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Nvidia y AMD impulsan un trimestre récord de TSMC: 46.700 millones en ventas

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Nvidia y AMD impulsan un trimestre récord de TSMC: 46.700 millones en ventas

TSMC facturó 46.700 millones de dólares entre julio y septiembre, un 50% más que hace un año y por encima de lo que esperaba el mercado. La duda ahora no es si la IA tira del negocio, sino si el beneficio crecerá lo bastante rápido para justificar el precio de la acción.

TSMC ha cerrado su tercer trimestre con unas ventas récord de 46.700 millones de dólares, impulsadas por la demanda de procesadores de inteligencia artificial como los de Nvidia y AMD, que se fabrican (total o parcialmente) en sus plantas. En moneda local, los ingresos alcanzaron los 1,49 billones de dólares taiwaneses, un 50% más que en el mismo periodo del año anterior y por encima de los 1,46 billones que esperaban de media los analistas. Solo el mes de septiembre aportó 511.860 millones de dólares taiwaneses, con un crecimiento del 54,6%. La cifra también supera la propia previsión que la compañía había dado al mercado, que iba de 44.600 a 45.800 millones de dólares. La empresa vale ya unos 2,1 billones de dólares, así que la pregunta incómoda es otra: ¿puede el beneficio subir lo suficiente como para sostener una acción que cotiza cerca de máximos históricos?

Los resultados completos llegarán el 15 de octubre y, según las estimaciones que recoge el mercado, TSMC presentará un beneficio neto de unos 740.800 millones de dólares taiwaneses, alrededor de un 64% más que un año antes. Es decir, el crecimiento de las ventas no se está quedando por el camino en forma de costes más altos, sino que se traduce en un aumento de ganancias todavía más potente. El analista de Citi Atif Malik escribió esta semana que espera "otra ronda de revisiones al alza" de las previsiones de beneficio, y calcula crecimientos de ingresos superiores al 40% hasta 2027, apoyados en la computación para IA, la llamada IA agéntica (sistemas que ejecutan tareas por sí solos), la óptica coempaquetada y el despliegue del proceso N2 de la compañía. Ese es el principal argumento de quienes defienden la valoración actual: TSMC puede parecer cara comparada con los beneficios de hoy, pero el denominador de esa ecuación se mueve cada vez que los analistas elevan sus previsiones.

Y hay un matiz importante: la IA ya no es solo cosa de las tarjetas gráficas de Nvidia. Cada vez hacen falta más procesadores centrales avanzados, chips de red, aceleradores diseñados a medida por cada gran cliente y nodos de fabricación de última generación, y todo eso acaba pasando por las fábricas de TSMC. Goldman Sachs elevó recientemente su precio objetivo para las acciones que cotizan en Taipéi hasta los 3.300 dólares taiwaneses y mantuvo su recomendación de compra, esperando que los ingresos en dólares crezcan un 42% en 2026 y un 36,9% en 2027. El banco destacó el tirón de la demanda de procesadores para servidores ligada a la IA agéntica y subió sus previsiones de inversión de capital (capex) para 2027 y 2028 hasta 85.000 y 98.000 millones de dólares. Ese gasto es relevante porque indica que la empresa se está preparando para atender demanda en más capas de la IA, no solo en una categoría de producto. En la misma línea, la consejera delegada de AMD, Lisa Su, ha dicho que espera ampliar de forma sustancial el suministro de chips y que necesitará más capacidad de obleas avanzadas en los próximos años.

El problema es que los inversores ya dan por hecho que TSMC va ganando este pulso. Sus acciones en Taipéi marcaron hace poco un récord de 2.585 dólares taiwaneses, y sus títulos depositarios en Estados Unidos también han rondado máximos. El miércoles, el valor cayó un 1,35% antes de publicarse las ventas, pese a que todo el mundo esperaba otro trimestre histórico: la propia sucesión de récords ha dejado de sorprender. La analista de Concord Securities Kerry Huang explicó a Taipei Times ese cambio de ánimo justo cuando el mercado taiwanés se acercaba a una marca simbólica: "al aproximarse los 50.000 puntos, algunos inversores vendieron para asegurar ganancias". Huang también advirtió de que la subida de la rentabilidad de la deuda pública estadounidense puede presionar a las tecnológicas caras, al encarecer su financiación y penalizar sus valoraciones. El bono a 10 años de Estados Unidos ronda el 5,34%, su nivel más alto desde 2002.

A partir de aquí, la cita clave es el 15 de octubre. Los inversores buscarán nuevas revisiones al alza del beneficio, detalles sobre cómo avanza la fabricación en N2, que el margen bruto aguante sin desgastarse y, sobre todo, pruebas de que Nvidia, AMD, Apple y las grandes tecnológicas que alquilan capacidad en la nube siguen aumentando sus inversiones en IA a un ritmo suficiente para mantener las fábricas a pleno rendimiento y los precios altos. Si esa inversión se enfría, el relato se complica rápido: TSMC está comprometiendo miles de millones en nueva capacidad precisamente porque asume que la fiesta continúa.

El análisis de Salseo

  • TSMC es el peaje de la IA: da igual qué chip gane la carrera, porque casi todos pasan por sus fábricas. Eso significa que su crecimiento depende de la inversión conjunta de Nvidia, AMD, Apple y las grandes nubes, no de quién venda más tarjetas. Es una forma de exponerse al sector sin apostar por un solo ganador, pero también hace que si el gasto agregado se frena, se note en todas sus líneas a la vez.
  • La acción cayó un 1,35% el día antes de anunciar ventas récord. Ese detalle es la noticia de fondo: batir expectativas ya está en el precio y el mercado empieza a exigir más. La valoración de TSMC no se sostiene por los resultados ya publicados, sino por las revisiones al alza que vengan después; si los analistas dejan de mejorar previsiones, el argumento se debilita aunque los números sigan siendo buenos.
  • Hay un riesgo que no tiene nada que ver con la IA: el bono a 10 años de Estados Unidos rondando el 5,34%, su máximo desde 2002. Cuando el dinero seguro paga eso, financiar y valorar una empresa que cotiza a múltiplos exigentes cuesta más, y los inversores que ya acumulan ganancias tienen menos paciencia. Es el tipo de factor externo que puede tumbar a una tecnológica cara incluso si ejecuta bien su plan.
  • Goldman elevando el capex previsto a 85.000 y 98.000 millones para 2027 y 2028 es una apuesta fuerte: más fábricas y más capacidad para atender demanda de CPUs de servidor, redes y chips a medida, no solo GPUs. Si acierta, TSMC se diversifica dentro del sector; si la demanda se enfría, esa capacidad extra se convierte en depreciación y presión sobre los márgenes. El margen bruto del 15 de octubre será la primera pista.

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Fuente: Invezz