Regulación

Noruega se suma al cerco a las gafas con IA y tensa el negocio estrella de Meta

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Noruega se suma al cerco a las gafas con IA y tensa el negocio estrella de Meta

Noruega planea prohibir temporalmente las gafas con inteligencia artificial en varios espacios públicos y Oslo ya las veta en sus colegios. Meta, líder del sector con cerca del 80% del mercado, ve cómo la regulación avanza por escuelas, tribunales y oficinas de medio mundo.

Las acciones de Meta apenas lograron arañar un 1% al comienzo de la sesión del martes, en una jornada marcada por el goteo de malas noticias regulatorias para sus gafas inteligentes. El lunes, el Gobierno de Noruega anunció que planea prohibir temporalmente el uso de estos dispositivos en varios espacios públicos, sumándose así a la corriente de rechazo global contra las gafas con inteligencia artificial. El motivo que esgrime el país nórdico es el temor creciente a que los usuarios de dispositivos capaces de grabar puedan filmar o fotografiar a otras personas sin su permiso, vulnerando su derecho a la privacidad.

Las medidas concretas ya están sobre la mesa. Oslo ha prohibido que los colegios de la capital noruega permitan la entrada de gafas inteligentes en sus instalaciones. No es un caso aislado: en septiembre, Australia anunció que estudiaba prohibir el uso de gafas con cámara en los lugares de trabajo del Gobierno, citando también motivos de privacidad y seguridad. En el Reino Unido, los tribunales de Inglaterra y Gales ya han vetado las gafas inteligentes de Meta en las salas de vistas. Y el Comité Europeo de Protección de Datos ha encargado un informe sobre estos dispositivos para determinar cuál es su "aceptabilidad social". Al otro lado del Atlántico, a principios del mes pasado se propuso una demanda colectiva que acusa a Meta de recopilar datos biométricos de usuarios para entrenar la inteligencia artificial de sus gafas.

El avance regulatorio importa, y mucho, porque las gafas con IA se han convertido en un producto popular en todo el mundo. Meta vendió 7 millones de unidades en 2025, frente a los aproximadamente 2 millones que colocó tanto en 2024 como en 2023. La compañía parece consciente del problema y, a finales de septiembre, lanzó sus primeras Ray-Ban Meta Audio sin cámara, a un precio de 349 dólares por unidad: un producto pensado precisamente para los entornos donde grabar con una lente ya es un conflicto.

Mientras tanto, la competencia se calienta. En mayo, Google presentó sus gafas Android XR en alianza con Samsung y otras marcas de monturas. En junio, Snap lanzó sus propias gafas de realidad aumentada bautizadas como Specs. Aun así, según la consultora Counterpoint Research, Meta sigue siendo el líder destacado del mercado global de gafas inteligentes, con alrededor del 80% de cuota.

En Wall Street, el consenso de los analistas sobre Meta sigue siendo claramente comprador: 40 recomendaciones de compra frente a 6 de mantener en los últimos tres meses. Es decir, el mercado confía en la compañía, pero es la regulación —y no las cifras trimestrales— la que puede mover la pelota en los próximos meses.

El análisis de Salseo

  • Noruega es un mercado pequeño, pero su prohibición vale como precedente: cuando un país veta las gafas en colegios, tribunales u oficinas públicas, lo habitual es que otros copien la medida. Y esos entornos —educativo y laboral— son justo donde las empresas y las administraciones compran dispositivos, así que el golpe comercial puede llegar mucho antes que una prohibición general.
  • La tensión de fondo es el modelo de negocio: el valor de las gafas para Meta no está en el hardware, sino en los datos que alimentan su IA. La demanda colectiva en EE. UU. ataca exactamente ese punto. Si los reguladores obligan a limitar la captura de datos o el reconocimiento facial, Meta conserva el dispositivo pero pierde el motor que justifica la inversión.
  • El lanzamiento de las Ray-Ban Meta Audio sin cámara a 349 dólares es la vía de escape: un producto diseñado para mercados y lugares donde una lente ya es un problema. Implica peores márgenes y menos datos para entrenar la IA, pero evita quedarse fuera de los sitios donde las normas se están endureciendo.
  • Meta controla cerca del 80% del mercado, así que es quien recibe todos los golpes regulatorios, pero también quien se beneficia de que Google, Samsung y Snap aún vayan por detrás. La señal concreta a vigilar: si el informe del Comité Europeo de Protección de Datos se convierte en normas vinculantes, la presión dejará de ser una suma de países sueltos y pasará a ser un bloque entero.

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Fuente: TipRanks