Nvidia, AMD, Intel y Broadcom rebotan: la IA aguanta y BofA sube el pronóstico del sector

Los grandes fabricantes de chips recuperan terreno en la sesión previa después de que Bank of America eleve sus previsiones para el sector y Mizuho asegure que el gasto en centros de datos con IA no se ha frenado.
Los principales valores de semiconductores cotizados en Estados Unidos respiran. Nvidia, AMD, Intel y Broadcom subían en la negociación previa a la apertura del martes, un día después de que el índice que agrupa a las grandes compañías de chips (el Philadelphia Semiconductor Index) se dejara un 5,86% en una sola sesión. El motivo del batacazo fue el miedo a que el desarrollo de la inteligencia artificial vaya más despacio de lo esperado y eso termine traduciéndose en menos pedidos de chips. El rebote de hoy refleja justo lo contrario: los inversores están revisando si ese temor tiene base real o si se les ha ido la mano con las ventas.
El empujón viene de dos informes. Bank of America ha elevado su previsión de crecimiento anual del sector de semiconductores en Estados Unidos hasta el 18% de aquí a 2030 y calcula que ese mercado alcanzará los 3,2 billones de dólares en 2030, frente a los 2,7 billones que estimaba antes (en escala española, 3,2 millones de millones). El banco cree que buena parte de ese crecimiento vendrá de la memoria y de los componentes para centros de datos. Además, ha subido su previsión de gasto en maquinaria para fabricar obleas: 156.000 millones de dólares este año, frente a los 144.000 millones que calculaba antes, y 210.000 millones en 2027, frente a 190.000 millones. El mayor cambio está en la maquinaria de memoria DRAM, donde espera 61.000 millones de gasto en 2026 y 85.000 millones en 2027, apoyándose en los pedidos y en los compromisos de capacidad que están firmando los clientes de IA y de centros de datos.
La otra pata es Mizuho, que asegura que no ha visto cambios en los planes de gasto que de verdad importan a los fabricantes de chips: ni los laboratorios de IA ni los grandes proveedores de nube han recortado sus inversiones en centros de datos ni sus proyectos de computación a escala de gigavatios. De hecho, la firma califica la reciente caída del sector como una «oportunidad de compra». En la misma línea, los analistas de Bernstein apuntan que la «inferencia» (el trabajo que hace la máquina cada vez que un usuario le pide algo a un modelo de IA) va a ganar peso frente al entrenamiento, lo que añade una fuente de demanda recurrente de chips y de capacidad en los centros de datos.
Broadcom aporta la comprobación a nivel de empresa. Su consejero delegado, Hock Tan, ha repetido que la demanda de IA sigue siendo «muy fuerte y muy duradera» y la compañía mantiene sus objetivos: ingresos de 115.000 millones de dólares por semiconductores de IA en su ejercicio fiscal 2027 y unos 230.000 millones en 2028. Solo en su último trimestre facturó 16.700 millones en este negocio, un 221% más que un año antes, y prevé subir a 21.700 millones en el trimestre en curso. Broadcom no fabrica solo el chip estrella (las GPU de Nvidia): vende aceleradores personalizados y productos de red, la fontanería que conecta y alimenta los grandes centros de datos. Como referencia de mercado, el consenso de analistas que recoge TipRanks otorga una recomendación media de compra fuerte a Nvidia, AMD y Broadcom y de mantener a Intel, con un potencial teórico del 53,72%, 50,62%, 30,65% y 19,87% respectivamente (no es una recomendación nuestra, solo el reflejo de lo que dicen las casas de análisis).
El análisis de Salseo
- La clave está en dónde miran BofA y Mizuho: no en el precio de los chips, sino en el gasto en maquinaria y en los planes de inversión de los grandes centros de datos. Eso es el indicador adelantado del sector, porque una fábrica solo compra equipos cuando tiene pedidos y capacidad comprometidos. Si esa partida sube, la caída del lunes se queda en un susto; si empieza a bajar, será la señal de que el frenazo es real.
- Broadcom es la prueba más concreta de que la fiesta continúa: 16.700 millones facturados en un trimestre, un 221% más, y un objetivo de 230.000 millones en 2028. Pero conviene ver el otro lado: crecer a ese ritmo depende de un puñado de clientes gigantes (grandes nubes y laboratorios de IA). Es un negocio potentísimo y, a la vez, muy concentrado: si uno de esos clientes recorta, el golpe se nota de inmediato.
- El matiz que casi nadie comenta es el cambio de entrenamiento a inferencia. Entrenar un modelo es un gasto puntual y enorme; usar la IA para responder a millones de peticiones genera un gasto más repartido y recurrente, que crece con el número de usuarios. Eso haría la demanda más estable y menos dependiente de una gran obra concreta, aunque depende de que la IA acabe monetizándose de verdad.
- Ojo con leer el rebote de hoy como una confirmación: es reacción a informes de bancos que, además, tienen relaciones comerciales con estas compañías. Un movimiento previo a la apertura tras un desplome del 5,86% del índice habla de ánimo, no de datos. La prueba de fuego llegará con los próximos resultados y, sobre todo, con las previsiones de inversión que den las grandes tecnológicas.