Nvidia amplía su recompra de acciones con 150.000 millones más, la mayor de la historia

Nvidia autoriza 150.000 millones de dólares adicionales para recomprar sus propias acciones, la mayor operación de este tipo jamás anunciada, y eleva el total pendiente a 235.000 millones. La compañía presume de caja y de confianza en el boom de la inteligencia artificial.
Nvidia ha dado un golpe sobre la mesa: su consejo ha autorizado 150.000 millones de dólares adicionales para recomprar acciones de la propia compañía, una cifra que la firma presenta como la mayor operación de este tipo en la historia. El anuncio llega apenas cuatro meses después de que la compañía añadiera otros 80.000 millones a ese mismo programa, de modo que el importe total que todavía tiene autorizado para gastar asciende ya a 235.000 millones de dólares.
Conviene traducir el concepto: una recompra de acciones consiste en que la empresa utiliza su dinero para comprar sus propios títulos en el mercado. Al hacerlo, quedan menos acciones en circulación y cada una de las que sobrevive representa una porción mayor del negocio. Es, en la práctica, una forma de devolver dinero al accionista sin repartir dividendo. "El crecimiento de Nvidia viene impulsado por un cambio de plataforma irrepetible hacia la inteligencia artificial y la computación acelerada", ha señalado el consejero delegado, Jensen Huang, que ha añadido que la generación de caja de la empresa le permite "invertir en las tecnologías que impulsan esta transformación y devolver capital a los accionistas". Según Huang, la autorización "refleja nuestra confianza en la oportunidad a largo plazo".
El contexto explica el tamaño de la cifra. Los chips de Nvidia son la pieza central de los grandes centros de datos de inteligencia artificial y la demanda de esos procesadores se ha convertido en un termómetro del apetito por esta tecnología. Otras compañías han comprado por decenas de miles de millones de dólares esos chips, lo que ha convertido a Nvidia en la empresa cotizada más valiosa del mundo, con una capitalización bursátil de unos 5 billones de dólares. El anuncio llega además después de que la empresa informara el mes pasado de que sus ingresos se más que duplicaron, hasta 96.220 millones de dólares, en el trimestre cerrado en julio. Hace solo tres años, el beneficio trimestral de Nvidia era de 6.200 millones.
Las previsiones apuntan en la misma dirección: en agosto, la compañía dijo a los inversores que espera ingresos de 108.000 millones de dólares en el trimestre en curso, un 90% más que un año antes, lo que sugiere que el tirón de la inteligencia artificial sigue teniendo gasolina. Con esta recompra, Nvidia manda dos mensajes a la vez: que gana dinero a un ritmo difícil de igualar y que no ve mejores destinos para ese efectivo que sus propias acciones.
El análisis de Salseo
- El titular se queda en el anuncio, pero el dato que importa es otro: Nvidia acumula 235.000 millones ya autorizados para recomprar títulos. Es dinero que la empresa puede ir gastando poco a poco, y cada acción que retire del mercado hará que el beneficio futuro se reparta entre menos manos, lo que beneficia al accionista que se queda.
- Que esta autorización llegue solo cuatro meses después de otra de 80.000 millones dice mucho del ritmo al que entra caja en la compañía. Nvidia no necesita ese dinero para financiar su crecimiento, así que lo destina a retribuir al inversor. La otra cara: si el ciclo de la inteligencia artificial se enfría, habrá gastado una suma enorme comprando sus propias acciones a precios de euforia.
- Ojo con una trampa habitual: autorizar una recompra no es lo mismo que ejecutarla. La compañía no detalla a qué precios ni en qué plazos piensa comprar, así que la señal real llegará en los próximos resultados, cuando se vea cuánto de esos 235.000 millones se ha utilizado de verdad.
- Lo que de verdad mueve la acción de Nvidia no es la recompra, sino la demanda de sus chips. La prueba está en su propia previsión: 108.000 millones de ingresos en el trimestre en curso, un 90% más que hace un año. Si esa cifra se cumple, la recompra es una anécdota agradable; si se queda corta, ningún programa de compra de acciones va a tapar el agujero.