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Nvidia se lleva el pastel del gasto en IA de los gigantes, pero el mercado aún no se lo reconoce

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Nvidia se lleva el pastel del gasto en IA de los gigantes, pero el mercado aún no se lo reconoce

Los grandes del Mag 7 invierten fuerte en IA y Nvidia es la gran beneficiada, aunque su cotización no lo refleje. Ray Wang ve un potencial alcista hasta los 280 dólares.

Nvidia está en un momento curioso: los pedidos de sus chips para inteligencia artificial no paran de crecer, impulsados por el gasto descomunal de los siete magníficos (Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta, Tesla y la propia Nvidia). Sin embargo, su cotización no termina de recoger ese vendaval de demanda. Ray Wang, analista de Constellation Research, lo resumía así en Schwab Network: "Nvidia está funcionando a toda máquina, pero no se está llevando los beneficios" en bolsa.

El experto señala que la inversión en infraestructura de IA por parte de estas grandes tecnológicas es una realidad sólida y que Nvidia es el proveedor indiscutible de las GPU que la hacen posible. Su precio objetivo de 280 dólares por acción refleja una confianza enorme en que el mercado terminará valorando este dominio. La paradoja es que, mientras los pedidos se acumulan, las acciones de Nvidia han sufrido una corrección desde sus máximos, lo que para Wang representa una oportunidad.

Este tirón de la demanda no solo beneficia a Nvidia. Wang anticipa un efecto dominó: primero se construye la infraestructura (chips, servidores, centros de datos), y después llega el turno del software que aprovecha esa potencia. Empresas como Palantir, ServiceNow y otras firmas de software empresarial serían las siguientes en subirse a la ola, pero solo cuando la base de hardware esté bien asentada. Es decir, Nvidia allana el camino y luego pasa el testigo.

El contexto es clave: el gasto en IA de las grandes tecnológicas se ha disparado en los últimos trimestres. Meta, Microsoft o Alphabet han anunciado inversiones de decenas de miles de millones de dólares, y gran parte de ese dinero acaba en las arcas de Nvidia. Aun así, el mercado parece estar en modo "esperar y ver", quizás preocupado por el ritmo de adopción real de la IA o por posibles presiones competitivas a largo plazo.

En definitiva, la tesis de Wang es que la historia de Nvidia está lejos de terminar. La demanda de IA es tangible y los números lo respaldarán, pero la paciencia del inversor será puesta a prueba. Mientras tanto, los que apuesten por el software de IA quizás tengan que esperar un poco más para ver los frutos.

El análisis de Salseo

  • La clave no es si hay demanda de chips de IA (la hay y es masiva), sino cuándo descontará el mercado ese crecimiento en el precio de la acción. Nvidia cotiza a múltiplos más bajos que hace un año pese a que sus beneficios se han disparado, lo que sugiere que el mercado ya no le perdona ni un tropiezo.
  • El argumento de Wang sobre el 'efecto dominó' hacia el software es interesante pero tiene truco: para que Palantir o ServiceNow se beneficien, las empresas tienen que pasar de experimentar con IA a implementarla en serio. Ese salto aún no está garantizado y depende de que la tecnología demuestre un retorno claro.
  • El precio objetivo de 280 dólares implica una subida superior al 150% desde niveles actuales. No es una previsión cualquiera: refleja una convicción casi absoluta en que Nvidia mantendrá su monopolio de facto en IA. El riesgo es que cualquier señal de competencia real (chips de AMD, soluciones internas de Google o Amazon) podría pinchar esa expectativa.
  • Para el inversor particular, la señal a vigilar no es solo el gasto del Mag 7, sino los márgenes de Nvidia. Si la empresa sigue vendiendo cada chip con beneficios récord, la tesis se mantiene intacta. Si los márgenes empiezan a estrecharse, sería la primera grieta en el castillo.

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