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El boom en bolsa de Nvidia convierte las 'esposas doradas' en una puerta de salida

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El boom en bolsa de Nvidia convierte las 'esposas doradas' en una puerta de salida

La escalada histórica de la acción ha hecho millonarios a muchos empleados veteranos de Nvidia, y algunos aprovechan la consolidación de sus paquetes de acciones para jubilarse o montar sus propios proyectos. La rotación ya sube.

En Nvidia hay empleados a los que las conocidas como 'esposas doradas' —esos paquetes de acciones que se dan para retener talento— se les han aflojado de tanto ganar valor. Es el caso de Ken Janik, de 56 años, que tras casi una década en la compañía trabajando en diseño de chips y en modelos de inteligencia artificial aplicados a la biología, dejó la empresa en agosto para fundar su propio centro de investigación, el Cairn Institute, con proyectos que van desde ayudar a personas con discapacidad visual hasta estudiar la comunicación de las ballenas jorobadas. Janik admite que la bolsa influyó en el momento de irse: esperó a que se consolidara un paquete especialmente valioso en junio y dejó pasar el de septiembre, que ya no era relevante. "Ya no necesito trabajar", resume. "¿Por qué no iba a intentar hacer lo mejor posible con el tiempo que me queda?".

El mecanismo es sencillo de entender. Las tecnológicas usan acciones que se van 'liberando' poco a poco, normalmente a lo largo de cuatro años, como herramienta de retención: si te vas antes, pierdes lo que aún no ha madurado. El problema es que las acciones de Nvidia se han revalorizado alrededor de un 1.400% desde finales de 2022, cuando ChatGPT encendió la fiebre por la inteligencia artificial. Eso significa que los paquetes concedidos en 2022, cuando el precio aún era bajo, se han convertido en auténticas fortunas y ya han completado su periodo de maduración. Los concedidos después, con la acción ya por las nubes, no tienen el mismo recorrido por delante. Resultado: para muchos veteranos se ha abierto una ventana natural de salida que antes no existía.

Los datos que maneja Levels.fyi, una web donde los trabajadores comparten sus condiciones salariales, ayudan a dimensionarlo: la concesión inicial media de un ingeniero de software sénior que entrara en la compañía en 2022 valdría hoy unos 4,1 millones de dólares si hubiera conservado esas acciones. Zuhayeer Musa, cofundador de la plataforma, señala que un ascenso bursátil tan rápido puede dar la vuelta al efecto de las políticas de retención: en lugar de atar a la gente, la convierte en gente lo bastante rica como para permitirse dejarlo.

No son solo perfiles técnicos. Este año también se han retirado directivos de peso, como Scott Baker, vicepresidente de ventas, tras 26 años en la empresa; Jay Puri, responsable global de ventas, que dio un paso atrás después de 21 años; Shanker Trivedi, vicepresidente sénior de negocio empresarial, que se jubiló tras 17 años; y Robert Huang, vicepresidente de ingeniería de hardware, con casi 24 años a sus espaldas. Baker reconoce que dejó sobre la mesa bastante dinero y que su decisión no dependió de un paquete concreto, aunque sí admite que el calendario de maduración puede influir en quien ya está pensando en retirarse: "no me cambió la respuesta en cuatro años, pero igual sí en dos trimestres". Trivedi, por su parte, asegura que las acciones no fueron el motivo: lo que le mantenía enganchado era el propio trabajo y la posibilidad de trabajar con el consejero delegado, Jensen Huang.

La compañía no ha querido responder a las preguntas del medio que firma la información. Tampoco está claro que la tasa general de jubilaciones haya aumentado, porque estas decisiones dependen de muchos factores personales, aunque el dato de rotación sí se ha movido: pasó del 2,5% al 3,7% en el último ejercicio fiscal. Ya en 2023 se habló de empleados veteranos instalados en una especie de 'semijubilación'. Y varios extrabajadores describen Nvidia como un lugar intensamente vocacional pero exigente, con un ritmo que consume la vida personal: "cuando ya has acumulado suficiente dinero, llega un punto en el que resulta muy atractivo simplemente marcharse, porque puedes".

El análisis de Salseo

  • El grillete solo aprieta cuando la acción sube. Los paquetes que hoy están convirtiendo a empleados en millonarios son los concedidos en 2022, antes del estallido de la IA, y esos ya han terminado de madurar. Los que se firman ahora, con la acción ya disparada, retienen mucho menos porque su potencial de revalorización es menor. Es decir, la ola de salidas responde más a un efecto calendario del 'vesting' que a un problema estructural de la empresa, y debería ir apagándose sola.
  • El dato que conviene seguir no son las anécdotas, sino la rotación: ha pasado del 2,5% al 3,7% en un ejercicio. En una plantilla de decenas de miles de personas, cada décima son cientos de profesionales, muchos de ellos difíciles de reemplazar. Si esa cifra sigue subiendo mientras la acción se estanca, dejará de ser un relato simpático de jubilaciones doradas y se convertirá en un coste real: más salario en efectivo para retener y más gasto para captar relevo.
  • Hay un efecto secundario incómodo: cada empleado que se marcha con el bolsillo lleno puede acabar fundando su propia empresa de IA o fichando por un competidor. Nvidia estaría financiando con su propia revalorización el ecosistema que luego compite con ella por talento. El riesgo no es tanto que se vayan, sino a dónde van y qué construyen con ese dinero.
  • La lectura contraria también tiene recorrido: los directivos que se han ido han dicho públicamente que el dinero no fue el motivo, y una retención del 3,7% sigue siendo baja para el sector. Ninguna de las salidas conocidas afecta a las áreas que sostienen el negocio (arquitectura de chips, software CUDA, grandes cuentas). La señal verdaderamente grave sería ver deserciones en cadena dentro de esos equipos clave, y por ahora no hay datos de que esté ocurriendo.

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