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Nvidia amplía su recompra en 150.000 millones y brilla mientras los chips caen

·NeutralImpacto medio
Nvidia amplía su recompra en 150.000 millones y brilla mientras los chips caen

Nvidia sube un 2,63% tras elevar en 150.000 millones su programa de recompra de acciones, hasta 235.000 millones autorizados, mientras el Nasdaq cae un 0,58% y el sector de semiconductores se desploma un 2,38% por el repunte del petróleo y de los tipos de interés.

Nvidia ha movido ficha y el mercado lo ha premiado. La compañía ha ampliado su programa de recompra de acciones en 150.000 millones de dólares, lo que deja la autorización total en 235.000 millones. La reacción fue inmediata: el valor subió un 2,63%, unos 5,91 dólares por título, hasta los 230,98 dólares. Para quien no maneje el término, una recompra consiste en que la propia empresa usa su caja para comprar acciones en el mercado y retirarlas: al quedar menos títulos en circulación, cada uno de los que sobrevive representa una porción mayor del beneficio, lo que suele sostener la cotización. Conviene tener claro que esa cifra es un techo autorizado, no una obligación: la empresa decide a qué ritmo compra y puede no gastar ni la mitad.

El contraste con el resto del mercado es lo llamativo. El Nasdaq Composite retrocedía un 0,58%, hasta 26.912,91 puntos, y el ETF de semiconductores SOXX se dejaba un 2,38%, hasta 559,05 dólares, justo después de haber tocado los 575,69 la semana pasada. Nvidia fue la excepción en un grupo que se vendía con ganas: AMD y Micron cayeron junto al sector, y nombres como Meta, Microsoft o Amazon también cedieron terreno. Es decir, las ventas no se quedaron en los fabricantes de chips, sino que se extendieron a buena parte de las tecnológicas que protagonizaron el rally de los días anteriores. La subida de Nvidia, por sí sola, no fue suficiente para sacar a los índices del rojo.

Detrás de ese movimiento hay una historia de tipos e inflación, no de pánico. El petróleo Brent volvió por encima de los 106 dólares después de que el presidente Trump rechazara las condiciones de alto el fuego planteadas por Irán, con la vista puesta en el estrecho de Ormuz. Ese encarecimiento del crudo se traslada a las expectativas de inflación y de ahí a la deuda: el bono estadounidense a 10 años cotiza por encima del 5,20% y el de 30 años supera el 5,50%, después de marcar la semana pasada sus niveles más altos desde 2007 y 2004 respectivamente. Cuando el dinero se financia más caro, las compañías que valen por los beneficios que prometen en el futuro sufren más que nadie, y ahí están las tecnológicas.

La semana trae las pruebas que pueden cambiar el tono. El miércoles se publican los datos de inflación PCE, la referencia que sigue con más atención la Reserva Federal; el jueves toca el dato de manufacturas y el viernes, el informe de empleo. Los compradores de tecnología necesitan que la inflación se enfríe o que el empleo llegue flojo, porque eso empujaría a la baja la rentabilidad de los bonos y daría algo de aire al sector. Un dato de crecimiento fuerte y un petróleo alto, en cambio, juegan justo en la dirección contraria.

La lectura de la sesión no es que los inversores hayan huido del riesgo, sino que se han concentrado en un único nombre mientras el resto del sector se desinflaba. Ese tipo de comportamiento, con un líder aguantando solo el tipo, deja las subidas más frágiles de lo que parece: si el dinero deja de entrar en Nvidia, el sector se queda sin red de seguridad debajo.

El análisis de Salseo

  • Una recompra no mejora el negocio, mejora el envoltorio: al retirar acciones, el beneficio por título sube sin que la empresa venda una GPU más. Los 235.000 millones son un techo autorizado, y lo relevante no es la cifra redonda sino el ritmo de compra real, que sólo se verá en los próximos informes trimestrales.
  • El dato que manda hoy no es la subida de Nvidia, sino la divergencia: SOXX se deja un 2,38% mientras Nvidia sube un 2,63%. El dinero no entra al sector, se refugia en el líder. Si Nvidia gira, comprobar si hay comprador amplio debajo o si el rally de la IA dependía en la práctica de una sola acción.
  • El fondo del asunto son los tipos, no los chips. Con el Brent por encima de 106 dólares por la tensión en Ormuz y el bono a 10 años por encima del 5,20% (máximos desde 2007), la tecnología paga por valer sobre beneficios futuros que ahora se descuentan más caros. Por eso el PCE del miércoles es la cita clave: un dato suave de inflación o un empleo flojo es lo que puede devolver el mando a los compradores.
  • Señal concreta a vigilar: si tras un PCE suave el sector sigue cayendo, la excusa de los tipos se cae y el problema sería otro, probablemente dudas sobre el ritmo de gasto en infraestructura de IA. La otra pista es la amplitud: una recuperación de AMD y Micron, y no sólo de Nvidia, indicaría que el dinero vuelve al sector y no a un único valor.

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Fuente: FXEmpire