Producto

Las nucleares se enchufan a la IA: valores para seguir la fiebre energética

·PositivoImpacto medio
Las nucleares se enchufan a la IA: valores para seguir la fiebre energética

La demanda eléctrica de la inteligencia artificial dispara el interés por la energía nuclear. Analizamos las empresas que firman contratos millonarios con gigantes tecnológicos y las apuestas de futuro en reactores avanzados.

La inteligencia artificial no solo consume datos: devora electricidad. Y esa hambre insaciable está resucitando el interés por una fuente de energía que muchos daban por amortizada: la nuclear. Mientras los centros de datos se multiplican, las grandes tecnológicas buscan desesperadamente electricidad fiable, limpia y disponible las 24 horas. Y la nuclear, con sus reactores funcionando sin depender del sol o el viento, encaja como un guante.

En este nuevo escenario, varias empresas del sector están cerrando acuerdos de largo plazo que les garantizan ingresos estables durante décadas. Es el caso de Constellation Energy, el mayor operador de centrales nucleares de Estados Unidos. La compañía firmó en 2024 un contrato de 20 años con Microsoft para revivir la planta de Three Mile Island —rebautizada como Crane Clean Energy Center— y suministrar más de 800 megavatios a sus centros de datos. Poco después repitió jugada con Meta y extendió las licencias de sus reactores en Illinois hasta 2047. Para rematar, en 2025 compró Calpine por 26.600 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor productor eléctrico del país.

Pero no todo es operar reactores. La fiebre nuclear también llega al combustible. Cameco, uno de los mayores productores de uranio del mundo, posee más de 433 millones de libras de reservas y controla el 49% de Westinghouse Electric, el fabricante del diseño de reactor AP1000 que se está desplegando en países como Polonia y Bulgaria. Además, Westinghouse avanza en su modelo pequeño AP300, pensado para aplicaciones industriales y remotas. En 2025, Cameco y su socio Brookfield firmaron un acuerdo con el Departamento de Comercio de EE. UU. para acelerar el despliegue global de reactores, con una inversión estimada de al menos 80.000 millones de dólares.

En el terreno de la generación diversificada, Vistra también se apunta al carro. En enero de 2026 anunció contratos de 20 años con Meta para tres de sus plantas nucleares, mientras amplía su capacidad libre de carbono. Su estrategia se centra en exprimir los activos que ya tiene, sin lanzarse a compras descomunales, y se beneficia de la creciente prima que el mercado otorga a la electricidad firme y descarbonizada.

Para los inversores con más apetito por el riesgo, las apuestas de futuro están en los reactores modulares pequeños (SMR). Oklo, una desarrolladora en fase inicial, ya ha puesto la primera piedra de su reactor Aurora en el Laboratorio Nacional de Idaho y ha firmado acuerdos con Meta para un campus nuclear de 1,2 gigavatios en Ohio. Su cartera de pedidos supera los 14 gigavatios, incluyendo un macrocontrato con Switch. Por su parte, Nano Nuclear Energy avanza en su microrreactor KRONOS de 15 megavatios y acaba de recibir una valoración positiva de los analistas de Roth Capital, que ven un potencial de revalorización del 60%. La Agencia Internacional de la Energía cifró en 849 teravatios-hora el aumento de la demanda eléctrica mundial en 2025, un dato que da contexto a este renacer nuclear.

El análisis de Salseo

  • La clave no es solo la tecnología, sino los contratos: los acuerdos de compra de energía (PPA) a 20 años con Microsoft o Meta blindan los ingresos de empresas como Constellation o Vistra frente a la volatilidad del mercado eléctrico. Esto transforma un negocio cíclico en uno con flujos de caja predecibles, algo que gusta al inversor conservador.
  • El cuello de botella regulatorio y de construcción, que tanto se critica, es en realidad un foso competitivo. Quien ya tiene reactores operativos y licencias extendidas (como Constellation en Illinois) parte con ventaja frente a nuevos entrantes, porque levantar una planta desde cero lleva una década. La escasez de oferta da poder de negociación a los operadores establecidos.
  • Las small modular reactors (SMR) son la promesa, pero también el riesgo. Oklo y Nano Nuclear tienen acuerdos y pedidos millonarios, pero aún no han demostrado que pueden fabricar y operar sus reactores de forma rentable a gran escala. El inversor debe vigilar hitos concretos: la puesta en marcha del Aurora de Oklo prevista para 2027 y los permisos regulatorios del KRONOS de Nano Nuclear.
  • El respaldo gubernamental cambia las reglas del juego. El acuerdo de Cameco y Brookfield con el Departamento de Comercio de EE. UU. por 80.000 millones de dólares no es una simple ayuda: convierte al gobierno en socio activo, lo que puede acelerar licencias y reducir el riesgo político. Esto beneficia a toda la cadena de valor del uranio.

Empresas mencionadas

Fuente: Invezz