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Nvidia: los analistas le ven un 43% de recorrido y mantienen el 'comprar'

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Nvidia: los analistas le ven un 43% de recorrido y mantienen el 'comprar'

Wall Street sigue confiando en Nvidia: 31 analistas recomiendan comprar y el precio objetivo medio (324,32 dólares) deja un 43% de potencial. La acción cotiza algo por debajo de su máximo histórico.

Nvidia (NVDA) cotiza ligeramente por debajo de su máximo histórico. La acción se mueve alrededor de los 227,41 dólares, frente al pico de 235,74 dólares que marcó en mayo. A pesar de esa pequeña corrección, Wall Street no ha movido ficha: el consenso de los analistas que siguen el valor es de 'compra fuerte', con 31 profesionales recomendando claramente comprar. El precio objetivo medio a doce meses se sitúa en 324,32 dólares, lo que equivaldría a una revalorización de en torno al 43%. Las estimaciones individuales van desde los 275 dólares del más cauto hasta los 465 dólares del más optimista, una horquilla enorme que ya deja ver cuánto se discute sobre el verdadero tamaño del negocio.

El último en sumarse ha sido David O'Connor, de Piper Sandler, que ha arrancado la cobertura de Nvidia con recomendación de compra y un precio objetivo de 300 dólares, más de un 30% por encima del precio actual. Su argumento principal es la posición dominante de la compañía en el mercado de chips para inteligencia artificial: según sus cálculos, Nvidia controla cerca del 80% de ese mercado en términos de valor y alrededor del 50% si se mide por número de unidades vendidas. O'Connor espera que los ingresos de la empresa crezcan a un ritmo anual del 47% hasta el ejercicio 2030 y que el beneficio por acción llegue a los 30 dólares.

En Goldman Sachs, James Schneider también mantiene la recomendación de compra y un objetivo de 300 dólares. Su tesis es más de fondo: cree que el mercado de la inteligencia artificial podría alcanzar entre 3 y 4 billones de dólares en 2030, a medida que las empresas abandonen la informática tradicional y se pasen a la IA generativa, lo que empujaría la demanda de sistemas de cómputo cada vez más potentes. Schneider destaca como ventaja clave que Nvidia no vende solo chips, sino también productos de red y software, y ve recorrido en usos como la programación asistida o la ciberseguridad. También señala que la compañía va ganando peso en el gasto total en IA y que sabe manejarse con los cuellos de botella de suministro y de capacidad de los centros de datos.

Entre los analistas con mejor historial, Matt Bryson (Wedbush) tiene una tasa de acierto del 85% y un retorno medio por operación del 21,45% en los últimos tres meses, lo que le sitúa en el puesto 16 de más de 12.000 analistas que sigue TipRanks. Su recomendación es de compra con un objetivo de 330 dólares, un 45% de potencial. Harsh Kumar, de BMO Capital, va un paso más allá: compra y objetivo de 340 dólares, más del 50% de subida. Kumar reconoce que Nvidia sigue teniendo problemas de suministro, sobre todo por la limitada capacidad de fabricación de memoria y de chips, y porque conseguir suelo y construir nuevos centros de datos lleva tiempo. Pero defiende que sus GPU son una ventaja porque sirven para tareas muy distintas y aguantan años: pone como ejemplo los chips A100, lanzados en 2020, que todavía aparecen en contratos con horizonte hasta 2029.

Más allá del ruido de objetivos de precio, la foto que deja este recuento es la de un consenso casi unánime: 31 compras y ninguna recomendación de vender. Eso da tranquilidad a quien ya esté dentro, pero también significa que el listón de expectativas está muy alto y que cualquier decepción, por pequeña que sea, tiene poco colchón donde apoyarse.

El análisis de Salseo

  • Esto no es una noticia de la empresa, sino un retrato de dónde está el consenso: la horquilla de precios objetivo (de 275 a 465 dólares) revela que los propios analistas no se ponen de acuerdo sobre cuánto vale el negocio. Esa dispersión tan grande es la pista de que el debate real no es el precio, sino cuánto durará y qué tamaño tendrá el gasto en IA.
  • La tesis alcista descansa sobre dos números concretos: el 80% de cuota en el mercado de cómputo para IA y un crecimiento anual de ingresos del 47% hasta 2030. Si en los próximos resultados esas cifras se enfrían, los múltiplos actuales se quedan sin suelo. La señal a vigilar son las previsiones de ingresos de centros de datos y el volumen de pedidos que la compañía sea capaz de confirmar.
  • El contrapunto lo pone BMO: Nvidia no crece todo lo que podría porque no puede fabricar ni alojar todo lo que le piden (memoria, capacidad de producción, suelo y tiempo para levantar centros de datos). Es un techo físico, no de demanda. Si esa restricción se alivia, hay gasolina embolsada; si empeora, el crecimiento se frena aunque los clientes sigan haciendo cola.
  • Los A100 lanzados en 2020 que siguen cubiertos por contratos hasta 2029 son el mejor argumento de que las GPU de Nvidia no se quedan obsoletas de un día para otro. Beneficia a los márgenes y fideliza a los grandes clientes, pero también implica que buena parte del negocio ya está firmado y dependerá de que esas renovaciones se confirmen en lugar de perderse.
  • Con 31 compras y cero ventas, el riesgo no está en que los analistas se equivocuen de dirección, sino en que ya lo han descontado todo. Cuando el consenso es tan unánime, una simple decepción en márgenes o en plazos de entrega pesa más que una buena noticia.

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Fuente: TipRanks