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Nvidia, AMD e Intel suben tras la subida de tipos: por qué el argumento bajista no cuaja

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Nvidia, AMD e Intel suben tras la subida de tipos: por qué el argumento bajista no cuaja

La Reserva Federal sube los tipos y amenaza con más ajustes, el guion perfecto para que los valores tecnológicos caros se desinflen. Sin embargo, Nvidia, AMD e Intel cotizan al alza porque la escasez de chips pesa más que el precio del dinero.

Nvidia, AMD e Intel cotizaron al alza antes de la campana de apertura del jueves, incluso después de que la Reserva Federal subiera los tipos 25 puntos básicos hasta el rango del 3,75%-4,00% —su primer movimiento al alza en tres años— y dejara claro que podrían venir más: 16 de los 18 miembros del comité prevén al menos una subida adicional este año. Sobre el papel, ese cóctel es incómodo para las acciones de semiconductores, que cotizan caras porque el mercado espera de ellas beneficios muy altos dentro de muchos años. En la práctica, el mercado hizo justo lo contrario.

El mecanismo que asusta es fácil de explicar: cuando el dinero seguro (los bonos del Estado) paga más, el valor que se le pone hoy a los beneficios futuros de una empresa baja, y esas acciones tan caras se vuelven menos atractivas en comparación. Esa presión no ha desaparecido. Pero el jueves el rendimiento del bono a 10 años volvió a caer por debajo del 5% y el crudo Brent bajó por segunda sesión consecutiva, lo que alivió el ambiente en tecnología. Y para Nvidia hay una pregunta que importa mucho más: ¿una subida de tipos reduce la demanda de potencia de cálculo? Según el analista de SemiAnalysis citado por la fuente, la demanda seguirá superando a la oferta, en parte porque el gasto en seguridad, alineación y supervisión de la IA no desaparece aunque el desarrollo de los grandes modelos se ralentice. La Fed puede encarecer el capital, pero no fabricar aceleradores ni levantar centros de datos de la noche a la mañana.

AMD es el mejor ejemplo de que los resultados pueden ganarle la partida al relato macroeconómico. Sus acciones subieron más del 4% el miércoles después de que Piper Sandler reiterara su recomendación de sobreponderar el valor y un objetivo de 600 dólares por acción, tras la actualización previa al periodo de silencio corporativo. El analista David O'Connor señaló que el mensaje de la dirección fue tranquilizador: las rampas de producción de CPU y GPU avanzan según lo previsto, la demanda sigue muy por delante de la oferta disponible y la compañía parece tener capacidad suficiente para sostener sus previsiones e incluso superarlas. Piper ya había descrito a AMD como el "punto dulce de la IA agéntica", por sus ganancias de cuota en procesadores de servidor y el despliegue de su plataforma Helios. Los tipos altos pueden comprimir el múltiplo, pero las expectativas de ingresos pueden seguir subiendo si la demanda sigue embotellada.

Intel juega una partida distinta, con otra historia de escasez detrás. Su revalorización está cada vez más ligada a sus activos de fabricación (el negocio de fundición) y no solo a la fiebre de los chips de IA. El interés crece porque Estados Unidos busca tener más capacidad de producción de semiconductores en casa y la compañía trabaja en sacar más partido a unas fábricas muy caras. El analista Ben Reitzes, de Melius Research, resumió que "el puck de la IA se ha deslizado hacia el activo de fundición de Intel" y que "incluso 200 dólares en dos años está sobre la mesa", con un objetivo de 165 dólares y el argumento de que sus negocios de producto y fabricación podrían justificar una valoración superior por suma de partes. Conviene recordar que son previsiones de analistas, no hechos consumados. Y el propio analista admite que la tesis no está exenta de riesgo: Intel necesita clientes externos, mejor utilización de sus plantas y una economía de fundición más sólida para que esa revalorización se sostenga.

La conclusión es que aguantar una subida de tipos no significa ser inmune a ella. De fondo sigue la amenaza que la propia Fed puso encima de la mesa: 16 de sus 18 miembros ven al menos otra subida este año. Si el bono a 10 años vuelve a acercarse al 5% o el petróleo repunta, la presión sobre los múltiplos de las compañías de crecimiento puede reaparecer en cualquier momento. Es decir, el riesgo no está en que la demanda de chips se caiga de golpe, sino en que el precio del dinero vuelva a mandar más que la escasez de oferta.

El análisis de Salseo

  • La clave del día no es la Fed, sino la oferta: unos tipos altos encarecen el dinero y presionan cuánto paga el mercado por los beneficios futuros, pero no fabrican ni un solo chip. Mientras la capacidad de producción siga siendo el cuello de botella, la demanda puede seguir tirando aunque el entorno macroeconómico apriete.
  • AMD es el ejemplo de manual de que los resultados pueden ganarle la partida a la macro: subió más del 4% con una simple reiteración de recomendación y la sensación de que va por delante de lo previsto. La señal que merece la pena vigilar no es el tipo de la Fed, sino si sus ingresos y sus previsiones siguen revisándose al alza: si eso ocurre, el múltiplo más comprimido importa cada vez menos.
  • Intel juega a otra cosa: ya no es solo la fiebre de la IA, es el valor de tener fábricas en suelo estadounidense. Eso le da un catalizador distinto al de Nvidia y AMD, pero también es su punto débil: sin clientes externos que llenen sus plantas y sin mejorar la rentabilidad de la fundición, la revalorización se queda en el aire. Es la cara B que el titular optimista no cuenta.
  • Si el rendimiento del bono a 10 años vuelve a acercarse al 5% o el crudo repunta, la fiesta de los valores de crecimiento puede pararse en seco: la Fed ya avisó de que 16 de sus 18 miembros ven al menos otra subida este año. Ahí está el verdadero detonante a vigilar, más que cualquier titular sobre demanda de IA.

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Fuente: Invezz