Regulación

Nuevo México pide hasta 40.000 millones de multa a Meta por privacidad

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Nuevo México pide hasta 40.000 millones de multa a Meta por privacidad

El estado de Nuevo México ha pedido a un juez que imponga a Meta una sanción de entre 35.000 y 40.000 millones de dólares tras el veredicto de un jurado que concluyó que la compañía engañó a los consumidores sobre el uso de sus datos.

Nuevo México ha puesto sobre la mesa una cifra que quita el aliento: entre 35.000 y 40.000 millones de dólares. Es la penalización que el estado ha pedido este jueves a un juez que imponga a Meta Platforms, después de que un jurado concluyera que la compañía engañó a los consumidores sobre cómo trataba su privacidad. El caso entra así en su fase final, la de decidir cuánto duele en la caja, y el número reclamado es de los más altos que se recuerdan en un litigio de privacidad impulsado por un solo estado.

Conviene entender de dónde sale una cifra tan enorme. En este tipo de procesos, las leyes estatales de protección al consumidor no fijan una multa única, sino una cantidad por cada infracción o por cada usuario afectado. Multipliquen una sanción pequeña por millones de personas y el resultado se dispara hasta esas cifras astronómicas. Por eso el dato clave no es solo el total que pide el estado, sino el criterio de cálculo que acepte el juez: cómo se cuentan los afectados y cuántas infracciones se reconocen. Ahí se decide si hablamos de decenas de miles de millones o de una cantidad mucho más modesta.

Y ahí está el matiz importante: esto es una petición, no una condena firme. El juez todavía tiene que decidir el importe definitivo y todo apunta a que Meta recurrirá, lo que alargaría el asunto varios años y probablemente rebajaría la factura (o la llevaría a un acuerdo). Para una compañía con la capacidad financiera de Meta, un golpe así no es un problema de supervivencia, pero tampoco es calderilla: hablamos de una cifra que se compara con ejercicios enteros de beneficios.

El trasfondo es más relevante que el titular. Si esta petición prospera, se convierte en una plantilla que otros estados pueden copiar, y en Estados Unidos hay varios pleitos similares en marcha contra las grandes tecnológicas por el tratamiento de datos, especialmente los de menores. A eso se suma un clima regulatorio cada vez más duro, con normas que exigen verificar la edad de los usuarios y limitar cómo se les rastrea. No es solo cuestión de dinero: es cuestión de cómo puede Meta usar los datos para vender publicidad.

Para el inversor, la lectura práctica es doble. Por un lado, un pago, por grande que sea, es un gasto puntual que se descuenta una vez. Por otro, si el resultado del caso obliga a Meta a cambiar cómo recopila consentimientos o cómo segmenta a los menores, el daño no está en la multa, sino en el modelo de negocio publicitario que se sostiene sobre esos datos. Esa parte es la que hay que vigilar, más que el cheque final.

El análisis de Salseo

  • La cifra récord no sale del aire: las leyes de consumo de los estados permiten multar por cada infracción o por cada usuario afectado, así que un caso se convierte en decenas de miles de millones al multiplicar. Lo que de verdad importa es qué criterio de cálculo acepte el juez, porque ahí se decide si la sanción es histórica o mucho más llevadera.
  • Es una petición, no una sentencia: el juez aún debe fijar el importe y Meta recurrirá, con lo que el desembolso real, si llega, tardaría años y probablemente sería menor o acabaría en acuerdo. Para el inversor, el riesgo inmediato de caja es mucho menor de lo que sugiere el titular.
  • El verdadero riesgo es el precedente: si el criterio cuaja, otros estados pueden replicar la fórmula y sumarse a la fiesta. Merece la pena seguir las acciones de otros fiscales estatales y cualquier movimiento regulatorio sobre datos de menores, porque marcarán si esto es un caso aislado o el inicio de una tendencia.
  • La lectura contraria: el daño serio para Meta no sería el pago puntual, sino una sentencia que le obligue a cambiar cómo obtiene el consentimiento o cómo usa los datos de los menores. Un cambio así toca la maquinaria publicitaria de forma recurrente, no una sola vez, y eso sí mueve la tesis de inversión.

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Fuente: Reuters