Nvidia: un analista de referencia eleva sus previsiones antes de los resultados

El analista Cody Acree, de Benchmark, eleva sus previsiones de ingresos y beneficio para Nvidia justo antes de que publique sus resultados. El mercado espera cifras casi el doble que hace un año, con un movimiento potencial del 6,2% en el valor.
Nvidia se prepara para publicar los resultados de su segundo trimestre fiscal el 26 de agosto, y un analista de la firma Benchmark, Cody Acree, ha querido dejar clara su postura: mantiene la recomendación de compra y un precio objetivo de 335 dólares por acción (el nivel que, en su opinión, debería alcanzar el título). Además, eleva sus previsiones para el trimestre que terminó en julio hasta 92.000 millones de dólares de ingresos y 2,10 dólares de beneficio por acción, ligeramente por encima de lo que manejaba antes.
Acree no es un analista cualquiera: es un analista de cinco estrellas para TipRanks, ocupa el puesto 63 entre más de 12.489 analistas que sigue la plataforma, con un 85% de acierto en el caso de Nvidia y una rentabilidad media por recomendación del 68,04% en el último año. También ha elevado su previsión para el tercer trimestre fiscal hasta unos 103.960 millones de dólares de ingresos y 2,37 dólares por acción, en línea con el consenso. ¿El motivo? Los comentarios positivos de la compañía durante el trimestre, las fuertes señales de gasto en IA por parte de los grandes clientes y una lectura prudente de la demanda en China.
El mercado llega con el listón muy alto: Wall Street espera ingresos cercanos a 92.040 millones de dólares, casi el doble que el año pasado, y un beneficio por acción de unos 2,09 dólares, frente a 1,05 dólares del mismo trimestre del año anterior. Los inversores que negocian opciones descuentan un movimiento de aproximadamente el 6,2% en cualquier dirección después de la publicación de resultados. Con una capitalización de más de 5,2 billones de dólares, un movimiento de ese tamaño tendría impacto en los principales fondos cotizados de semiconductores y en los grandes índices tecnológicos.
Acree avisa de que lo relevante no serán las pequeñas variaciones en los resultados de julio, sino la guía que dé Nvidia para octubre (sus previsiones de negocio), las primeras puestas en marcha de los sistemas basados en la nueva arquitectura Vera Rubin y cómo explique la evolución de su margen bruto, es decir, lo que le queda tras descontar los costes directos. Esos factores probablemente marcarán cómo ven los inversores la siguiente etapa del crecimiento de Nvidia en IA.
En conjunto, Wall Street mantiene una recomendación de compra fuerte sobre Nvidia, basada en 26 recomendaciones de compra emitidas en los últimos tres meses. El precio objetivo medio de la acción es de 301,82 dólares, lo que implica un potencial de subida del 39,98%. Ojo: ese precio objetivo medio está por debajo de los 335 dólares que maneja Acree, lo que da idea de que no todo el mundo tiene el mismo nivel de convicción.
El análisis de Salseo
- La revisión al alza de Acree no es un simple ajuste técnico: llega después de que la propia compañía lanzara comentarios positivos durante el trimestre y de que los grandes clientes sigan gastando en IA. Eso reduce el riesgo de una sorpresa en los ingresos, pero también eleva el listón: el mercado ya espera casi el doble de facturación que hace un año.
- El foco real estará en la guía de octubre, no en el trimestre cerrado. Si Nvidia sube sus previsiones por encima de lo esperado, la acción puede celebrarlo; si solo las mantiene, el mercado podría leerlo como decepción porque las expectativas están muy altas.
- La mención a Vera Rubin y al margen bruto es la parte más interesante. A medida que Nvidia acelera el lanzamiento de nuevas arquitecturas, el margen bruto puede verse presionado; cómo explique ese equilibrio entre crecimiento y rentabilidad dirá más de la tesis que el propio beneficio del trimestre.
- El consenso es de compra fuerte, pero el precio objetivo medio de Wall Street (301,82 dólares) está por debajo del de Acree (335 dólares). Esa brecha refleja que no todos los analistas comparten el mismo nivel de optimismo; si los resultados no convencen, el potencial alcista que descuenta el consenso podría recortarse con rapidez.