad y transformadores, y ese cuello de botella no se resuelve con software ni comprando más procesadores.
- El porqué de fondo: cuando Nvidia se ha convertido en la forma más obvia de exponerse a la IA, el mercado busca la misma historia por otra puerta. Broadcom encaja ahí porque vende chips a medida y redes a las grandes tecnológicas, así que captura el mismo gasto sin ser el protagonista del titular.
- La señal concreta que hay que vigilar es el gasto de capital (capex) que anuncien las grandes tecnológicas en sus próximos resultados. Es el grifo que alimenta a toda la cadena: si se abre más, suben todos los nombres citados; si se cierra, no hay chips, ni máquinas, ni equipos eléctricos que compensen.
- Lectura contraria: hablar de ingresos «acelerados» es un arma de doble filo. Eleva las expectativas y deja a estas compañías sin margen para cumplir sin más; cualquier trimestre que solo esté en línea con lo previsto puede castigarse como si fuera un mal dato.