Nvidia invertirá 3.000 millones en la salida a bolsa de SB Energy, su socio de centros de datos

SB Energy, compañía tejana de centros de datos y generación eléctrica, prepara su debut en el Nasdaq y Nvidia se ha comprometido a comprar 3.000 millones de dólares en acciones sin derecho a voto ligadas a la colocación.
SB Energy, compañía tejana de infraestructura energética y centros de datos, ha presentado ante la SEC —el regulador bursátil de Estados Unidos— la documentación para salir a bolsa y ha solicitado cotizar en el Nasdaq Global Select Market y en el Nasdaq Texas bajo el símbolo "SBE". Y no va a hacerlo sola: Nvidia se ha comprometido por contrato a comprar 1.500 millones de dólares de una nueva clase de acciones, las "clase N", sin derecho a voto, en una colocación privada y a un precio por acción igual al de la oferta pública de venta.
A ese primer tramo se le suma otro. Nvidia ya ha adelantado otros 1.500 millones de dólares para comprar acciones clase N a un precio equivalente al 90% del precio de salida a bolsa, a través de un contrato "forward" prepagado que se liquidará cuando la colocación se complete. En total, la compañía invertirá 3.000 millones de dólares en SB Energy en el marco de esta operación. Eso sí, ambos compromisos están condicionados a que la salida a bolsa llegue a cerrarse y a que se cumplan las condiciones habituales de este tipo de acuerdos.
¿Y qué hace exactamente SB Energy? Según su folleto, desarrolla, construye y planea operar instalaciones de centros de datos de escala gigavatio, además de desarrollar, construir, poseer y operar activos de generación eléctrica. Su modelo se presenta como verticalmente integrado, con la energía como punto de partida y con foco en las comunidades donde se instala, y está pensado específicamente para la era de la inteligencia artificial. SoftBank y OpenAI figuran como inversores estratégicos y clientes en sus campus de centros de datos —Cosmos (SoftBank), Milam County (OpenAI) y PORTS-Pike Technology Campus (OpenAI)—, mientras que Nvidia es inversor estratégico y garante del valor residual en el campus PORTS-Pike.
La operación dice mucho del momento que vive el sector. Nvidia no se limita a vender procesadores: entra en el capital de empresas que después construyen la infraestructura donde van esos chips. Es lo que en el mercado se conoce como "dinero circular" y es una de las críticas recurrentes que recibe la compañía. Además, el cuello de botella de la inteligencia artificial ya no es solo tener los chips más rápidos, sino conseguir electricidad suficiente y terrenos preparados para levantar centros de datos de enorme tamaño; de ahí que una empresa con generación eléctrica propia resulte tan atractiva.
El detalle de la estructura también es relevante. Que Nvidia compre acciones sin derecho a voto significa que tendrá exposición al negocio, pero ninguna capacidad de decisión sobre SB Energy. Y que la mitad del dinero se pague por adelantado con un 10% de descuento sobre el precio de salida indica que la empresa quiere asegurarse su entrada antes de que los títulos empiecen a cotizar. Falta por ver si la colocación se completa y a qué precio final, porque de eso depende que los 3.000 millones se materialicen tal y como están planteados.
El análisis de Salseo
- Nvidia no solo vende los chips: también pone el dinero para que sus clientes puedan comprarlos. Con 3.000 millones entra en el accionariado de SB Energy, que a su vez construye los centros de datos donde acabarán esos procesadores. Es la fórmula que más alimenta el debate sobre el llamado 'dinero circular' en el sector de la inteligencia artificial.
- El precio revela prisa. La mitad de la inversión va por adelantado a un 90% del precio de salida a bolsa, es decir, Nvidia se asegura un descuento del 10% por financiar el proyecto antes de que las acciones coticen. La otra mitad se paga al precio exacto del debut y no se cierra hasta que la colocación se complete: si la salida a bolsa se cae, el compromiso se cae con ella.
- Son acciones de clase N sin derecho a voto. Nvidia tendrá exposición económica al negocio, pero ninguna capacidad de decidir en la empresa, que seguirá controlada por sus impulsores y por SoftBank, que además es inversor estratégico y cliente en el campus Cosmos. No es una compra de control, es una apuesta financiera y de ecosistema.
- El rol menos habitual es el de garante de valor residual en el campus PORTS-Pike: Nvidia respalda el valor de esos activos, algo que en la práctica ayuda a que la banca se atreva a financiar proyectos de este tamaño. La señal a vigilar es cuántos acuerdos de este tipo firma y cómo los refleja en sus cuentas, porque ahí es donde se verá si esto es una excepción o una nueva forma de sostener la demanda.