Nvidia, AMD e Intel caen antes de abrir: los tipos al 5% tensionan el 'trade' de la IA

Las acciones de Nvidia, AMD e Intel se hunden en el premercado después de que la rentabilidad del bono americano a 10 años supere el 5,1%, su nivel más alto desde 2007. El mercado se pregunta si los tipos altos pueden romper el gran rally de la inteligencia artificial.
Las acciones de Nvidia, AMD e Intel cayeron con fuerza antes de la campana de apertura del jueves. Intel se dejó alrededor de un 3,4% en el premercado, AMD un 2,3% y Nvidia un 1,3%. El detonante no fue una mala noticia de las propias compañías, sino el mercado de bonos: la rentabilidad del bono del Tesoro americano a 10 años se disparó por encima del 5,1%, su nivel más alto desde 2007, y eso puso a prueba la valoración de todo el sector tecnológico.
El origen del movimiento está en los datos de actividad. El índice PMI compuesto de S&P Global correspondiente a septiembre subió hasta 58,4 desde los 56,0 de agosto, su mejor lectura desde julio de 2021, mientras los costes de las empresas crecían al ritmo más rápido en casi cuatro años. Con esa combinación, el mercado volvió a temer que la Reserva Federal tenga todavía margen para seguir apretando la política monetaria. Y los tipos altos golpean a compañías como Nvidia y AMD por dos vías: por un lado, encarecen el valor presente de los beneficios que se esperan dentro de muchos años; por otro, ofrecen al inversor una rentabilidad atractiva sin asumir el riesgo de comprar acciones. Como resumía Emily Bowersock Hill, consejera delegada de Bowersock Capital Partners, en declaraciones a Barron's, unos tipos a estos niveles suponen una competencia significativa para la renta variable.
El momento es especialmente incómodo porque los chips venían de un rally fortísimo. Solo unos días antes, el lunes, AMD se disparó un 9,9% y superó por primera vez el billón de dólares de valor en bolsa, mientras Intel subía un 12,1% y Nvidia un 2,3%. Ese impulso se apoyaba en la idea de que la IA agéntica y el aumento de las cargas de inferencia van a ampliar la demanda de capacidad de cálculo más allá de las tarjetas gráficas, empujando también a los procesadores y a otro tipo de infraestructura. Es decir, el varapalo de los tipos llega justo cuando estas acciones se habían vuelto más caras.
Frente al miedo de los bonos hay una tesis contraria con nombre propio: Anshul Sehgal, de Goldman Sachs, defendía en una entrevista publicada por el banco el 18 de septiembre que el inversor se siente cada vez más atraído por la deuda americana a largo plazo por encima del 5%, pero que la mejor asimetría está en otro sitio: "personalmente, creo que la expresión asimétrica es estar largo en cómputo". Su razonamiento es sencillo: un bono da un retorno fijo, mientras que una infraestructura de IA que funcione puede generar una ganancia mucho mayor si la demanda de cálculo crece como se espera. Y, de momento, hay pocos indicios de que el gasto en IA se esté agrietando. El gestor de fondos de Gabelli Funds Hendi Susanto señalaba la semana pasada a MarketWatch que los clientes siguen firmando acuerdos a varios años para chips, equipos de red y otra infraestructura: "esto no es lo que parece el arranque de una recesión". Susanto apunta además a la inferencia, la IA empresarial y la IA física como motores futuros de demanda, y recuerda que ampliar capacidad de semiconductores lleva años, no trimestres.
La clave está en no confundir dos cosas que se parecen mucho: que una acción caiga porque el mercado exige pagar menos por ella y que caiga porque el negocio se esté torciendo. Si los tipos se mantienen por encima del 5%, Wall Street probablemente dejará de premiar por igual a cualquier compañía que lleve la etiqueta de la IA y empezará a exigir pruebas de que el dinero invertido se convierte en ingresos, márgenes y caja lo bastante rápido como para batir a una alternativa sin riesgo.
El análisis de Salseo
- El problema no es que la IA venda menos, sino cuánto cuesta financiarla: con el bono americano a 10 años por encima del 5%, el inversor puede cobrar sin arriesgar, así que cualquier acción cuyos beneficios llegan muy lejos en el tiempo (y los chips son eso) necesita ofrecer mucho más para compensar. Es un ajuste del precio, no una señal de que los pedidos hayan caído.
- El detalle jugoso es el momento: el batacazo llega apenas días después de un rally en el que AMD subió un 9,9% en una sola sesión y rebasó por primera vez el billón de dólares de capitalización, e Intel un 12,1%. Cuanto más caro estaba todo, más duele el mismo movimiento de tipos; si ese rally se deshace en pocos días, es síntoma de que se apoyaba en el relato y no en los resultados.
- La tesis contraria tiene nombre y apellidos: Goldman Sachs defiende 'estar largo en cómputo' porque un bono da un retorno fijo mientras la infraestructura de IA puede dar mucho más si la demanda se cumple. La prueba de si aciertan está en los pedidos: acuerdos plurianuales de chips y redes, inferencia, IA empresarial y IA física. Habrá que ver si esas órdenes se convierten en ingresos, margen y caja en los próximos trimestres.
- Ojo con la lectura selectiva: que Nvidia, AMD e Intel caigan no significa que el mercado vaya a castigar a todas por igual. Si los tipos se quedan por encima del 5%, la etiqueta 'IA' dejará de servir por sí sola y la prima se desplazará hacia quien demuestre que el gasto en centros de datos se traduce en dinero contante. La divergencia entre las que facturan de verdad y las que solo lo cuentan será la señal a seguir.